Navarra perderá en este siglo un 20% de sus recursos hídricosRedacción DNN
Navarra va a perder un 20% de sus recursos hídricos de media entre 2040 y 2100, según los análisis desarrollados en el marco del proyecto europeo Life IP NAdapta‑CC. La memoria de Orekan Gestión Ambiental de Navarra correspondiente a 2025 realiza esta advertencia, y remarca que esta disminución no será homogénea, sino que en los escenarios más desfavorables, podría alcanzar el 40% hacia finales de siglo.
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Esta previsión obligará a reforzar la planificación hidrológica, gestionar mejor la demanda y adaptar infraestructuras clave como embalses y sistemas de regadío.
En todas las cuencas de la geografía se detecta una disminución importante de agua: Ega, Arga, Aragón, Queiles, Alhama, Eje del Ebro, Bidasoa, Urumea y Oria. Sin embargo, el informe estima que “las zonas con menor disponibilidad natural y mayor presión de uso, especialmente en la Navarra mediterránea, son las que parten con una posición más frágil”, explica Luis Sanz, director del área de Agua y Evaluación Ambiental.
Esta entidad pública, especializada en la gestión ambiental, ha presentado su memoria, titulada Navarra actúa frente al cambio climático, en la que analiza cinco ámbitos: agua, aire, territorio, biodiversidad y economía circular. Este viernes 5 de junio se ha celebrado el Día Mundial del Medio Ambiente, y Joel Dozzi, experto en Cambio Climático de Orekan, remarca que “la mitigación y adaptación deben ser la base para afrontar con realismo” el escenario actual y al que se dirige el planeta.
Dozzi añade que la temperatura media en la Comunidad Foral ya ha aumentado 1,8 ºC respecto a 1990, y que las proyecciones apuntan a que ese incremento podría alcanzar los 3,1 ºC hacia 2080, según los distintos escenarios analizados en Life NAdapta. “Frenar esa tendencia es posible, pero exige estrategias ambiciosas y una planificación rigurosa”, plantea. Y al mismo tiempo hay que amoldarse a esa realidad: “Los impactos ya son visibles en el agua, los bosques o la biodiversidad, pero también en la salud de las personas y en la actividad económica. Nuestra vulnerabilidad como sociedad es evidente, y por eso la adaptación debe incorporarse de forma transversal a todas las políticas públicas”, aclara.
Ana Castiella, Luis Sanz y Joel Dozzi, en la entrada de Orekan.
Cambiar la tendencia
La memoria de Orekan avisa de la disminución de agua en este siglo, y Luis Sanz resalta que Navarra está a tiempo de reducir este impacto, pero no para revertir por sí sola la tendencia climática global. “Si los recursos hídricos van a disminuir, no se puede seguir planificando como si fueran ilimitados. La mitigación del cambio climático depende de decisiones globales, pero la adecuación está sujeta a lo que se haga aquí en el regadío, en el abastecimiento urbano e industrial y en la planificación de nuevas demandas”, reitera.
El informe propone analizar las infraestructuras para prepararse ante esta realidad, como los embalses y regadíos. Ana Castiella Canalejo, experta en Hidrología de esta entidad pública, relata que primero hay que estudiar la disponibilidad real del agua, los usos prioritarios, la eficiencia de las redes y la adaptación de la demanda, ya que el aumento de capacidad de los pantanos, aunque puede mejorar la regulación y las garantías del sistema, no constituye por sí solo una solución suficiente, ya que su eficacia depende de la disponibilidad real de recursos para llenarlos.
Sobre los regadíos, Luis Sanz detalla que su modernización no “crea” agua, pero que favorecerá que el sistema funcione “mejor con menos pérdidas y con más control”. Para ello cita varias claves: reducir las pérdidas en el transporte y distribución; sectorización; telecontrol; mejora en la dosificación de los riegos y sustituir tomas más vulnerables por sistemas más robustos y mejor regulados.
Memoria de Orekan de 2025
Navarra actúa frente al cambio climático es la memoria de Orekan que refleja la actividad principal de esta entidad pública: el seguimiento continuo y análisis de indicadores del medio. Esto permite entender la evolución del territorio y anticipar decisiones. Ese conocimiento se traduce en políticas concretas en ámbitos como la gestión del agua, la planificación urbana, la actividad industrial o la conservación del medio natural, señala.
Sanz apela a la responsabilidad de todos para cuidar este recurso: “Debemos pasar de una cultura del ahorro puntual a otra de eficiencia permanente. Navarra todavía está a tiempo de adaptarse razonablemente bien, pero exige cambio de hábitos, de planificación y de prioridades. No se trata solo de consumir menos agua, sino de consumirla mejor, con más inteligencia y con más previsión, para preservar el abastecimiento, la actividad económica y los ecosistemas acuáticos”, manifiesta.
Combatir los fuegos
La memoria de Orekan también aborda la adaptación al cambio climático desde la gestión de los usos del suelo, con especial atención al papel de bosques y prados y pastizales frente a incendios, sequías y otros fenómenos extremos. “El 13,5% del territorio navarro está formado por prados y pastizales, que hacen un gran papel como sumideros de carbono y albergan una enorme biodiversidad”, indica Carlos Astrain, director de Agrosistemas y Gestión Cinegética. También ensalza el papel de la ganadería extensiva como agente preventivo contra los incendios.
Xabier Santesteban Insausti, responsable del equipo de Gestión Forestal, recuerda que monitorizan la salud de los bosques navarros y aplican sus conocimientos para adaptarlos a los nuevos escenarios climáticos.
Con rigor y claridad
Orekan genera información para orientar las políticas del Gobierno de Navarra, detalla la entidad pública en la nota. Ángela Santafé Barcos, responsable de Comunicación, reitera que “hay que trasladar el conocimiento científico con rigor, y con claridad, de manera que resulte comprensible y útil para el conjunto de la ciudadanía”.
En el apartado de la biodiversidad, la memoria destaca la función de los ecosistemas húmedos como indicadores del estado ambiental y como piezas clave en la regulación hídrica y climática. “Ecosistemas sanos y diversos son más húmedos, equilibrados y resistentes, y la degradación ambiental aumenta la vulnerabilidad al fuego”, dice Vanesa Clavería Iracheta, responsable del equipo de Flora y Red Natura. A través de esta memoria, Orekan pretende reforzar su compromiso con la divulgación y la concienciación, acercando el conocimiento a la ciudadanía.
La economía circular
El cambio climático es una preocupación creciente en Navarra. Según Nastat, la ciudadanía respalda cada vez más las medidas ambientales, incluso cuando implican cambios fiscales. La memoria de Orekan también se detiene en la economía circular. “Significa usar mejor los recursos, generar menos residuos y reducir las emisiones a través de un sistema más eficiente y eficaz”, define Nora Iso Gayarre, directora de Economía Circular. Así, Eva Sevigné Itoiz, responsable del equipo de Agenda de Economía Circular, señala que su implantación en el tejido empresarial navarro avanza de forma progresiva; y que requiere de una ciudadanía activa, informada y comprometida para consolidar este modelo.