Navarra registró 40 muertes en siniestros con maquinaria agrícola entre 2010 y 2023, lo que representa el 2,8% del total nacional, según datos del informe 'Siniestralidad agrícola e incendios en cosechadoras y empacadoras', presentado este miércoles en la Universidad Pública de Navarra.
En el conjunto de España, entre 2010 y 2023 se registraron 1.620 fallecidos, lo que supone una media de 116 al año (o uno cada tres días), según el estudio, presentado por Fundación Mapfre, el grupo de investigación de Mecatrónica Agraria de la UPNA y el Laboratorio de Maquinaria Agrícola e Industrial de la Universidad de Zaragoza.
En el 86,9% de los siniestros con víctimas mortales en España estuvo implicado algún tipo de maquinaria agrícola, con 1.407 fallecidos, principalmente tractores (1.141 accidentes con muertes), que representan el 81,1% de este tipo de incidentes.
Los 213 casos restantes, en los que no intervino maquinaria, se debieron principalmente a caídas de objetos (34%), temperaturas extremas (20%) y caídas de personas (13%).
Tendencia descendente en la siniestralidad
La siniestralidad con víctimas mortales en el sector muestra una tendencia descendente en este periodo. En 2010, se registraban en torno a 160 fallecidos, con un máximo en 2013 de unos 180 casos.
Desde 2014, desciende de forma notable, hasta alrededor de 80 muertes, y posteriormente se mantiene estable entre los 100 y los 120 casos anuales. En 2023, último año con datos disponibles, la siniestralidad se sitúa en torno a los 100 fallecidos. A nivel autonómico, destaca Galicia, que concentra el 19,8% del total de fallecidos (278 de 1.407).
El vuelco es el siniestro mortal más frecuente cuando hay maquinaria implicada, con un 57% del total. De ellos, el 94,1% se produjeron con tractor y el 18%, con tractor con equipo suspendido. Después del vuelco, se sitúan los accidentes de circulación (10%), los atropellos y autoatropellos (9%), los aplastamientos sin vuelco (7%) y los atrapamientos por elementos móviles (5%).
Suele haber varias causas
Los incidentes, ha explicado en este acto la catedrática de Ingeniería Agroforestal de la UPNA, Carmen Jarén, "rara vez se deben a una única causa. Suelen ser el resultado de la interacción entre el terreno, la maquinaria y el comportamiento del operador".
Por ello, ha subrayado, la reducción de la mortalidad en el sector agrario "pasa por combinar el uso de tecnología segura, la renovación del parque de maquinaria, la formación preventiva incluyéndola en todos los niveles educativos y un mayor compromiso institucional con la seguridad agrícola".
El 94% de las víctimas en incidentes con máquinas agrícolas implicadas fueron hombres. La edad media fue de 59,8 años, con mayor concentración en mayores de 65, especialmente entre 66-70 y 76-80 años. También se registraron 27 menores fallecidos, 21 de ellos con menos de 16 años y 6 entre 16 y 18.
Los siniestros se concentran en primavera y verano, con un 30% más que la media mensual, y descienden en otoño e invierno en torno al 20%. Mayo es el mes con más casos durante el periodo analizado (159).
Riesgos de incendio en cosechadoras y empacadoras
El informe analiza también los riesgos de incendio en cosechadoras de cereal y empacadoras, un ámbito que el equipo del Laboratorio de Maquinaria Agrícola e Industrial de la Universidad de Zaragoza (LAMAGRI) investiga desde 2017.
A partir de este trabajo, se observa que los incendios se producen principalmente por el contacto de restos vegetales con zonas calientes, problemas en la barra de corte de la cosechadora, y por fallos mecánicos, eléctricos o hidráulicos.
Al analizar las cosechadoras de forma individual, el estudio observa que trabajan en condiciones especialmente exigentes, con altas temperaturas y baja humedad. En el caso de las empacadoras, utilizadas para la recogida de biomasa tras la cosecha, el riesgo también está presente porque, aunque no cuentan con motor de combustión, incorporan sistemas mecánicos, hidráulicos y eléctricos con puntos críticos de riesgo.
En esta línea, el catedrático de la Universidad de Zaragoza Francisco Javier García ha explicado que "el empleo de maquinaria agrícola, como cosechadoras y empacadoras, durante periodos de altas temperaturas y baja humedad relativa, plantea un riesgo real de originar incendios con graves repercusiones ambientales y económicas".
No obstante, ha dicho, "este factor no debe estigmatizar su uso. Actualmente se dispone de tecnología específica y de protocolos de operación y mantenimiento preventivo que minimizan eficazmente este riesgo".
Hacia una mayor prevención
Para reducir el riesgo de incendio, el estudio propone cuatro niveles de actuación: el diseño de la máquina por parte del fabricante (aislamiento térmico, reducción de residuos y mejora de la ventilación); el uso y mantenimiento por el usuario (revisiones, limpieza, sustitución de piezas y control de extintores); sistemas de monitorización para detectar aumentos de temperatura y apoyar la toma de decisiones; y sistemas de autoextinción que detectan y sofocan el fuego automáticamente en las zonas de riesgo.
"Hoy en día, sabemos mucho mejor que hace unos años cómo se originan estos incendios y qué medidas pueden ayudar a prevenirlos. Ahora, el siguiente paso es conseguir que este conocimiento se convierta en una cultura preventiva más sólida", ha concluido el director de Seguridad Vial, Salud y Prevención de Fundación Mapfre, Antonio Guzmán.