La Ley Foral de Industria y Fomento Empresarial ya va a llegar al Parlamento de Navarra para su debate y tramitación, después de que este miércoles el Gobierno de Navarra aprobara su proyecto de ley.

El consejero de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, ha comparecido tras la sesión de Gobierno para informar de este hito. “Abrimos el debate parlamentario, con el objetivo de seguir enriqueciendo el texto y de alcanzar el mayor consenso”, ha resaltado. Ha previsto que la ley quede aprobada en otoño.

El consejero ha remarcado, durante su intervención, que esta normativa busca convertirse “en uno de los principales instrumentos para el futuro económico e industrial de Navarra”. La ley apuesta por la colaboración público-privada y por impulsar la transición digital y ecológica de la industria, favorecer la generación de empleo de calidad, atraer talento e inversiones y reforzar la capacidad de competir.

En numerosas ocasiones durante su intervención ha repetido que esta ley se ha redactado, principalmente, como apoyo a las pymes que componen el tejido industrial de la comunidad, clave para la economía foral.

Los hitos

La ley favorece la agilidad administrativa mediante la ventanilla única; el impulso de iniciativas empresariales de calado con la figura del proyecto de interés foral estratégico; la creación de un fondo de industria; o buscar alternativas para salvar compañías que atraviesan situaciones complicadas al establecer la obligación de crear una mesa de reindustrialización que se extienda durante nueve meses.

La ley estatal establece que una empresa con problemas debe anunciar con seis meses de antelación sus intenciones de ERE o cierre, como ocurrió con BSH en Esquíroz. Así, la ley foral complementa esta exigencia, ya que una vez que entre en vigor, deberá crearse una mesa de reactivación industrial, compuesta por la Administración, los representantes de la compañía y la parte social -los sindicatos-, requisito que la legislación laboral no incluye.

Los apuntes

Proceso participativo: este proyecto de ley ha contado con la participación de más de 300 personas que han realizado un total de 850 propuestas. "Es uno de los procesos normativos más participativos que se han impulsado en Navarra", ha resaltado Irujo.

Número de artículos: la nueva ley cuenta con 101 artículos y se estructura en un título preliminar, ocho títulos, tres disposiciones adicionales, una disposición transitoria, una disposición derogatoria y cuatro disposiciones finales.  

Esta realizará un análisis y diagnóstico de la empresa en apuros, de las posibles alternativas y de la búsqueda de nuevas inversiones o proyectos, así como de instrumentos de financiación tanto públicos como privados para el mantenimiento de las capacidades industriales, el tejido productivo y el empleo.

Contexto con profundos cambios

Irujo ha recordado que la ley nace en un contexto internacional marcado por “profundos cambios económicos, geopolíticos y tecnológicos”.

Europa está redefiniendo las políticas industriales para reforzar la competitividad, la productividad y la resiliencia de los territorios. “Navarra no puede permanecer al margen de esa transformación y quiere situarse entre las regiones que lideren este nuevo ciclo industrial”, ha manifestado.

Por ello, ha subrayado que el texto de la normativa se adapta “a los desafíos económicos, industriales, tecnológicos y ambientales de las próximas décadas”.

La Ventanilla Única

La Ventanilla Única Empresarial, la carpeta digital para las empresas, incorpora mecanismos de coordinación administrativa. “Hemos puesto el foco en las pymes, que son el motor de nuestra economía”, ha dicho el consejero de Industria.

La ventanilla constará de un portal único para las actividades económicas, área privada y directorio de empresas, establecimientos y registros.

Entre las disposiciones para simplificar y agilizar los procedimientos administrativos, destaca la posibilidad de tramitar proyectos empresariales mediante un procedimiento único. Se contempla la gestión coordinada de procedimientos, estableciendo un marco de trabajo instrumental y organizativo para el ejercicio coordinado de las competencias administrativas. Se incorporan previsiones con la finalidad de agilizar la emisión de informes. Asimismo, se aborda la emisión de licencias condicionadas como alternativa a su denegación.

Máxima agilidad

La ley foral también regula los proyectos de inversión de interés foral, con un alcance más amplio que el de la figura equivalente recogida en Ley Foral 15/2009, de 9 de diciembre, de medidas de simplificación administrativa. 

De esta forma, el texto introduce la figura novedosa de los proyectos empresariales de interés estratégico para Navarra, con la finalidad de conseguir la máxima agilidad para iniciativas consideradas de utilidad pública o interés social, a fin de impulsar su implantación mediante la coordinación de los diferentes procedimientos administrativos que deben tramitarse. Irujo ha señalado que esta figura se extiende tanto a la instalación de nuevas empresas como a inversiones de compañías ya asentadas.

Colaboración público-privada

A través de la ley van a crearse instrumentos como la Mesa del Ecosistema Industrial Navarro y el Observatorio Empresarial de Navarra para mejorar el conocimiento de la realidad económica y fortalecer la cooperación entre administraciones, empresas y agentes sociales.

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La ley refuerza el apoyo a la I+D+i y promueve un entorno favorable para realizar pruebas piloto, proyectos innovadores y nuevas iniciativas empresariales. Además, la norma profundiza en las políticas de descarbonización industrial, impulsa la economía circular y crea nuevas herramientas para avanzar hacia modelos productivos más sostenibles y competitivos, “incluyendo el desarrollo de áreas industriales de emisiones netas cero”, ha citado.

Junto a ello, la norma incorpora valores que deben seguir definiendo el modelo industrial navarro: la responsabilidad social empresarial, la empresa familiar, la economía social, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza, la igualdad de oportunidades, la reducción de las brechas de género, la conciliación corresponsable, el arraigo al territorio, la cohesión territorial y el impulso al relevo generacional mediante la formación y la cualificación profesional.