De mujeres para mujeres: el proyecto de liderazgo femenino en el sector laboral
El proyecto Mujeres en Camino, de la Fundación Koine Equalitas, celebra su sexta edición
Mujeres en Camino, iniciativa liberada por la Fundación Koine Aequalitas, celebró el martes 9 el evento de cierre de su sexta edición en el Salón Pinaquy, en el nº 5 de la calle San Francisco. El evento inició a las 17:45 horas, y en él se dieron a conocer los resultados del proyecto alcanzados durante el año, algunas experiencias de participantes y los retos pendientes durante la visibilización y el liderazgo femenino en el ámbito personal y profesional. El encuentro ha supuesto la culminación de todas las sesiones de mentoría, talleres, formación y encuentros orientados que componen las actividades de Mujeres en Camino.
Liderazgo y visibilidad
Según cuenta María José Beriáin, presidenta del patronato de la Fundación Koine Aequalitas, el proyecto de Mujeres en Camino responde a un objetivo concreto de la fundación, que es "el fomento del liderazgo femenino", sobre todo en el entorno profesional. Un fomento que no hay que interpretar como un intento de imposición del sexo femenino sobre el masculino (ella misma ha dejado la puerta abierta a la entrada de hombres en el futuro) , sino como una iniciativa de construcción comunicativa en un grupo social que, a pesar de todos los avances, no deja de estar disperso e impotente en varios aspectos de la vida intersubjetiva.
La idea del proyecto surgió en los años 2000 cuenta Beriáin, pero no fue hasta 2019 que terminó de formalizarse y empezó a respaldar sus prácticas con eventos anuales. Al comienzo de la década actual, Mujeres en Camino contaba con 34 participantes, mientras que a día de hoy sobrepasa las 300 personas. Beriáin afirma que las ediciones del proyecto han tenido una buena acogida y que ha percibido que "la gente se queda contenta". "Este es un proyecto que, como mujer, no te resta nada, solo te aporta. ―afirma Beriáin― Por eso animo a cualquier mujer a participar".
El camino que bautiza el proyecto es una referencia al Camino de Santiago, que sirve como metáfora del recorrido que las mujeres que forman parte del proyecto llevan a cabo durante su estancia en este, completando objetivos parciales conforme pasa más tiempo ahí.
La dualidad mentora-"mentee"
Marisa Iturbide, participante mexicana de 73 años, revela que el objetivo del proyecto es crear y sostener una comunidad donde las mujeres, bien necesitadas de orientación profesional o bien avezadas y experimentadas, formen parte de una red de comunicación donde cada una nutra de conocimiento práctico a la otra, y para lograr dicha finalidad se creó la relación mentora-mentee. Las participantes del proyecto se emparejan de forma que una (la mentora) orienta a la otra (la mentee) en sus prácticas profesionales, basándose en su experiencia laboral y personal.
La asignación de estos roles pretende ser equitativa y adecuarse a las necesidades particulares de cada integrante. Iturbide cuenta que, durante sus primeros cuatro años en el proyecto, ejerció de mentora para otras mujeres, pero el año pasado optó por ser mentee. Esto se debió a que, después de su jubilación, Iturbide continuó activa en otros proyectos, y se vio en la necesidad de pedir ayuda para organizarse, la cual encontró en Alicia López de Ocáriz, mentora del proyecto y directiva en laboratorios Cinfa. "Yo quería escribir las memorias de mi madre ―comenta Iturbide―, pero tenía tantos proyectos profesionales que no hacía sino aplazarlo. Alicia me ayudó a poner plazos y a dejar de procrastinar, y al final conseguí cumplir con todos mis proyectos, incluidas las memorias".
La misma López de Ocáriz señala que el objetivo es poner en contacto a mujeres a nivel profesional, de forma que la mentee tenga ayuda de la mentora para desarrollar las competencias profesionales que quiere desarrollar. El papel de la mentora no es decirle a la menee lo que tiene que hacer, sino plantearle las preguntas adecuadas para que ella decida más juiciosamente. "Acompañar y sentirte acompañado es en sí mismo satisfactorio", recalca López.
Hueco para todas (y todos)
Iturbide confiesa que una de las cosas que más le entusiasman del proyecto es lo transversal que es. "Durante la vida profesional ―cuenta ella― una no puede tocar todos los sectores. Hay mucho que se queda sin explorar. Por eso incluso la mentora puede aprender de su mentee. Aunque pueda utilizar su experiencia para orientarla, tendrá que informarse de la profesión de su mentee para saber cómo puede aplicar lo que sabe a su caso particular, y qué enfoques puede proponer que la mentee no ha tenido en cuenta". Y es en esta riqueza de perspectivas que el proyecto, según Iturbide, encuentra su transversalidad. "En el resto de la vida social las mujeres se organizan por motivos muy concretos, por eso en esos grupos entran unas mujeres y no otras. Esto no pasa con MEC (Mujeres en camino). Es un grupo sin etiquetas, hecho por y para mujeres en contextos muy variados", cuenta Iturbide.
Quien piense que el hecho de que sea un grupo de mujeres supone ya una etiqueta, ni Iturbide, ni López de Ocáriz, ni Beriáin le han negado la entrada a los hombres en el proyecto. "No se trata de escupir a los hombres ―señala Iturbide―, pero es cierto que el lugar de la mujer en la sociedadno ha avanzado tanto como debería, y si no peleas, las cosas no van a salir. Y nosotras vamos a seguir peleando".