"ANDA, ¡pero si el de la foto es Koikili!". Koldo Leoz reconoce al instante al actual lateral izquierdo del Athletic de Bilbao. La fotografía es del 16 de abril 2000. Él también jugó ese partido. Insiste en que no se le da bien "retener cosas que pasaron hace muchos años". Pero recita casi de memoria la alineación que el Promesas presentó aquella tarde en el viejo Sadar. Casi lo mismo ocurre con Eneko Viana, que revive los días previos a aquel encuentro como si hubiesen transcurrido ayer. "Era la primera semana que me subían del juvenil al primer equipo y ya me convocaron. Además, para jugar contra el Promesas, en El Sadar... Imagínate con qué ganas estaba aquellos días", dice el futbolista de Oteiza.

En 2009, Koldo y Eneko comparten vestuario en el Idoya, que milita en Regional Preferente y lucha por volver a Tercera la próxima campaña. Pero hace 10 temporadas, el azar quiso que se enfrentaran en el último derbi entre Promesas e Izarra disputado hasta la fecha en Segunda División B. Ahora compañeros, entonces rivales, ambos guardan en su mente recuerdos de aquella tarde de abril en El Sadar.

Leoz vivía una temporada histórica para Osasuna. La del último ascenso a Primera. En el filial, todo eran ganas de poder ser partícipes de aquel hito rojillo. Todos querían una oportunidad para poder jugar con los mayores. "Incluso llegué a hablar con Lotina -técnico de Osasuna por entonces- y me dijo que lo sentía, que le gustaba mucho cómo jugaba, pero que no podía arriesgar con demasiados jóvenes", comenta el delantero del Idoya.

Al derbi llegó como cualquier futbolista navarro. Motivado y con ansia de verse las caras con gente conocida del Izarra. "Aunque ellos llegaban a Pamplona con muchas ganas. El equipo del Izarra de entonces estaba lleno de ex del Promesas, como el de este sábado", añade. A Eneko Viana se le abren más los ojos cuando habla de ese choque. Para él, se trataba de una tarde especial. "Como dice Koldo, el Izarra afrontaba ese día con un plus de motivación. Para mí, iba a ser el debut en Segunda B, y además de titular". Empezó fuerte, pero lo pagó y no duda en reconocerlo. "Para el minuto 15 ya estaba desfondado, el ritmo era muy alto para lo que estaba acostumbrado en juveniles. Una locura", ríe el capitán del Idoya.

El partido disputado sobre el césped de El Sadar transcurrió con mucho ritmo y contacto. Los rojillos ganaron la partida a un Izarra que por entonces ya parecía sentenciado al descenso. 2-0 para los locales. El primer gol precisamente, de Koldo Leoz. El entonces ariete del filial rojillo andaba muy fino. En forma. Destacando. Pero se quedó a un paso de dar el salto definitivo al fútbol profesional. "Entonces sí que te da un poco de rabia ver que estás cerca pero no puedes, pero ocurre, como ocurrirá ahora con la mitad de los que juegan en el Promesas", destaca Leoz.

Viana, por su parte, era un jugador destinado a defender los colores del Idoya. Y acabó en su Oteiza natal, incluso después de probar en el Promesas durante dos meses. "No era lo mío. Estaba Alfonso Gogorzena de entrenador y acabé fundido. En un entrenamiento, recuerdo que el míster paró el partidillo de repente. "¡Si no le dais más tralla a esto, nos vamos todos a la ducha!", nos dijo. Yo ya no podía con mi alma", dice riendo.

Para ambos, la Segunda División B a la que ha regresado el Izarra es diferente a la de entonces. "Es más competitiva. Hace 10 años había más equipos del Norte y era diferente. Ahora, los presupuestos de los clubes son potentes y muchos cobran por jugar lo suficiente para vivir bien", relata Leoz.

Filosofía

Demasiada gente de fuera

En esto, el delantero del Idoya es crítico con la actual filosofía del Promesas. "Entonces empezó la tendencia de traer futbolistas de fuera. En la alineación de aquel partido, sólo Moisés, que era catalán, y Koikili y Aramaio, vizcaínos, eran de fuera. Osasuna ha ido perdiendo la costumbre de apostar por los de casa", se lamenta. "Al final, si quieres tener aspiraciones de mantenerte en Segunda B, hay que amoldarse a la situación real", arguye Viana.

Al equipo rojillo no le ven como claro candidato al ascenso a Segunda A. "Es complicadísimo, porque muchos clubes que están en su grupo son auténticos monstruos económicos", destaca Leoz. Viana opina que la cosa no ha cambiado mucho desde abril de 2000. "Siguen peleando por mantenerse".

Sobre el Izarra, los dos creen que el equipo de Miguel González se acabará salvando. Viana saca a relucir su pasado izarrista y alaba al equipo estellés. "Empezaron fuerte y ahora pasan por un momento malo, pero tienen plantilla de sobra. Hay gente que tiene que trabajar toda la semana y aún tiene los arrestos de ir los domingos a jugar a donde sea. Donde yo trabajo, hay tres jugadores del Izarra. Tiene mucho mérito", dice Eneko.

Y para el derbi, el sentimiento les lleva más hacia el río Ega que hacia el Sadar. "Yo creo que el Izarra ganará, le veo como un equipo serio capaz de vencer a Osasuna". Eneko Viana es más cauto. "Prefiero que los tres puntos se vayan a Estella, aunque será difícil", señala mientras sigue mirando fijamente al recorte de periódico del último derbi. El mismo que Koldo Leoz pide quedarse de recuerdo.