El San Juan es un equipo con alma viajera. Hasta seis jugadores han hecho las maletas en los últimos meses para vivir experiencias en el extranjero. El último, Miguel Etayo, que lleva cinco días en Pamplona tras haber probado diez días en el Sytianska de la Primera División sueca. Sigue los pasos de otros compañeros que pueden contar estancias en cuatro de los cinco continentes, como es el caso de Íñigo Villar (Islandia), Ardanaz (Alemania), Mikel Lusarreta (Australia), Joseba Sandúa (Argentina) o los que se fueron a Cuba. Un vestuario que daría para un reportaje de Verdes por el mundo.

A Alfredo Ibero, el entrenador, ya pocas cosas le pueden sorprender, pero la última no deja indiferente a nadie. A Miguel Etayo le llamaron un sábado a las ocho de la tarde para proponerle hacer una prueba con el Sytianska durante diez días. Debía coger el vuelo desde Girona al día siguiente. A las 9 de la mañana salía de Pamplona. "Estaba con la moza cuando me llamaron y les dije que sí. Me dio tiempo a decírselo a mis padres, a algún amigo, a los hermanos y al entrenador. Todos me animaron a probar y la verdad es que era una experiencia ideal para lo que estaba buscando. He acabado Empresariales y me gustaría aprender inglés, por lo que Suecia es un destino que, por lo que he visto, tampoco descarto. Pero la Liga empieza en abril y ya es difícil".

No era la primera propuesta para recalar en el país nórdico. "Cuando terminé mi etapa en Osasuna Promesas, un representante me ofreció la oportunidad de ir, pero entonces la rechacé porque quería acabar la carrera. Ahora que la he terminado, no me importaría salir si aprovecho para aprender inglés. Cuando acabé la carrera le llamé al representante contándole mi situación y hasta la semana pasada no había tenido ninguna noticia en ocho meses".

Intentará tener más suerte en lo deportivo. "Desde que llegué al equipo sueco, el trato fue muy bueno. Fui con un chico de Mundaka, y fue una buena experiencia. Lo que ocurre es que el primer día me preguntaron de qué jugaba, les dije de medio centro, y ya me insinuaron que lo que necesitaban era un delantero. En el primer entrenamiento vi que había cuatro medio centros en el equipo. Así que ahora me da pena no haberles dicho que era delantero, para que me probaran en otra posición", bromea. Tampoco su compañero de Mundaka tuvo suerte.

La experiencia le ha despertado de nuevo la ilusión de ser profesional. "Una experiencia así te reaviva la llama, porque ves lo bonito que sería vivir un tiempo de eso. Pero ya sé que es muy difícil y por ahora estoy centrado en el San Juan".

No le dio tiempo a visitar Estocolmo, porque residía a 40 kilómetros, "diez minutos en tren y veinte en autobús, porque el transporte se ve que funciona muy bien". De turismo se limitó a pasear por la ciudad en la que tenía el hotel: Sodertalje. "Vi uno de los Fiordos completamente helado, pero he tenido más sensación de frío a la vuelta a Pamplona, porque hacía menos viento".