El Real Zaragoza vivió este domingo una de las tardes más dolorosas de su historia reciente. La derrota por 1-3 frente al Sporting de Gijón en el Ibercaja Estadio no solo deja al conjunto aragonés al borde del descenso a Primera RFEF, sino que provocó una explosión de ira y frustración entre una afición que ya no pudo contener más su descontento.

El partido terminó con una imagen tan dura como simbólica: un jugador del Sporting avanzando completamente solo hacia la portería para marcar el tercer gol mientras parte de la grada animaba irónicamente a los asturianos. No era una celebración del rival, sino la forma más amarga de poner fin a meses de sufrimiento.

Nada más sonar el pitido final, los silbidos y los cánticos de protesta se adueñaron del estadio. "¡Directiva dimisión!" y "¡Jugadores mercenarios!" resonaron con fuerza en las gradas, mientras muchos aficionados abandonaban el campo en silencio, abatidos por una temporada que parece abocada al desastre.

La tensión continuó en el exterior del estadio, donde cerca de 500 seguidores esperaron la salida del autobús del equipo para expresar su enfado. La Policía Nacional desplegó un amplio dispositivo de seguridad y el club optó por sacar al autobús por una salida alternativa para evitar incidentes. Aun así, numerosos aficionados corrieron hasta ese punto al percatarse del cambio de recorrido.

Sobre el césped, el Zaragoza había comenzado con intensidad y llegó incluso a adelantarse en el minuto 22 con un potente disparo de Yussif Saidu desde fuera del área. La alegría, sin embargo, duró apenas cinco minutos. El Sporting empató por medio de Lucas Perrin y, antes del descanso, Alexandre Corredera transformó un penalti repetido para poner el 1-2.

En la segunda mitad, el equipo blanquillo fue incapaz de reaccionar. Sin ideas y sin capacidad para generar verdadero peligro, el Zaragoza ofreció una imagen muy pobre en el momento más decisivo de la temporada. Ya en el tiempo añadido, Amadou sentenció a puerta vacía y silenció definitivamente al Ibercaja.

"Ha sido un año de mierda"

Uno de los pocos jugadores que dio la cara tras el encuentro fue Keidi Bare, que compareció ante las cámaras visiblemente afectado. El centrocampista pidió perdón a la afición y resumió el sentir del vestuario con una frase demoledora: "Ha sido un año de mierda". Aunque aseguró que el equipo "lo ha dado todo", reconoció que se han hecho "muchas cosas mal" a lo largo del curso. La derrota deja al Real Zaragoza en una situación límite y con el descenso prácticamente consumado. El fútbol profesional se escapa y la afición, harta de decepciones, ya ha dictado sentencia en una noche que puede marcar un antes y un después en la historia del club.