Osasuna encajó con el Espanyol en El Sadar (1-2) su cuarta derrota consecutiva en Liga, la segunda seguida en casa, y se jugará la permanencia en la última jornada. Lo hará en el campo del Getafe, con serías opciones de meterse en Europa, escenario en el que el conjunto navarro necesitará al menos un punto para seguir un curso más en Primera División sin atender a otros marcadores, mientras que, en caso de derrota, le tendrán que acompañen unos cuantos resultados en otros estadios, lo cual no es una buena señal para un equipo que, no hay que olvidar, ya celebró la salvación virtual hace semanas con demasiada alegría.

Osasuna falló en el partido decisivo. Tenía la oportunidad de sellar la permanencia matemática en su propio feudo, delante de su gente y contra un rival directo, el Espanyol. Ambas escuadras llegaban con 42 puntos a un enfrentamiento que, de haber acabado en tablas, hubiera supuesto la salvación de Osasuna y Espanyol. Pero fueron los visitantes quienes se mostraron más certeros en las áreas, tanto en la propia como en la del rival, llevándose los tres puntos de Pamplona gracias a un gol del exrojillo Kike García, que, por respeto a la que fue su hinchada durante un par de cursos, no celebró.

A los jugadores de Alessio Lisci les pesó la responsabilidad y, por ende, también al técnico, que en la sala de prensa asumió toda la culpa de la compleja situación clasificatoria en la que se queda Osasuna, estancado en los 42 puntos desde que el pasado 26 de abril ganara in extremis al Sevilla en El Sadar con un postrero gol de Catena. Desde aquel día, en el que los jugadores dieron la vuelta al campo para festejar la permanencia virtual en compañía de su entrenador y de los responsables de la dirección deportiva, Braulio Vázquez y Cata, los rojillos han sido incapaces de volver a puntuar tras perder sucesivamente con el Barcelona en El Sadar (1-2), contra el Levante en el Ciutat de Valencia (3-2) y en Pamplona contra el Atlético (1-2) y contra el Espanyol (1-2).

OSASUNA Sergio Herrera; Rosier (Kike Barja, m. 79), Boyomo, Catena, Abel Bretones (Javi Galán, m. 67); Moncayola (Moi Gómez, m. 58), Lucas Torró (Iker Muñoz, m. 58); Rubén García, Aimar Oroz (Raúl García de Haro, m. 58), Víctor Muñoz y Budimir.

ESPANYOL Dmitrovic; Omar El Hilali, Riedel, Leandro Cabrera, Carlos Romero; Urko, Pol Lozano (Pickel, m. 55); Dolan (Roca, m. 75), Edu Expósito (Calero, m. 64), Pere Milla (Rubén S., m. 75); y Kike García (Roberto, m. 64).

Goles 0-1, m. 27: Zurdazo ajustado al poste de Carlos Romero desde la frontal del área tras rebotar en la barrera una falta directa de Edu Expósito. 1-1, m. 49: Derechazo ajustado al poste de Víctor Muñoz tras despejar la defensa del Espanyol un córner. 1-2, m. 53: Kike García marca casi a puerta vacía tras una buena asistencia de Pere Milla.

Árbitro Miguel Ángel Ortiz Arias, del Comité madrileño, asistido en las bandas por José Antonio Garrido y Guillermo Santiago. Tarjetas amarillas a Iker Muñoz (m. 83), por parte de Osasuna; y a Pol Lozano (m. 11) y Roca (m. 90), por parte del Espanyol.

VAR Valentín Pizarro Gómez, del (Comité madrileño.

Estadio El Sadar. 21.186 espectadores, según el dato facilitado por Osasuna.

Osasuna se marchó al descanso con un resultado adverso, seguramente inmerecido, pero con la zona de descenso ya a sólo dos puntos y dos puestos por los marcadores en otros estadios. El Espanyol se adelantó con un golazo de Carlos Romero al enganchar un zurdazo bien ajustado al palo de la portería de Sergio Herrera, imposible para el guardameta rojillo, aprovechando el rebote de una falta directa de Edu Expósito contra la barrera.

Mal asunto para Osasuna encajar un gol en el minuto 27, pero peor fue no poder al menos nivelarlo pese a tener ocasiones más que de sobra para hacerlo, e incluso adelantarse. El primero en probar tras el tanto del Espanyol fue Víctor con un centro raso atrás sin rematador en el minuto 29, y un par después Dmitrovic se hizo gigante delante de Rubén García, que estampó su remate con la derecha, en boca de gol, en el pecho del portero serbio. Esta segunda acción ocurrió tras una saque de banda de Bretones que puso el balón en el área pequeña, acción que repitió en el minuto 31 para que a Torró le negara el gol bajo palos el omnipresente Carlos Romero, el futbolista que había puesto en ventaja al cuadro visitante.

Osasuna siguió probando antes del descanso. Víctor se topó con Dmitrovic, pero la producción ofensiva del equipo de Lisci cayó en picado en la recta final del primer acto para nerviosismo de la parroquia rojilla, a la que se le escapó algún que otro pito para los jugadores y el entrenador locales.

Lo que no pudo hacer Osasuna en ese tramo final de la primera parte lo consiguió Víctor a los cuatro minutos de la reanudación, marcando el empate casi de la misma forma en la que se había adelantado el Espanyol, con un derechazo al aprovechar el despeje de un córner de la zaga visitante. Pero al equipo de Lisci le duró la alegría otros cuatro minutos, los que tardó Pere Milla en encontrar un agujero en la zaga local para asistir a Kike García y que el exrojillo hiciera casi a puerta vacía el definitivo 1-2, resultado que ya no se movió pese a que llegó en el minuto 53.

Aunque no de una manera tan brutal como ocurrió en la primera parte, pero Osasuna sí que se volcó en busca del empate que le hubiera dado la permanencia matemática. Pero ese tanto nunca llegó. Quién más y mejor lo intento fue Víctor Muñoz, al que se le notó la inactividad después de haberse perdido los tres últimos partidos por una lesión en el sóleo de la pierna izquierda, pero que no paró de probarlo, aunque fue Budimir el que tuvo la ocasión más clara en un cabezazo a la salida de un córner que Dmitrovic acertó a despejar.

Sin embargo, no hubo el arrebato final que había funcionado otras tardes en El Sadar y Osasuna se jugará la permanencia en Getafe porque, con 42 puntos y tras cuatro derrotas seguidas, todavía no la tiene atada y se le ha comprometido. Y mucho.