En el fútbol, donde la competitividad marca el ritmo de cada jugada, todavía hay espacio para los gestos que dignifican el deporte. El pasado fin de semana, en el encuentro de Primera Autonómica femenina entre el Valle de Egüés y el Huarte B —partido que terminaría con derrota local por 1-3—, la delantera Raquel Arias, segunda máxima goleadora del conjunto navarro, protagonizó una acción que se ha vuelto viral por su ejemplar deportividad.

Corría la primera parte y el marcador seguía 0-0 cuando una jugada del Valle de Egüés prometía convertirse en una ocasión clara de gol. En pleno ataque, Raquel vio cómo una rival, la defensa Mar Ilarraz, caía al suelo tras hacerse daño en la acción. Sin dudarlo, decidió enviar el balón fuera para que el partido se detuviera y la jugadora pudiera ser atendida. “Lo primero en lo que pensé fue en la igualdad de condiciones. Yo le vi en el suelo y pensé que igual se había hecho daño. Al no levantarse rápido creí que le había pasado algo más grave. Lo normal era parar el juego”, explicó Raquel Arias.

Ilarraz pudo reincorporarse poco después y pudo terminar el partido sin complicaciones, pero el gesto no pasó desapercibido. Las imágenes circularon rápidamente por redes sociales, generando comentarios y agradecimientos. La delantera reconoce que le sorprende la repercusión: “Me parece raro que algo así llame tanto la atención. La repercusión que está teniendo el gesto me está sorprendiendo. Al final, me parece un acto que tiene que ser normal y que lo tendríamos que hacer cualquier persona”.

La jugada con mayor deportividad del año, por Raquel Arias, del Valle de Egüés

La jugada con mayor deportividad del año, por Raquel Arias, del Valle de Egüés

En un contexto donde la presión competitiva pesa demasiado incluso en categorías inferiores y modestas, Raquel Arias reivindica la empatía como parte del juego: “El mes pasado una compañera de mi equipo, en los últimos momentos del duelo, se dio un fuerte golpe en la cabeza al caer al suelo. Las rivales, por su parte, hicieron caso omiso, siguieron atacando y solo se acercaron al árbitro para preguntar cuánto tiempo iba a añadir por el tiempo que se había perdido con el golpe. La verdad es que falta consciencia de que lo primero es la persona”.

Dentro del vestuario, el gesto fue celebrado por sus compañeras y por el cuerpo técnico. De hecho, su entrenador y coordinador alabaron el gesto y le transmitió que acciones así tienen especial valor para las jugadoras más jóvenes que siguen al equipo durante los encuentros: “Me dijo que era un ejemplo para las chicas de categorías inferiores. Muchas crías pequeñas vienen a ver nuestros partidos y ojalá sirva para que ellas vayan cogiendo también esos hábitos deportivos”.

El Valle de Egüés, que actualmente va noveno en la clasificación, vive la temporada desde la humildad y el compañerismo, algo que la joven navarra considera parte de la identidad del equipo. Con 25 años, asegura que juega a fútbol después de tantos años “por disfrutar”: “Tengo mi trabajo y el fútbol es mi hobby. Me gusta competir, ganar, marcar, pero no a cualquier precio. Un partido más o uno menos no marca la diferencia. Yo voy a disfrutar y a estar a gusto. Prefiero quedarme tranquila con mis decisiones”.

El fútbol, a veces, recuerda que también es un espacio para gestos que van más allá del resultado. Para Raquel Arias fue una jugada instintiva e insiste en que no hizo nada especial, sino que es un acto que se debería ver más a menudo en el fútbol y el deporte en general.