El problema de que el Real Madrid consiga el Nadaplete a mediados de abril es que faltan aún ocho semanas para que empiece a rodar el balón en el Mundial, y eso nos condena a casi dos meses de aguantar el globo que lleva la prensa madridista con los árbitros de aquí, de allá y de acullá. ¡Mira que sacar una tarjeta amarilla por algo que se merece una tarjeta amarilla a alguien que ya ha visto una tarjeta amarilla...! Y también dos meses de dimes y diretes sobre el club blanco, como si ya hubieran acabado la Liga y la Champions, que dejan de ser importantes de manera fulminante. Que los medios nacionales cojeen todos de la misma pierna en materia futbolera provoca la paradoja de que sean igual de insufribles cuando el Real Madrid gana y cuando pierde. Los medios de Cataluña son igual de cansos y llorones con el Barça, por supuesto, pero solo los tienen que aguantar allí.
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