Es la (inevitable) polémica de cada temporada: con tanto equipo jugándose tanto –sobre todo ahí abajo, donde hay seis en el barro (y podría salpicar a alguno más, como Osasuna, si no espabila), el Atlético rota y regala puntos, porque todo lo centra en la Champions; la Real Sociedad festeja su Copa y regala puntos por la consiguiente resaca; el Real Madrid cierra por vacaciones y regala puntos, porque sus figuras reservan su salud para el Mundial; y verás tú los regalos del Barça cuando ya haya ganado la Liga... Y, claro, hay quien se queja, y quizás con razón, pero la vida es así y el fútbol es así, y el calendario tiene esos caprichos y esas crueldades por las que un rival puede ser el mejor del mundo o una madre dadivosa. Pero al final de todo, tras la última jornada, una conclusión irrefutable: si en 38 jornadas no has llegado a 42 puntos (o a 43, que dicen que este año va a estar carísima la salvación) la culpa es tuya y solo tuya.