Osasuna: Los antecedentes que llenan de optimismo al osasunismo en la última jornada
Osasuna ha salido victorioso jugándose el descenso en la última jornada en tres ocasiones en los últimos 25 años
No es la primera vez para Osasuna y su afición, la situación decisiva de la última jornada es como un déjà vu para el osasunismo, que depende de la última jornada para no descender de división.
En 2001, tiempos de Miguel Ángel Molina, Osasuna llegaba a la última jornada con 39 puntos, por debajo el Racing y el Numancia con 36 puntos cada uno, con el descenso asegurado. Además de la victoria, se dependía del resultado del Real Oviedo contra el Mallorca en el Son Moix. Estos estaban en la posición 17 con 2 puntos más que los de Molina. Solo una victoria del club rojillo y una derrota de los ovetenses les daría un respiro. Además, también podían influir en la salvación de Osasuna el Real Zaragoza, que también tenía 41 puntos y se enfrentaba al Celta, que defendía su puesto de Europa League y el Valladolid, con 42 puntos y el golaverage en contra frente a los de Pamplona.
El partido en Anoeta se decidió con un gol de Iván Rosado en el minuto 40. Sin embargo, la victoria por sí sola no era suficiente para la permanencia, la situación de los demás clubes era un arma de doble filo ya que su victoria habría supuesto el descenso de los rojillos. La fortuna solo sonrió a los de Navarra, ya que los demás equipos terminaron en derrota para el Valladolid y en empate para el Zaragoza. Pero la peor fortuna se la llevó el Oviedo que descendió tras un 4-2 contra el Mallorca.
Llegó la temporada 2007-2008, en la que los de Cuco Ziganda jugaron en Santander, ante un Racing que luchaba por el puesto en Europa League contra el Mallorca, parecido a la actual contra el Getafe, que lucha por conservar el puesto de Conference contra el Rayo y el Valencia. Llegó el final de temporada, y la estancia de Osasuna en primera estuvo en duda hasta la última jornada. Fue esta la segunda vez que el Son Moix salvó a los de Pamplona, ya que a pesar de esa derrota 1-0 con un gol de Iván Bolado, consiguió salvarse el pellejo gracias a una victoria del Mallorca contra el Real Zaragoza.
La tercera ocasión, el 7 de junio de 2015, terminó en un empate. El club rojillo había descendido la temporada pasada y esta vez se jugaba el descenso a Segunda B. En la última jornada se enfrentaba a un Sabadell descendido, pero no se encontró a un equipo desanimado, sino uno que apretó los dientes. Además, los de Enrique Martín, que había asumido el cargo apenas un mes antes, tenían la posibilidad de depender del Racing de Santander. Si los rojillos terminaban derrotados y el Racing se hacía con la victoria en Albacete, que así fue, los de Santander adelantarían al equipo navarro por un golaverage a favor suya en 4-0.
Lo que firmó la permanencia fueron dos goles: uno de David García en el 76 y otro de Javi Flaño en el minuto 89, con un remate de cabeza. Así el encuentro acabó en un 2-2, y como dijo el autor del gol final en una entrevista con este medio por el décimo aniversario de esa victoria: “Fue muy complicado de llevar a nivel emocional, pero, ese insistir, ese no dejarnos ir hizo que tuviéramos opciones en el tramo final de partido y por suerte ahora lo podemos recordar como un momento positivo”. Así se consiguió transformar un encuentro imposible, con una necesidad de Osasuna por puntuar, en una oportunidad de sobrevivir a la catástrofe. El empate brindó ese punto de ventaja para el club que le valió la permanencia en Segunda y salvarse de la más que probable desaparición.