La pasión por la repostería de la bilbaina Alma Obregón comenzó cuando disfrutaba de las Carolinas junto a sus padres en su ciudad natal. Ahora, regresa a la pantalla con la nueva temporada de Dulces con Alma en Canal Cocina, donde combina pastelería creativa y actual con elaboraciones tradicionales; sin olvidarse de los míticos bollos de mantequilla de Bilbao. Asimismo, publica Galletas con Alma, un recetario repleto de sabores de la infancia que se fusiona con la férrea nueva tendencia de las crumbl cookies

Alma Obregón en 'Dulces con Alma', en Canal Cocina. Canal Cocina

Como profesional del violín y del piano, ¿cree que esta disciplina musical ha influido en su precisión y ritmo a la hora de cocinar?

Creo que, sobre todo, lo que me ha enseñado el haber estudiado la carrera de violín y piano es a hacer muchas cosas a la vez. En el mundo de la cocina y la pastelería es algo bueno, si quieres estar permanentemente desarrollando nuevas recetas y haciendo cosas novedosas. Estudiar música te organiza la cabeza de una forma concreta que te ayuda en todo, y en pastelería seguro que también.

Su pasión por los dulces nació con su doctorado en Frankfurt. ¿Cuál fue el primero que horneó y le hizo cambiar de rumbo hacia las varillas concretamente?

Recuerdo perfectamente que cuando empecé a hornear allí estaba obsesionada con los cupcakes, eran mi ilusión. Me acuerdo de haber ido a comprar el molde a una tienda de Frankfurt, hornear y que me quedaran... No puse papelitos, no tenía spray desmoldante, no engrasé el molde... Era una principiante total y se me quedaron todos pegados a la bandeja (risas). Recuerdo comérmelos con una cuchara directamente del molde y decir: “Bueno, se me han quedado pegados, pero no están tan malos” (risas).

De hecho, lleva años documentando en su blog la búsqueda del “cupcake perfecto”. ¿Qué importancia le da a mostrar los resultados que no salen a la primera?

Creo que es fundamental. En mi blog, mis redes y mis cursos siempre digo a todos que están empezando, que nadie nace aprendido, y menos en repostería. El éxito en ella es ser perseverante, intentarlo mil y una veces más cuando te equivocas. Hay alumnas que me dicen: “Es que mira cómo te sale la manga pastelera”, y les digo: “Ya, pero es que llevo 16 años haciéndola, es normal que me salga”. Al principio, cuando empecé, no me salía. Eso es lo que quiero transmitir. Para mí los macarons eran una pesadilla, hoy en día son de mis postres favoritos. Es importante que no nos exijamos demasiado, que seamos pacientes porque los resultados van a llegar.

En la nueva entrega de Dulces con Alma en Canal Cocina enseña trucos para todos los públicos, desde aprovechar la bollería seca hasta preparar azúcares aromatizados. ¿Es una invitación a cocinar en familia?

Sí, sobre todo repostería, pero también en general. Soy mamá de tres peques, y la cocina -especialmente la repostería- es algo que une mucho. Es entretenida, te llena, y te hace elaborar cosas bonitas para que los demás las disfruten. En mi casa es la actividad estrella. Siempre que podemos, la cena la hacemos los niños y yo: uno mezcla los huevos, el otro hace el guacamole... Cuando lo hago por trabajo, me toca hacerlo sola, pero si lo hago por placer, casi siempre es con mis peques.

También es mamá de sus gatetes Pinky y Minion. ¿Son también sus pinches de cocina? 

Ahora tengo muchos más: cuatro gallinas, un gato, un perro y una tortuga. El pobre Pinky ya falleció. Pero, es verdad que en la cocina no entran, intento separarlos porque sino es imposible. Pero una cosa muy bonita es que todos los postres que elaboro en casa los hago con los huevos que me dan mis gallinas. Para mí eso es algo mágico, ¿no? El poder cuidarlas y que ellas me recompensen con recetas espectaculares. Hay una dinámica muy bonita ahí.

Hablando de recetas espectaculares, en estos 22 episodios combina tanto elaboraciones tradicionales como propuestas creativas y actuales.

Lo bonito de esta temporada ha sido que hemos podido meter casi de todo. Desde un bizcocho de arroz súpersencillo que queda delicioso y es apto para gente que no puede tomar gluten, hasta alfajores y tartas de queso. También bollería, que a mí me encanta, y creo que en televisión no se suele ver al ser una elaboración más larga; por lo que hemos metido un montón de masas fermentadas. Galletas de limón, tarta de coco..., hay para todos los gustos, que es lo más importante al final.

Alma Obregón ha sacado el libro 'Galletas con Alma'. Javier Ocaña

Todas estas recetas surgen de las técnicas aprendidas. Estudió con maestros como Xavier Barriga, ¿cuál fue el consejo más valioso?

Un cambio fundamental para mí cuando empecé a estudiar en la escuela de Le Cordon Bleu fue la mise en place: valorar la importancia de tenerlo todo listo antes de empezar con una receta. Esto es algo en lo que insisto muchísimo a mis alumnas. Con eso la pastelería se vuelve pan comido. Cuando empezamos a improvisar es cuando suceden los errores. Si lo tenemos todo preparado en pastelería y seguimos las instrucciones paso a paso, el éxito está garantizado. 

En sus redes sociales, muestra dulces con mucha naturalidad. ¿Cuánto de importante es esto con el auge de la cultura fitness?

Es verdad que he notado un poco de cambio. Soy una persona que lleva una vida muy saludable: antes corría, ahora escalo, monto en bici, esquío..., no paro. Intento mostrar esa dualidad en redes. Evidentemente, no estoy tomando dulces todos los días y a todas horas, pero me gusta mostrar que podemos hacerlos para una ocasión especial. Si en algún momento nos apetecen, está perfecto tomarlos. Hace cuatro o cinco años había más persecución de estas recetas, pero creo que la gente empieza a entender que no se acaba el mundo por comerte un trozo de tarta. Existen perfiles para gente que no quiere consumir azúcar ni grasa, el mío es para quien se quiere dar un capricho de vez en cuando. Lo importante es estar abierto a lo que hacen otras personas desde el respeto. A veces, por redes sociales tendemos a juzgar mucho y la gente suele ser más intransigente, pero lo bonito es tolerar todas las opciones. Yo hago deporte y también me gusta hacer dulces. No pasa nada, no se acaba el mundo.

En formato analógico también está presente con la publicación de su libro Galletas con Alma. Siendo de Bilbao, ¿se acuerda de Euskal Herria para sus recetas?

De hecho, he preparado los bollos de mantequilla de Bilbao para esta temporada de Canal Cocina, y me queda pendiente para alguna próxima hacer las Carolinas. En este libro de galletas he metido las tejas y recetas asociadas al norte, aunque es un poco más general. He picoteado de esas recetas de nuestra infancia, esos sabores que nos han acompañado siempre. A lo largo de mi vida, ser de Euskadi me ha marcado. Me gusta mucho comer y me gusta mucho la cocina del norte. Un recuerdo de mi infancia es tomarme una Carolina con mis padres siempre que bajábamos a Bilbao, ha sido mi sueño, mi pasión, mi amor total. He vivido en una familia en la que el dulce gusta mucho, y encima siendo de Euskadi, siempre hemos tomado muchos típicos de allí. Mi máximo fan es mi padre, siempre prueba todo lo que hago, y de las mayores cosas que le han hecho ilusión fue cuando empecé a hacer Carolinas. Cuando las probó por primera vez, fue un momento muy emocionante para los dos.