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Óscar Casas: “Mi hermano Mario me ha enseñado a ser valiente”

Ya se ha estrenado ‘Ídolos’, la nueva película protagonizada por Óscar Casas (Barcelona, 1998), inspirada en el mundo del Campeonato Mundial de MotoGP y dirigida por el británico Mat Whitecross

Óscar Casas: “Mi hermano Mario me ha enseñado a ser valiente”Manolo Pavón

La historia de Ídolos sigue a Edu (Óscar Casas), un joven piloto de motos en el que nadie termina de confiar. Su gran oportunidad llega cuando el Aspar Team en Moto2 lo ficha con una única condición: que sea su propio padre, un expiloto marcado por un accidente mortal, quien lo entrene. Padre e hijo llevan años distanciados y el rencor sigue latente, pero Edu sabe que solo con él puede aspirar a cumplir su sueño. Una preparación extrema, llena de sacrificios, que se complica aún más cuando conoce a Luna (Ana Mena), una joven artista que acaba de abrir un estudio de tatuajes bajo su casa. Como dato curioso, comentar que a raíz de esta película, el hermano de Mario Casas y la cantante y actriz, iniciaron una relación sentimental que se mantiene hasta hoy.

Cuando le ofrecen un proyecto nuevo, ¿qué es lo primero que mira: la historia, el personaje o la gente con la que va a trabajar?

Esto es algo que ha ido cambiando con los años. Antes lo primero que valoraba era el guion, que estuviera bien escrito. Ahora estoy más centrado en buscar talento: directores, actores, productores, gente con la que aprender y crecer trabajando juntos.

"Conocer a Ana Mena ha sido como encontrar a una compañera increíble”

La relación con el padre es el eje central de Ídolos. Odio, dependencia, culpa, admiración. ¿Qué capa le resultó más incómoda de trabajar?

Gracias a Dios he tenido unos padres muy presentes y no he vivido el abandono en primera persona. Justamente por eso, esa fue la emoción con la que más tuve que empatizar. Hice una terapia con un médium espiritual, una meditación muy larga, de seis o siete horas, que me llevó a conectar con esa figura del padre y con la experiencia del abandono. Eso me ayudó a agarrarme a algo real, sin necesidad de inventarme nada.

Óscar Casas y Ana Mena, pareja dentro y fuera de la ficción.

La llegada de Luna, el personaje que interpreta su pareja sentimental, Ana Mena, marca un antes y un después. ¿Qué le aporta a Edu?

Creo que todo gira en torno a una balanza. La balanza de hasta dónde estás dispuesto a perder, o incluso si hace falta perderlo todo para llegar a ser el número uno. Y esa balanza es profundamente humana, más allá del mundo de las motos. La película te la coloca delante y te obliga a mirarla. Esto pasa muchas veces en la vida. Tienes un sueño y piensas que, para llegar a lo más alto, tienes que entregarte casi por completo, y en ese camino dejas de dedicar tiempo a la gente que quieres. La pregunta es hasta dónde estás dispuesto a llegar. Si merece la pena perderte a ti mismo y a los demás por ese sueño, o si es posible compartirlo con las personas a las que amas. Yo quiero dar mi tiempo a esta profesión, pero sin dejar de dárselo a los demás. Y creo que la película plantea justo eso: esa balanza que obliga al personaje a aprender si realmente todo vale la pena.

El rodaje fue muy intenso. ¿Hubo algún día en el que saliera del set siendo Edu?

Es complicado desconectar cuando estás en todas las escenas. Son jornadas de doce o trece horas diarias, día tras día, y nunca terminas de apagar del todo. En la película, por ejemplo, utilizo una voz un poco más fina, más afilada, porque sentía que me funcionaba, sobre todo observando a los pilotos. Tienen una voz más proyectada, más directa. Y esa voz la mantuve durante todos los meses de rodaje. Al final pasas más horas siendo Edu que siendo Óscar, y poco a poco la frontera se va diluyendo.

Rodar dentro del propio Mundial de MotoGP, con pilotos y momentos reales, es algo poco habitual en ficción. ¿Se sintió más actor o más testigo de algo que estaba pasando de verdad?

Te diría que me sentí más testigo que actor. A día de hoy todavía me cuesta creer que nos dejaran hacer todo eso: que MotoGP nos abriera las puertas, nos diera esas facilidades y nos permitiera vivir situaciones tan extremas. Estar en la parrilla de salida, a ocho minutos de que los pilotos se jueguen un Mundial a más de 350 por hora, y que nos dejen grabar… Había momentos absolutamente surrealistas en los que pensaba: ¿qué hago yo aquí? Al mismo tiempo, como actor, eso te daba una ventaja enorme. Te permitía creértelo. Durante ese rato te dices a ti mismo que eres uno de los mejores pilotos del mundo y lo disfrutas. Pero ha sido una experiencia muy de observar, de asimilar todo lo que estaba pasando. Es la primera vez en la historia que se hace una película sobre MotoGP, y no la ha hecho Hollywood, la ha hecho España e Italia.

La profesión de piloto de carreras es puro riesgo. Después de hacer esta película, ¿ha cambiado su forma de ver a estos profesionales cuando los ve competir?

Sí, porque los entiendo por completo. De verdad, muchísimo. Esa ha sido casi mi obsesión para construir el personaje: meterme en su cabeza, entender cómo alguien puede jugarse la vida dos o tres veces por semana, en cada carrera. Qué hay detrás de todo eso. Desde fuera puedes pensar que son unos locos o unos psicópatas, pero no es así. Son profundamente humanos. Lo que tienen, sobre todo, es un valor enorme y un sueño muy claro. Y esa pasión es lo que a mí me ha conquistado. Cada vez que los veo correr y hacen esas barbaridades, cuando se juegan la vida y se pican entre ellos, en realidad están jugando. Jugando al límite de su sueño y del disfrute. Por eso ahora los miro con otros ojos.

"Espero que el público se lleve la emoción y la sensación de que los sueños se pueden alcanzar”

Conoció a Ana Mena en esta película. ¿Cómo ha sido rodar con ella?

Fue como encontrar a una compañera increíble. Nos llevamos genial y con ella también he aprendido mucho. Es una artista y, sobre todo, alguien con quien he podido disfrutar del proceso. Eso es algo muy valioso que me llevo de esta película: el disfrute. Y también mucha compañía, porque ha sido un rodaje largo, exigente, y en esos momentos necesitas a personas que estén ahí para apoyarte. Ella lo ha estado siempre.

A lo largo de su carrera ha pasado por registros muy distintos. ¿Hay algún tipo de personaje que todavía le imponga respeto o que no se atreva a interpretar?

No hay ninguno que no haría por miedo. Eso nunca. Incluso el más complicado. Igual la lío, igual me sale mal y se me acaba la carrera, pero me voy a tirar de cabeza. Eso de ser valiente me lo ha enseñado mi hermano. Él es muy valiente, siempre se la ha jugado. A veces sale bien y otras sale mal, pero es la única manera de encontrar de verdad esos papeles que merecen la pena.