pamploNA. ¿No le entran ganas de hacer alguna locura cuando uno lee en una página que los clubes de su deporte desaparecen y en la otra que se está dispuesto a pagar 100 millones de euros por un futbolista?
Los 100 millones de euros por Bale me parecen una vergüenza, no entro a si este jugador vale o no ese precio, pero hay gente que se muere de hambre y leer esto en la prensa, hablan de millones como si fueran melocotones, me parece una falta de respeto y sobre todo, un despilfarro.
Hay equipos en otros deportes que han tenido que bajar la persiana por menos de medio millón de euros de deuda...
Así es, pero el Gobierno o las instituciones públicas deberían hacer algo, como por ejemplo, eliminar los beneficios fiscales que tienen muchos clubes de fútbol. A ellos sí se les perdona lo que no a otros.
¿Se refiere al aplazamiento de la deuda a 75 años que solicitó en su día Osasuna con Hacienda Navarra?
Sí, es un ejemplo, entre tantos, pero que no se lo tome nadie a mal, solo que no es justo que si un autónomo, por poner un ejemplo, deja de pagar un mes, le embargan, y eso debería ser así siempre con todos los agentes.
Eso sentaría precedente...
Aquí es cuando viene el problema, porque vamos a imaginar que ahora todos pedimos aplazar a Hacienda Navarra nuestras deudas...
Hoy en día, ni tan siquiera las subvenciones públicas pueden reflotar a los clubes que atraviesen una situación económica intermedia.
Las subvenciones primero tienen que ser para lo que tienen que ser: Sanidad y Educación. Luego ya, el dinero que quede para el deporte, que se reparta.
Ya sabe lo que reza el refrán: 'el que parte, reparte y se queda con la mejor parte'...
Los clubes profesionales deberían buscarse la vida con patrocinios privados, antes cuando nos iba bien y ahora que no nos va tanto.
¿En qué rama del deporte inyectaría usted el montante de las subvenciones públicas?
Lo importante son la base y los clubes amateurs, pero creo que tampoco se les ayuda lo suficiente, simplemente hay que destinar más dinero hacia los niños y no tanto hacia los mayores.
Lejos quedan los tiempos en los que muchos clubes vivían únicamente de este dinero...
No hemos sabido, entre todos, gestionar y redireccionar los recursos que nos han dado. Hemos tenido mucha suerte, sí, pero cuando no se pudo mantener la élite, quizás hubo que dar algún paso hacia atrás y no se hizo en varios deportes. Hoy vemos grandes dificultades en todo y nadie pone facilidades, porque nadie tiene la respuesta a esto, si antes nos hacían falta dos pares de zapatillas, nosotros comprábamos cuatro.
Entonces, si el deporte debe dar un golpe de timón, ¿hacia dónde debe marcar su rumbo?
El significado de la palabra deporte debe evolucionar hacia el espectáculo, no podemos pretender vender únicamente un pétalo del show.
¿Puede desvirtuarse su significado?
Uno cuando sale de casa y paga un dinero quiere ver un show, pagamos una cantidad tremenda de dinero y hay veces que no vemos nada de nada. Esto en EEUU no ocurre, porque la cultura del deporte es otra. No entiendo eso de ir a ver el partido y después volver desilusionado.
¿Qué incluiría?
En un concierto de AC/DC, por ejemplo, hay teloneros, hay dos horas previas con actos, dan cenas, hay tiendas, centros comerciales, espectáculos... El evento deportivo es parte del show, pero no debe aglutinarlo todo con exclusividad, existen más variantes.
¿El 'show' daría pie a la introducción de sustancias dopantes dentro del espectáculo deportivo?
De lo que se trata es de envolver mejor el producto, y en cuanto al dopaje, tenemos dos puntos de vista: o permitimos el dopaje o no lo permitimos, nada de medias tintas. En la NBA se permiten muchísimos productos dopantes, el abanico está prácticamente abierto, pero en el resto no y se castiga.
Sin embargo, usted siempre ha mantenido una posición dura y radical contra los tramposos...
Sí, porque si se caza un dopado, lo que hay que hacer es ser más estrictos, más tajante y muy radical. Si pasas la línea, fuera, ya eres un tramposo y dejas de ser un deportista. Ojo, pero si se permite, demos barra libre para todos, porque si no, se desequilibra todo.
¿Están hechas las leyes igual para todo el mundo?
Desde luego que no, y no solo en el deporte, sino en lo cotidiano, en el día a día, solo hay que informarse un poco para darse cuenta.
¿Usted se doparía?
Jamás, yo no me doparía. Si no llego a mi meta, no llego, pero no haría trampas para vivir después en un engaño.
Forma usted parte de una corriente dentro del deporte que cada vez adquiere mayor dimensión...
Hay una diferencia entre el deporte amateur y el profesional, no es cuestión de ganar, sino de ganar bien, es decir, no el qué sino el cómo, como dicen que dice Guardiola. Uno, cuando pasa por un sitio, debe dejar un matiz, un sabor, un color o un legado, no debe conformarse y siempre hay que arriesgar, en todos los deportes ocurre, hay que ir a por la etiqueta.
¿La etiqueta?
El cuño que te diferencie del resto.
Cambiando de tercio, ¿cree a Mireia Belmonte cuando dice que a los medios les importa más el color del pelo de Sergio Ramos que sus medallas y récords?
Firmo debajo de todo lo que dijo esta chica aquel día, pero también es cierto que los periódicos, a medida que pueden, dan cobertura a los deportes que mueven dinero y es algo normal, pero en el negocio, no en el deportivo, donde, por ejemplo en Navarra, hay más clubes que le dan mil vueltas a Osasuna en cuanto a títulos, presencias en competición europea, jugadores internacionales...
Se nota que está a todo, bastante pegado a la actualidad...
Intento estar siempre informado y soy crítico con lo que no me gusta.
¿Ha seguido de cerca el 'caso Bárcenas'?
Imposible no seguirlo, es la mayor vergüenza que le puede pasar a un país como el nuestro.
¿Y se cree las explicaciones que ha dado Mariano Rajoy sobre la polémica generada?
La clase política está en su peor nivel, no confío en ellos, en ninguno. Deben ganarse nuestra confianza, cada día vemos una noticia vergonzosa casi en cada sigla política y es muy triste, pero también muy real.
Ni tan siquiera Navarra se libra de copar titulares envueltos en polémica, posible corrupción o escándalos económicos.
El problema en España es la corrupción. Una persona roba pañales y va a la cárcel, mientras que a un señor que tiene 50 millones de euros en Suiza le demoran su declaración.
¿Cree en la Justicia?
Si nadie se ha llevado nada, lo que no entiendo es por qué todas las cuentas de los políticos, todas, insisto, no son públicas. Si no hay delito y es lo que declaran, no sé qué miedo tienen nuestros representantes. Eso sí, para acusar necesitamos evidencias y pruebas, no podemos tampoco estar acusando porque sí.
¿Sigue la actualidad a través de las redes sociales o está usted más hecho a la antigua usanza y tira de papel?
Uno intenta adaptarse a todo, incluso para las nuevas tecnologías, y en el caso de las redes sociales, intento empaparme de todo a través de Twitter, aunque otras plataformas las utilice únicamente para comunicarme con amigos a quienes no veo o con quienes tengo menos contacto por culpa de la distancia.
¿Qué le pide a la vida?
No dejar de tener retos, es lo único que me gusta, tener una meta o un objetivo y poder superarlo, creo que solo así el ser humano puede mejorar y evolucionar hacia lo que quiere, hacia lo que le gusta. No me gusta el conformismo ni quienes se conforman.