“Hay que solucionar el problema de la meta, pero el nuevo trazado gustó mucho”
El atasco en la meta de la San Silvestre de Pamplona ha provocado una polémica ante la que Joseba Arangay da la cara para explicar los motivos y buscar soluciones
Pamplona - Joseba Arangay ha colaborado varios años con el Beste Iruña, pero en los dos meses que lleva como presidente es cuando ha descubierto las dimensiones y la complejidad de la San Silvestre de Pamplona, la carrera más multitudinaria que se celebra cada año en Navarra. Ayer charlaba con este periódico sobre una carrera que parece víctima de su propio éxito, a tenor de ese embudo que se formó en la línea de meta de la plaza del Castillo a partir de que llegaran los 1.000 ó 1.500 primeros corredores, de los casi 4.000 con dorsal y unos 2.000 sin dorsal que participaron.
¿Saben ya por qué se produjo semejante atasco?
-Sí. En primer lugar porque participó, sin dorsal, un tercio más de la gente que teníamos prevista. En segundo, porque muchos participantes se paraban tras cruzar la meta, incluso para hacerse fotos cuando llegaban en grupos. Y en tercero, porque no se cerró al público la entrada al paseo Sarasate, y la única vía de salida que quedaba para los participantes era hacia la izquierda y hacia Carlos III. Aunque desde megafonía y con la ayuda de los atletas del club, incluso algunos que habían participado en la carrera, intentamos que la gente se moviera, no pudimos darle fluidez a la llegada.
¿Se arrepienten en el club de que la carrera haya regresado al Casco Viejo y la meta a la plaza del Castillo?
-Haremos una reunión en el club para analizar todo lo que pasó en la San Silvestre, pero por lo que oí a muchos participantes, a la gente le encantó el recorrido. Es lógico que un atleta se enfade si tarda 36 minutos en llegar a la calle Chapitela y luego tiene que esperar 8 minutos para cruzar la meta, pero no creo que por eso haya que irse otra vez del Casco Viejo y de la plaza del Castillo. Si pusiéramos la meta en la avenida del Ejército, seguro que no tendríamos estos problemas, pero es algo que ni nos planteamos, porque nos parecería muy frío. Nos gusta que la carrera sea en el centro de la ciudad, por el ambiente que se crea con tanto público. Y tampoco queremos alargar la carrera a 8 kilómetros, que sería otra posible solución, porque el Beste acortó hace unos años el recorrido precisamente para que más gente se animara a participar. Hay que solucionar el problema de la meta, buscando la fórmula para evitar que la gente se apalanque tras cruzarla, pero el nuevo trazado gustó mucho.
Correr sin dorsal en esta carrera se está convirtiendo en una costumbre. Y en un problema para ustedes.
-Sí, porque nos encontramos con mucha más gente de la que esperábamos. Y si ya es complicado que corran 4.000 personas, lo es mucho más si corren 6.000.
Diez euros de inscripción por 4.000 participantes son 40.000 euros. Hay quien dice que el Beste se ‘monta en el dólar’ con esta carrera.
-Me parece una crítica muy injusta, porque organizar esta carrera cuesta más de 30.000 euros entre el seguro -que vale un pastón-, las camisetas, la megafonía, el montaje de vallas de salida y meta, los jueces, los chips, los dorsales, la ambulancia, el agua, los premios en metálico, parte del coste de los regalos, etcétera. Sí que queda un beneficio, pero se dedica exclusivamente a pagar los viajes de los atletas del club a los Campeonatos de España de cross. Somos un club sin subvenciones y con ese beneficio podemos sobrevivir. Quiero decir además que el club solo da a los atletas la camiseta. Las zapatillas y hasta los chubasqueros los paga cada corredor.
Hay quien dice que no tiene que inscribirse. Que la ciudad es de todos.
-Pues entonces, que hoy a las 7 de la tarde se ponga a correr por mitad de la avenida de Bayona, a ver qué le pasa... El miércoles, en la zona de salida no se dejaba entrar a la gente sin dorsal, y hubo quien se puso borde, cerca de la agresión. Es increíble.
Ha habido también alguna queja por la lentitud en la salida.
-He leído en internet a más de uno que dice que la salida estaba imposible, y me parece una exageración. En todas las carreras populares con mucha gente solo salen rápido los de delante, y los demás tardamos tres o cuatro minutos en ponernos en marcha. De todas formas, es algo que queremos mejorar, entrando directos en la avenida de Bayona para que haya un par de kilómetros de salida por una calle ancha. Es una de las opciones que empezamos a barajar para mejorar la San Silvestre 2015.
¿Qué otros problemas han detectado en la carrera?
-Por ejemplo, la gente que participa con patines. No estoy contra el patinaje, pero esta San Silvestre es para correr a pie. Y, por ejemplo, la gente que corre con niños. Es bonito correr en familia, pero los niños ya tienen sus carreras previas en la San Silvestre. Y no lo digo porque me moleste verlos en la carrera de adultos, sino por su propia seguridad.
Los disfraces dan un ambiente especial. Pero, ¿crean problemas?
-En general, no. Este año tuvimos un par de chicos con unos coches grandes, pero lo hicieron muy bien: salieron los últimos. Si vas disfrazado con algo muy aparatoso, es lo que hay que hacer para no molestar a los demás. ¿Está molesto con tanta crítica que ha habido desde el miércoles?
-Estoy molesto con las críticas destructivas, porque no sirven para nada. No somos un club hermético, estamos abiertos a todas las sugerencias e ideas que nos hagan mejorar. Detrás de la San Silvestre hay muchas horas de trabajo de mucha gente y lo mínimo que pedimos es respeto, y apoyo para que las cosas salgan mejor.