De las Cuevas se pone torero
si fuera torero, De las Cuevas sería Rafael de Paula. Parecido tanto por el físico (ese perfil agitanado) como por el pellizco que ambos confieren a la faena. Tiene el futbolista alicantino mucho arte, ya lo sabíamos, quizá demasiado para un equipo que exprime tanto el músculo como Osasuna. Porque aquí o estás los noventa minutos o parece que no estás. Y en eso, De las Cuevas se asemeja más a Curro Romero por sus intermitencias, por el ahora me arrimo o ahora que trabajen los peones de brega. De las Cuevas, que se arrimó poco en la primera parte (era urgente su aparición entre líneas para desarmar la doble línea del Leganés), dejó el primer apunte torero en un pase de gol que lanzó a Nino componiendo la figura y dando una pincelada con el pie derecho de las de parar el partido. El futbolista comenzó a gustarse conforme Merino ganó metros en su posición, trazó pases con esa zurda de seda y, como los primeros espadas, vio que el chaval le comía el terreno. Así que De las Cuevas, que ya metió en el engaño a defensas y portero en el primer gol, quiso redondear la faena: se paró con el balón en el pico del área pequeña, orientó el cuerpo, bajo la cabeza, citó a defensas y portero y, con la suerte de las figuras, le acabó cortando los tres puntos a un partido complicado como todos en casa y que solo podía resolverse así: con dos golpes de arte, con dos pellizcos de genio.
División de opiniones.- El Osasuna de la primera parte volvió a escuchar pitos. El Leganés defendió con relativa comodidad el fútbol de mil pases horizontales y carente de velocidad de su rival, y no fue ganando al descanso porque Mantovani es central y en lugar de empujar a gol, reventó el balón contra el poste del marco de Santamaría. Y luego, una vez más, los rojillos se vieron sorprendidos en un contragolpe de esos que con tanta facilidad conceden en su estadio. Pero ese rejonazo hizo espabilar a Osasuna, que empezó a correr -más por prisa que por convencimiento, que era lo que pedía el envite-, apostó por otro partido loco y acabó brindando, montera en mano, otra remontada que ya es marca de la casa. Pero, una vez más, Urban está obligado a revisar ese estilo, darle más versatilidad al sistema, porque todos los rivales le han tomado la medida.
Equipo con cartel.- Las tres victorias consecutivas han levantado el ánimo de una afición que no desmaya, de una plantilla que soporta menos presión y de un entrenador sometido a permanente examen. De las Cuevas ya se puso torero esta semana cuando disertó sobre “mirar hacia arriba” y parece que el 8 no hablaba por hablar. Pero ahora vienen tiempos complicados con la ausencia de internacionales y del entrenador se esperan mejores soluciones que las aportadas en otras fechas. Porque Osasuna tiene cartel de favorito en Segunda y eso, aunque aquí no se tome al pie de la letra, le condiciona en todas las plazas. Hasta que De las Cuevas toma la muleta...