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La hora de Merino

La hora de Merino

acabó 2014 de la mejor forma posible. Titular en Las Palmas, su primer gol como futbolista profesional dio la vuelta al marcador y desembocó en la primera victoria de Osasuna a domicilio desde que retornara a Segunda División. Después del partido, el propio Mikel Merino confesó que esa fue la guinda a un 2014 redondo para él. Un año que calificó como su año y que empezó en las filas del División de Honor. Su paso más que fugaz por Osasuna Promesas -donde debutó en primavera-, debió bastarle al cuerpo técnico rojillo para ver en él algo especial. Y no se equivocaba. Jan Urban le llamó para hacer la pretemporada con el primer equipo y el chaval no desaprovechó la oportunidad. Amistoso tras amistoso y entrenamiento a entrenamiento, Mikel Merino fue dejando durante todo el verano sobre el césped detalles de calidad y ganándose con todas las de la ley un premio que ni soñaba semanas atrás: empezar la temporada en el once inicial.

Titular en el primer partido liguero contra el Barcelona B, el centrocampista rindió. Y vaya que si rindió. Desde entonces, ha vuelto a repetir de inicio en nueve ocasiones. En otras cuatro ha saltado al césped desde el banquillo. En total, ha participado en catorce partidos de los diecinueve disputados hasta el momento en Liga, convirtiéndose en el jugador llegado del filial con más presencia esta temporada.

Estos números y estas actuaciones llegaron además con premio: su convocatoria con la selección española sub-19, donde comparte cartel con otras perlas de la categoría como el mallorquinista recién fichado por el Real Madrid, Marco Asensio. Y no es lo único que comparte, pues ya se ha comentado también que varios clubes de primer nivel le tienen en su agenda y más de uno ha visitado El Sadar y algún que otro desplazamiento rojillo para verle jugar en primera persona.

Pero el momento de Mikel Merino todavía no ha llegado. Su momento arrancó ayer. Arrancó ayer porque su papel, si ya estaba siendo importante, se presume esencial a partir de ahora y durante el próximo mes para Osasuna. La baja que ya sufrió el equipo ayer de Javad Nekounam debido a que está concentrado con Irán para disputar la Copa de Asía y la que desde hoy se presenta de Raoul Loé para jugar con Camerún la de África dejan el centro del campo del primer equipo más que mermado. Y convierten al pamplonés en el único centrocampista específico que queda en la plantilla -a excepción de Maikel Mesa, con el que Urban apenas está contando-. Tiene a Olavide para guardarle las espaldas, pero la papeleta que se le presenta a Merino no es para nada sencilla. Eso sí, existen motivos suficientes para confiar en que va a dar la talla. Por calidad, por su seguridad en sí mismo y por la que tienen sus compañeros en él, por compromiso, por profesionalidad, por sentimiento rojillo y por madurez. Y es que cabe recordar que Merino cumplió 18 años el pasado verano. Cualquiera lo diría viéndole sobre el césped.

Ayer de nuevo jugó un partido más que aceptable. Y la ovación con la que la grada de El Sadar le despidió cuando fue sustituido por Kodro tiene dos lecturas: la del reconocimiento al trabajo bien hecho y la de la confianza que la afición tiene en él. Una afición que sabe que tiene que disfrutar de Mikel Merino mientras se pueda porque presumiblemente pronto vestirá otra camiseta. Hagámoslo todos, porque motivos vamos a tener seguro.