Ambiente los 200 aficionados riberos ponen el ruido en un Anaitasuna abarrotado
Pamplona - Por primera vez desde que Magna Xota Navarra actúa como local en el pabellón Anaitasuna, el club se vio obligado a colgar el cartel de no hay billetes. Y es que fueron 3.000 almas las que abarrotaron el recinto para participar de la gran fiesta del fútbol sala navarro. Obviamente los locales fueron mayoría en la grada, aunque los aproximadamente 200 aficionados que se desplazaron desde Tudela para animar al Aspil-Vidal Ribera Navarra no cesaron de insuflar energía a los suyos con cánticos constantes. El comportamiento de unos y otros resultó ejemplar, no hubo provocaciones ni insultos y cada cual se dedicó a alentar a los suyos, que era lo que tocaba.
La deportividad en la grada se trasladó a la pista. Los jugadores de Magna y Aspil estuvieron intensos, pero nada más. Y es que lo que se jugó ayer en Pamplona fue un derbi entre dos equipos navarros que militan en la máxima categoría del fútbol sala nacional y que además merodean los puestos cabeceros de la clasificación. Los futbolistas de uno y otro equipo entraron fuerte, que era lo que correspondía en un partido de élite, y solo se desquiciaron en algunos momentos, sobre todo con motivo de alguna controvertida decisión de los colegiados, que no estuvieron a la altura del derbi. Se quejaron más los perdedores, pero los ganadores tampoco salieron excesivamente satisfechos con la labor de los árbitros.
En el palco, un lugar en el que hay que guardar las formas, tampoco se produjo incidente alguno. Por la zona más noble de la grada se dejaron ver, entre otros, Íñigo Alli, consejero de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra; Pedro Arozarena, subdirector del Instituto Navarro de Deporte y Juventud; el presidente del club visitante, José Luis Ruiz Arriazu; el vicepresidente de la Federación Navarra de Fútbol, Rafa del Amo; y el alcalde de Tudela, Luis Casado. El presidente del club local, Tatono Arregui, prefirió seguir las evoluciones del partido desde la grada (nunca mejor dicho, porque no paró de moverse durante todo el encuentro, como es habitual en él), y también hubo presencia de otros representantes del deporte navarro, como el pelotari profesional José Javier Zabaleta, amigo de varios jugadores de la plantilla del Magna, así como los entrenadores, el primero y el segundo, del Helvetia Anaitasuna de balonmano, Iñaki Aniz y Javi Gracia. Ninguno se perdió la fiesta del fútbol sala navarro, de la que Magna salió triunfador de la pista; y el Aspil, del duelo en la grada.