En una aventura de Astérix de las buenas -es decir, mientras estuvo vivo el guionista Goscinny (el bajonazo posterior fue similar al actual de Los Simpson)- sale un vikingo tímido en la consulta de un druida, porque con timidez es imposible andar por ahí haciendo el vikingo. A ese druida debería ir cuanto antes el Athletic. Un equipo bilbaíno con complejo de inferioridad es una anomalía digna de tratamiento psicológico y espiritual. Porque ahí, coinciden todos, está el problema. El Athletic tiene a un entrenador contrastado y una buena plantilla, pero ahí está, deprimido, con solo 19 puntos en 19 jornadas. Un buen druida y buenas tisanas de muérdago que recompongan la autoestima herida.
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