ibero - De cara al público David García es un futbolista de Osasuna, un profesional cuyo gol en Sabadell hace poco más de una semana encarriló una salvación agónica para el equipo rojillo, en el que este defensa central de 21 años ha sabido labrarse un hueco. Para su familia, sus amigos y sus vecinos es sin embargo el chaval que correteaba y jugaba por las calles de Ibero, que pescaba en el río o golpeaba sin cesar la pelota en el frontón. “A pesar de todo, no he cambiado”, subraya un David García orgulloso de sus raíces y que tuvo el bonito detalle de dedicar sus dos últimos goles ante el Recreativo de Huelva y ante el Sabadell a su abuelo materno, recientemente fallecido.

¿Por qué ha elegido el lavadero para la foto de esta entrevista?

-En Ibero he pasado prácticamente toda mi infancia y el lavadero ha sido siempre un lugar en el que he estado mucho tiempo con mis amigos. Por aquí he jugado o he ido a pescar al río. Es un sitio que me recuerda mucho a mi infancia.

¿Y qué recuerdos guarda de esa niñez?

-Muchísimos y buenos. Recuerdo que estaba todo el día fuera de casa. Salía por la mañana, volvía solo para comer y de nuevo a la calle otra vez hasta la hora de cenar. Con los amigos jugaba a miles de cosas, no nos aburríamos en ningún momento. Estábamos en el frontón o íbamos a pescar, a cazar o a construir cabañas donde juntarnos.

¿Era de los que se portaba bien o de los que hacía travesuras?

-Bueno, había de todo... (se ríe).

¿Alguna trastada que se pueda contar?

-Había una cosa que nuestros padres no nos dejaban y era ir a saltar del puente de Ibero al río. Pero íbamos. Nos pasábamos tardes enteras saltando del puente al agua.

Con la consiguiente bronca, entiendo, si se enteraban...

-Sí, sí, alguna ya cayó. Cuando se enteraron nos cortaron el grifo.

¿Sigue manteniendo los amigos de Ibero?

-Sí, mi cuadrilla es del pueblo. Ahora no los veo tanto, pero sigo manteniendo la relación. Los viernes cenan aquí y siempre que puedo me uno.

¿Es de los que se siente especialmente orgulloso de ser de pueblo, de tener aquí las raíces?

-Desde luego. Yo, si soy como soy, es en buena parte a la educación que he recibido y a dónde la he recibido, a mi entorno. Me siento orgullosísimo de ser de pueblo.

Muchos vecinos le habrán visto crecer, pasar de ser un niño que jugaba por la calle a convertirse en un futbolista profesional. ¿Qué le dicen? ¿Le tratan igual?

-Sí, exactamente igual. Y yo a ellos también. Se sorprenden, claro, porque al final me han visto por aquí, jugando en el frontón con los primos o los amigos, y ahora me ven en el primer equipo de Osasuna.

¿Y ha lanzado en alguna ocasión el cohete de fiestas de su pueblo?

-No.

Pues habrá que reivindicarlo. ¿Le haría ilusión tirarlo?

-Desde luego que sí. Martínez de Irujo ya lo ha lanzado y algún día me gustaría a mí, claro.

Ahora que lo nombra, Martínez de Irujo es otro de los deportistas ilustres que tiene Ibero. ¿Qué tal se lleva con él?

-Muy bien. El otro día me llamó para felicitarme por los goles y tengo muy buen trato con él. Recuerdo que a todos los críos nos gustaba estar con él en el frontón y jugar a pelota.

¿Le suele dar consejos?

-Sí, alguna vez sí.

¿Y le hace caso?

-Intento, porque al final es una persona que, como yo, ha salido del pueblo, ha llegado al mundo profesional de la pelota y se lo ha ganado él solo. Todos los consejos que te pueda dar una persona que ha llegado al mundo profesional siempre te van a servir.

¿La pelota le gusta? ¿Suele ir a ver a su paisano a los frontones?

-Sí. En la última final que jugó, cuando ganó el triplete, estuve viéndole.

Creo, además, que es uno de los deportes que practicó de pequeño.

-Así es, he tocado la pelota.

¿Qué tal se le daba?

-Creo que bien. Todos mis primos, además, siguen jugando hoy en día a pelota. En el frontón pasábamos mucho tiempo e incluso organizábamos torneos para las fiestas. También en su día gané una txapela, en un campeonato con el Amaya.

Tengo entendido también que no es el único deporte que le gustaba. El baloncesto no se le daba mal...

-Bueno... Siempre me han dicho que era la típica persona a la que se le daban bien los deportes. Al menos lo intentaba. En el pueblo, como he dicho, no tenía tiempo para aburrirme, así que un día jugaba a pelota, otro a fútbol, a baloncesto, a remonte...

¿Y al final qué le hizo decantarse por el fútbol?

-El sueño de mi vida siempre ha sido ser futbolista profesional. Empecé a darle al balón en el colegio, he ido para arriba, mi meta era esa y en ello estoy.

Creo que en los estudios era también bastante bueno.

-Era trabajador. Buen estudiante...

¿Era de los constantes?

-Así es. Desde pequeño me han educado en ser constante y en no parar en ningún momento. Eso lo he plasmado tanto en los estudios como en el fútbol.

Ahora está estudiando Magisterio. ¿Por qué se decantó por esta carrera?

-Por mi ilusión de ser profesor de Educación Física. Quiero dar clases de esta materia a los niños.

En un futuro, ¿se ve ejerciendo de profesor?

-Sí, de Educación Física sí. De otra asignatura, no.

¿Compagina bien los estudios con su profesión? ¿Se apaña bien?

-Lo intento. Me está costando, pero es normal. Pierdo muchas horas, porque la exigencia del fútbol es muy grande, aunque compagino bien. Suelo ir a clase por las tardes.

¿Tiene capacidad de sacrificio?

-Sí, desde luego. Es algo que siempre me ha caracterizado, el saber sufrir. Nadie te va a regalar nada en esta vida. Si quieres algo, tienes que sacrificarte por ello.

Dicen que es un valor que se ha ido perdiendo...

-Puede ser. Nuestra vida ha sido distinta a la de nuestros padres o abuelos, que se sacaban más las castañas del fuego. Hoy en día quizás no es lo mismo.

Hace mucha referencia a su familia. Se ve que es un pilar importante en su vida.

-Fundamental. La educación que he recibido ha sido la que mi madre recibió de sus padres, y estoy muy orgulloso tanto de mis abuelos maternos como de mis padres.

¿Ellos son los que le mantienen los pies en el suelo?

-Sí. El apoyo y la educación de mi familia es lo que me hace tener los pies en el suelo.

Muchos jóvenes se han tenido que marchar fuera para labrarse un futuro. Si llegado el caso se le cierran las oportunidades aquí y se tiene que ir. ¿Le costaría mucho hacer las maletas?

-Creo que no. Sí que echaría de menos muchas cosas de aquí, pero soy de la opinión de que si no te puedes ganar la vida en un sitio habrá que ganársela en otro. Mucha gente así lo tiene que hacer, tal y como está el tema laboral hoy en día.

Aunque aquí usted parece estar a gusto, jugando en el equipo de su tierra, en su casa...

-Muy a gusto. Más no puedo pedir ahora mismo. Soy navarro, estoy jugando en Osasuna, es lo que he soñado siempre y espero seguir aquí muchos años.

Deportivamente el equipo ha vivido momentos muy difíciles este año y extradeportivamente también le han rodeado muchas historias. ¿Cuesta mucho centrarse así en el día a día, en estudiar o en ir a entrenar?

-Sí. Hablo por mí, pero yo la presión que he vivido este año ha sido muy grande en todos los aspectos. El club ha pasado por muy malos momentos, el equipo también y al final quieras o no afecta a tu vida privada. Intentas aislarte, pero es complicado.

¿Qué aficiones tiene?

-Sobre todo pasar buenos momentos con la gente de mi alrededor, con mi familia, mis amigos y mi novia, tres pilares fundamentales en mi vida.

¿Hay alguien en el vestuario rojillo con el que se lleve especialmente bien?

-Con José García. Es un hermano para mí. Es mi compañero de habitación, una persona en la que me apoyo mucho y él también en mí. Nos ayudamos mutuamente. Es un gran amigo, una persona a la que le tengo un cariño enorme.

¿Con el resto también tiene buena relación?

-Sí, sí. Con los veteranos he hecho buenas migas y a los jóvenes ya los conocía del Promesas. Eso sí, me gustaría destacar a Raoul Loe, ya que ha sido una persona muy importante que me ha ayudado mucho en el primer equipo.

Por cierto, ¿por qué le apodan Chino?

-La historia viene por un compañero mío de Osasuna de hace años, que le gustaba poner motes a todos los jugadores. Yo cuando me reía se me achinaban los ojos y al final lo de Chino ha ido pasando de año en año.

¿Y le molesta o no le importa?

-No me importa.

Su cumpleaños cae en San Valentín. ¿Cómo se lleva lo de celebrar ambas cosas el mismo día?

-Bien, bien. Al final sí que acabó recibiendo algún regalo más, de parte de la novia.

¿Pero a usted también le toca regalar siempre entonces?

-Sí, a mí también me toca. Acabo regalando a la novia, a la madre, a la abuela...

¿También se acuerda de las mujeres de la familia en esta fecha?

-Sí, a veces sí.

¿Es detallista entonces?

-Bueno, tampoco mucho... Pero es verdad que me gusta cuidar a las mujeres de la familia. Lo bueno hay que cuidar siempre.

¿Y romántico?

-Ahí, ahí...

¿Cuál es el regalo más original que ha hecho o que ha recibido?

-Hay dos que recibí que me gustaron mucho. Uno, un vídeo que me hizo mi novia con una recopilación de felicitaciones de mi familia y de mis amigos, de mi entorno más cercano, en el que me daban la enhorabuena por el año y por el debut con el primer equipo de Osasuna. También había imágenes con partidos en los que había jugado y al final salía ella felicitándome. Y otro, un cuadro que me regaló mi madre con varias fotos, desde que empecé a jugar a fútbol en el colegio San Agustín en el año 2000, mi paso por las categorías de Osasuna hasta el día en que debuté.

¿Se emocionó?

-Sí. Yo soy una persona fría a la hora de expresar mis sentimientos, pero con el vídeo sobre todo reconozco que me emocioné. De las pocas veces que lo he hecho.

¿Cómo lleva lo de que le reconozcan por la calle?

-Bien. Al final intentas ser amable con todos. Es verdad que a veces no me gusta mucho sentirme observado, pero es lo que tienen estas cosas de jugar en el equipo de tu tierra. Poco a poco lo llevo mejor. Trato de ser cordial con todo el mundo.

Para muchos niños será su ídolo.

-Sí, es algo bonito y te enorgullece. Yo de pequeño también tenía mis ídolos y quería ser como ellos. Procuro ser amable con todos.

¿Quién era su espejo cuando era pequeño?

-Carles Pujol y Patxi Puñal. Siempre intentas fijarte en personas que son tu referente y aprender de ellas.

¿En un futuro cómo se ve?

-Como futbolista profesional y formando una familia, teniendo hijos. Ya sea aquí o fuera. Eso el tiempo dirá.