pamplona - Poco más de media hora es lo que tarda el ganador de la Hiru-Herri en cruzar la línea de meta. Durante ese lapso de tiempo puedes percatarte de muchas cosas. La primera es que la prueba, que este año cumplía 27 primaveras y partía y finalizaba en Villava, goza de una aceptación popular envidiable. La segunda, que el atletismo no es solo cuestión de piernas sino también de cabeza. En el arte del correr, el cuánto y el cómo tienen igual importancia.

Javier Nagore y Alejandra Arribas se proclamaron campeones de la 27º edición de la Hiru-Herri y lo hicieron dando una lección de estrategia y gestión de recursos durante los 10 kilómetros que dura la prueba. “Desde el primer kilómetro hemos puesto un ritmo bastante fuerte, en el kilómetro 3 ó 4 nos hemos quedado Miguel Aristu y yo solos. Íbamos tirando un poco cada uno y al final en el kilómetro 7 me he podido ir un poco y entrar solo”, narró Nagore.

Arribas, por su parte, indicó que “ayudado por un chico que conocía” pudo mantener un ritmo elevado pero “constante”, lo que le permitió acabar la carrera bastante entera físicamente.

El resto de los mortales, los que no tenían opciones de luchar por el podio, ni pretendían hacerlo, pudieron disfrutar de un circuito rápido, llano en su mayor parte, con pequeños repechos en su último tramo, además de un público entregado, un tiempo inmejorable y una organización meticulosa.

Coordinar a los casi 900 corredores que se dieron cita ayer no es tarea fácil, más aún cuando es necesario cortar el tráfico en las tres localidades por las que pasa la prueba.

Florencio Vizcay, presidente del Hiru-Herri, acompañó ayer a los corredores desde una furgoneta, después, en línea de meta, se afanaba porque todo fuera como la seda. “La carrera es complicada de coordinar. Hay unas 60-80 personas trabajando hoy aquí como voluntarios en cruces, dando agua...”, explicó.

Más allá de lo puramente deportivo, la prueba también tiene una vertiente social, ya que los 400 niños que participaron en la carrera previa, aportaron alimentos no perecederos para Proyecto Hombre.

“Estamos contentos con el día que ha salido y con la participación de la gente, especialmente los niños”, aseguró Florencio que aclaró que la cita es “una fiesta del atletismo”.

atractiva ¿Qué hace de la Hiru-Herri una carrera con tanto gancho para los atletas? El primer motivo es que las 27 ediciones que ya tiene a sus espaldas le han convertido en lo que comúnmente se denomina un clásico del calendario. De hecho, y como recalcaron desde el club organizador, se lleva varios años contando con un volumen similar de inscripciones, alrededor de las 1.000 en la carrera de adultos.

La notoriedad de la prueba hace que, año tras año, la cita cuente con un gran cartel de deportistas, añadiendo atractivo y competitividad. “Lo importante es contar con gente de primera fila como Javier Nagore porque es el referente en el fondo navarro. Se quedó décimo en el Campeonato de España de cross corto y es segundo año que gana aquí”, destacó Vizcay.

Entre el numeroso público que se congregó para dar aliento a los corredores, destacaba la presencia de un ilustre: Patxi Puñal. El rojillo acudió a la calle Mayor de Villava, donde disfrutó de los últimos metros. “Muy chula la carrera, hasta te emociona ver gente que conoces y mirar los tiempos que hacen. Cuando has hecho algún deporte sabes la dedicación que hay que darle”, declaró. Puñal no se comprometió a correrla el año que viene pero reconoció que siempre ha tenido el gusanillo de participar en este tipo de eventos. “He tenido una temporada de correr un poco pero ahora ando un poco más en la bici. Con esta y con la Roncesvalles-Zubiri tengo una espina clavada que uno de estos años arrancaré”, concluyó.

Antes de dar por finalizada la presente edición, Florencio avisó: “Cada año salimos de un pueblo diferente y será el 9 de abril, así ya sabe todo el mundo”, anotado queda.