pamplona - El flashback es un recurso muy utilizado en el cine que consiste en alterar el orden cronológico de la historia, por ejemplo, iniciando la película por la última escena y retomando más tarde las causas que provocaron ese desenlace.
Precisamente, la última escena de la temporada del Planasa fue la derrota en Lugo ante el Breogán, un partido en el que se consumó el descenso de categoría de los navarros. Un final crepuscular, amargo, nada cinematográfico.
Pero rebobinemos: ¿cómo acabó un equipo diseñado para los play off condenado a vagar en la parte baja de la tabla?
Los verdes comenzaron la temporada con tres derrotas consecutivas ante el Palma Air, el SPI Burgos y el Amics Castelló. El entrenador Sergio Lamúa manifestó que no tenían aún “una mentalidad dura” y todos sus esfuerzos se concentraban en que los cinco jugadores nuevos de la plantilla aprendieran con celeridad los esquemas defensivos, aspecto innegociable para el maño.
La primera victoria llegó en casa -en Anaitasuna- ante el Peñas Huesca, gracias a una sensacional actuación de Óliver Arteaga que cargó con el peso ofensivo del equipo. En la siguiente jornada se logró un trabajado triunfo en la cancha del Prat (56-60). Nadie lo sabía en aquel momento, pero sería la única victoria a domicilio de los navarros en toda la campaña. “Es muy complicado ganar fuera de casa, hay bastantes partidos en los que el equipo no ha competido bien”, explicó ayer Lamúa echando la vista atrás. Además explicó que no existía “un liderazgo positivo” en la plantilla, alguien que tirara moralmente del carro.
Tras el partido ante el Prat llegaron tres victorias consecutivas en casa, lo que valió para que el Planasa se situara 9º, es decir, en puestos de play off. Racha que se cortó ante el Lleida, un tropiezo importante ya que sería el principio del fin de una etapa.
El equipo comenzó a adentrarse en una espiral negativa y se empezó a reclamar un cambio urgente de dinámica. Lamúa, en una entrevista a mitad de enero, llamó a la calma y explicó que, en su opinión, los resultados positivos no tardarían en llegar.
Cuatro días después se consiguió un triunfo en Anaitasuna ante Amics Castelló. Parecía que ese partido serviría de punto de inflexión y que el subidón de moral de la plantilla se acabaría contagiando en la cancha. Sin embargo, la realidad es cruel y un nuevo varapalo le esperaba al Planasa a la vuelta de la esquina. En la jornada 19, los verdes caían estrepitosamente (74-48) en Huesca y el nerviosismo volvía a adquirir el papel protagonista.
Había que pasar de página y confiar en una victoria en casa en la siguiente jornada. El rival era propicio: el Prat, un conjunto al que ya se había ganado en su cancha (56-60). Tampoco pudo ser esta vez. El pabellón estaba entregado -fue el primer partido en la UPNA- pero los verdes no supieron canalizar la necesidad de triunfo de una manera positiva. Tampoco lo sabía nadie en ese momento, pero es derrota (59-69) condenaría a posteriori al Planasa que descendió al tener el basketaverage perdido contra los catalanes.
cambio Dicha derrota desencadenó la destitución de Lamúa, que en rueda de prensa recalcó dos cosas: que la plantilla trabajaba muy bien y que no tenía nada que reprochar a sus chicos, y que ganarían siempre que lanzaran por encima del 33% de triples.
El sustituto elegido fue Carlos Frade que llegó con la idea clara de dar más ritmo al equipo y de lanzar más tiros por partido. Se estrenó con derrota ante el Clavijo, aunque el equipo ya mostró su nueva personalidad. Venció en su primer compromiso en casa, con un agónico 89-88 ante Oviedo. El riojano debía trabajar a contrarreloj para implementar su modelo.
Atravesó una minicrisis con 4 partidos consecutivos perdidos que ha-cían augurar que los navarros pelearían hasta el último día por la salvación. Ante Palencia -actual campeón liguero- se consiguió el triunfo más épico de la temporada, en un último cuarto para la historia, con 38 puntos. El choque contra el Melilla se saldó con derrota pero el equipo se rehizo y sacó adelante un partido complicado ante Coruña, resultado que permitía seguir soñando. El sueño se tornó en pesadilla en la última jornada. El Planasa cayó en Lugo y confirmó su descenso. Así se vuelve al principio de esta historia y se cierra el círculo. Se peleó, se luchó pero no todas las películas tienen un final feliz.
72,6
El Planasa terminó la temporada con 72,6 puntos por partido, el cuarto promedio más bajo de la liga. Lanzaron con un 50,4% de acierto en tiros de 2 y un 32,8% de 3. Repartieron 11,4 asistencias y capturaron 31,2 rebotes.
16,9
Korolev fue el máximo anotador del equipo con 16,9 puntos de media, seguido de Oli Arteaga con 16,4. Arteaga fue máximo reboteador (9,7) y Garrido máximo asistente (2,8).