La llegada al mercado del Cayenne supuso para Porsche aventurarse en una nueva etapa como marca automovilística. La firma que desde hacía décadas nos había cautivado con sus modelos superdeportivos se adentraba, allá por septiembre de 2002, en el segmento de los SUV y rompía moldes, traicionaba su trayectoria histórica y se asomaba a un territorio desconocido.
Las incertidumbres e incógnitas eran muchas, pero Porsche las supo resolver magistralmente, y el que para algunos podía considerarse a priori como un incómodo invitado a la gama de la casa de Stuttgart se convertiría en su gran salvador. No les voy a negar que en su momento consideré al Cayenne como un parche estratégico y también como un advenedizo que rompía con la identidad de la marca –aunque nunca lo afirmé en público–, pero me equivoqué. Y cuando me puse a sus mandos y vi de lo que era capaz, entonces me convertí en un entusiasta incondicional de este modelo. Era el coche perfecto para los que amaban a Porsche, pero no podían renunciar al espacio y confort de un vehículo para toda la familia.
Porsche lanza sus nuevos Cayenne Electric y Cayenne Turbo Electric, 100% eléctricos, con potencias de 408 a 1.156 CV y hasta 260 km/h
Hoy el Cayenne vuelve a ser noticia porque ha iniciado la que podríamos denominar segunda juventud, ahora con propulsión totalmente eléctrica –que se suma a las de combustión e híbridas enchufables– y que se presenta en dos versiones: Cayenne Electric y Cayenne Turbo Electric, ambas con tracción permanente a las cuatro ruedas. Porsche afirma del nuevo Cayenne que “es el Porsche más potente de todos los tiempos y, a la vez, el más versátil: dinámico en carretera, capaz fuera del asfalto y cómodo en largos viajes”.
El Cayenne Electric cuenta con 408 CV que pueden convertirse en 442 CV y llegar hasta 825 Nm de par máximo cuando se activa el Launch Control. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y hasta 200 km/h en 18,4 segundos, y alcanza los 230 km/h. El Cayenne Turbo Electric encarna el poderío de las variantes turbo con su mecánica de 857 CV, que se disparan a 1.156 CV y hasta 1.500 Nm cuando se emplea el Launch Control. Asimismo, si se utiliza la función Push-to-Pass se puede disponer de 176 CV adicionales durante diez segundos respecto a la potencia de partida con sólo apretar un botón. Los registros de aceleración son también demoledores: 2,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y 7,4 segundos para llegar a los 200 km/h, con una punta de 260 km/h. En cualquier caso, y a pesar de que los pesos son elevados (2.525 y 2.645 kilogramos), si por algo destacan los Porsche es por su capacidad de deceleración, en la que también tienen mucho que decir sus frenos cerámicos opcionales.
La versatilidad del Cayenne es otro de sus puntos fuertes. Porsche ha puesto un especial esmero en la gestión de la energía. La alta capacidad recuperación de energía, con hasta 600 kW de potencia regenerativa, con un 97% estimado de las frenadas gestionadas únicamente por los motores eléctricos (lo que alivia al equipo de frenada convencional y, de paso, la factura de mantenimiento), juega a su favor, como unas cifras de autonomía homologadas ciertamente elevadas y en consonancia con su batería de 113 kWh de capacidad: 642 kilómetros para el Cayenne Electrico (hasta 806 km en ciudad) y 623 km para el Turbo (hasta 786 km en ciudad); con una capacidad de carga de hasta 390 kW (corriente continua), con lo que pasaría del 10 al 80% de su batería en menos de 16 minutos y acumularía electricidad para 325 km de recorrido en diez minutos (315 km en el Turbo). También será el primer Porsche que admita opcionalmente carga por inducción de hasta 11 kW. Destaca igualmente por una capacidad de remolque de hasta 3.500 kilogramos, su aerodinámica activa sumada a un CX de sólo 0,25, el paquete Off-Road para los más intrépidos o una profundidad de vadeo que va de 50 a 55 centímetros.
Con precios de 108.296 y 169.124 euros y autonomías de 642 y 623 km, se trata del Porsche más potente y versátil de la historia
Además de todos estos impresionantes registros, el Cayenne sigue siendo un coche que cautiva por otros motivos menos cuantificables, pero tan poderosos o más que las simples cifras. Su lograda habitabilidad, merced a una ampliada carrocería (4,985 metros de largura, por 1,980 de anchura y 1,674 de altura, con una distancia entres ejes de 3,023 metros, a lo que suma un maletero delantero de 90 litros y un trasero de 781 o 747 litros en el Turbo), junto a un diseño moderno, elegante e indudablemente Porsche y un interior exquisitamente elaborado así lo atestiguan. Detalles como sus hasta tres pantallas OLED, que copan el salpicadero casi por completo, el head-up display con realidad aumentada, la llave digital (acceso para otros siete usuarios con el smartphone), la regulación eléctrica de los asientos traseros, los diferentes ambientes interiores, el techo panorámico deslizante con control de luz variable, la calefacción por secciones (asientos, reposabrazos y paneles de las puertas), los trece colores de carrocería disponibles, las doce combinaciones de interior, cinco paquetes de equipamiento para el habitáculo y otros cinco de detalles decorativos, el programa de relojes interiores personalizados de Porsche Design o las llantas de 20 a 22 pulgadas de diámetro hablan a las claras de un automóvil deportivo de lujo.
Los precios finales dejan al Cayenne Electric en 108.296 euros y al exclusivo Cayenne Turbo Electric en 162.124 euros. Sin duda, cifras elevadas, pero los que puedan permitírselas no se arrepentirán de vivir esta segunda y esplendorosa juventud.