Ha pasado mucho tiempo desde que las aventuras de Astérix y Obelix nos conquistaran, incluso desde que dieran el salto a la gran pantalla, pero su espíritu permanece: todavía es posible encontrar galos irreductibles que resisten frente a los conquistadores más despiadados. Ahora los invasores no son disciplinados y arrogantes romanos enviados por César para convertirlos en su nueva provincia, sino hordas de marcas de automóviles asiáticas, sobre todo chinas, que invaden nuestro territorio con modelos de precios imbatibles y diseños atrevidos. Y frente a ellas se sitúa orgulloso un viejo conocido –lleva 35 años en el mercado y cerca de 17 millones de unidades vendidas en 120 países de todo el mundo-, el nuevo Renault Clio.

Puesto a la venta en el comienzo de 2026 -ya anticipamos a finales del pasado año los principales rasgos de su nueva gama-, ahora lo que tocaba en este caso era colocarnos a sus mandos para conocer de primera mano los argumentos de esta sexta generación en incorporarse al segmento de los denominados utilitarios o turismos compactos de menor tamaño.

El Clio Full Hybrid E-Tech Esprit Alpine es la propuesta para quien demanda en formato reducido belleza, eficiencia y dinamismo

Y lo hemos hecho con la versión tope de gama, la variante más potente, Full Hybrid E-Tech de 160 CV, y en el acabado más sibarita, Esprit Alpine, adornado además con un precioso color de carrocería granate que le da un toque más elegante y lujoso. El primer acierto de este Renault es que aporta un diseño brillante, equilibrado, armonioso, deportivo y moderno, muy de automóvil tecnológico y con carácter. Su poderoso frontal centra el protagonismo, sumado a una exquisita vista lateral, con el tirador de las puertas traseras perfectamente disimulado –casi da la impresión de ser un cupé de dos puertas- y sus prominentes formas que combinan aristas con volúmenes. Todo ello configura una estética perfectamente definida, contundente y muy seductora. Súmesele a ella los pasorruedas en negro y unas imponentes llantas de aleación, y el conjunto resulta arrebatador. De diez.

Pasando al interior, el gusto por el detalle, la combinación de formas, materiales y terminaciones cuidadas, así como un manejo irreprochable en el tacto y la precisión de los mandos, hacen que los ocupantes de las plazas delanteras solo tengan elogios para el trabajo de la firma francesa. Es cierto que se trata del tope de gama, lo que nota el precio final (26.523 euros, frente a los 18.900 euros del precio de partida en la oferta) y que se ve refrendado por un equipamiento de confort, conectividad y seguridad realmente completo, pero es que todo está hecho de forma ejemplar. Especial mención para los asientos delanteros, realmente cómodos, eficaces y atractivos, muy deportivos también. En las plazas traseras la habitabilidad, como el espacio del maletero de esta versión Full Hybrid (261 litros), a algunos les puede resultar algo justa; es cuestión de valorar las necesidades, porque no es lo mismo ser un conductor de más de 1,80 metros de altura que uno diez centímetros menor cuando hablamos de habitáculos compactos en coches de tamaño reducido (4,116 metros de largura, 1,768 de anchura, 1,451 de altura y 2,591 de distancia entre ejes).

La sexta generación del Clio vuelve a evidenciar la maestría de Renault a la hora de diseñar y producir modernos automóviles compactos

Lo que nadie va a cuestionar es el elevado grado de confort de esta unidad probada y su excelente rendimiento mecánico y dinámico. Con 160 CV, 265 Nm de par máximo, 180 km/h de velocidad punta, un paso de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos, unos contenidos consumos homologados (3,9 litros a los 100 km y 89 gramos de CO2 por kilómetro, es de los coches de combustión más ahorradores que he llevado, y eso que no tuve piedad con el acelerador en buena parte de la prueba), el Clio Full Hybrid E-Tech convence tanto por su agrado de uso como por su buen andar.

Nunca lo tendríamos como un deportivo puro porque su cambio automático no permite explotar al máximo su rendimiento mecánico, pero sí por lo bien que responde su chasis, dirección y firmes y eficaces suspensiones. Me sorprendió lo consistentes que resultaron y la elevada velocidad de paso por curva, no me lo esperaba, con un comportamiento alegre cuando se le aprietan las tuercas. Correcto de frenos y bien de dirección, este coche sería una delicia deportiva con un motor de combustión más potente: ¿qué tal un 1.600 con turbo y 200 CV, más la aportación de los eléctricos para seguir siendo eficiente y respetuoso en ciudad y luego travieso en carreteras de montaña? Una versión así, más racing, haría de este galo irreductible una combinación perfecta entre la fuerza de Obélix y la astucia de Astérix, la nueva poción mágica para doblegar a las hordas de invasores asiáticos.