La identidad, la personalidad y el carácter, es decir, quiénes somos, qué somos y cómo somos, nos definen, pero no nos agotan ni limitan. Las marcas de coches, como las personas, tienen sus múltiples facetas, sus diferentes formas de ser, manifestarse y estar en el mundo. También como las personas, las firmas automovilísticas poseen esa esencia que las caracteriza, pero que igualmente admite mostrarse de diversas maneras. Así, fabricantes como Mercedes-Benz pueden lanzar al mercado modelos que encarnan su sofisticación, calidad y pasión por el automóvil bajo un prisma más disruptivo y austero, como en el caso del GLB, al tiempo que muestran esas mismas cualidades en un formato más ambicioso, distintivo y exclusivo, por ejemplo bajo la carrocería del nuevo GLC. Ambos son SUV, eléctricos y de Mercedes, comparten la esencia, no son distintos (contrapuestos), pero sí diferentes.
Mercedes lanza su GLC totalmente eléctrico como antesala de una ofensiva que reescribe sus cualidades como marca de referencia
El nuevo GLC es todo un ejemplo de la grandeza de Mercedes. Como declara el responsable de Ventas de la casa alemana, Mathias Geisen: “El GLC encarna lo que define a un Mercedes, su comodidad, seguridad y la sensación de haber llegado, de ser bienvenido en casa. Es el resultado de un intenso diálogo con nuestros clientes, un vehículo que impresiona en todos los ámbitos de la practicidad diaria, por su alta autonomía (hasta 708 km) y su potente dinámica de conducción”. Tan funcional como práctico y utilizable en todas las circunstancias y perspectivas de uso, el GLC hace gala de la sofisticación y refinamiento característicos de la marca. “Súper inteligente, altamente versátil y excepcionalmente suave, ofrece todo lo que nuestros clientes han estado esperando e incluso más. Nuestro sistema operativo MB.OS abre una nueva dimensión con el asistente virtual MBUX (inteligencia artificial). Todo fácil e intuitivo de usar”, apunta el director de Tecnología, Markus Schäfer.
La carta de presentación del GLC es su plataforma superior respecto a la del GLB y una carrocería de gran tamaño (4,845 metros de largura, 1,938 de anchura, 1,644 de altura, con 2,972 de distancia entre ejes, 570 litros de maletero trasero y 128 litros de delantero), mayor habitabilidad y una estética imponente. De hecho el director de diseño de la casa germana, Gorden Wagener, asegura que “el nuevo GLC eléctrico es más que un automóvil, allana el camino para una nueva era de diseño icónico. Con la nueva parrilla (con hasta 942 puntos de luz led) hemos redefinido la cara de la marca al reimaginar y preservar uno de los elementos de diseño más icónicos de la historia del automóvil. El GLC es la combinación perfecta de tradición y futuro, y garantiza que Mercedes siga siendo reconocible al instante”.
Si el espectáculo exterior combina las proporciones clásicas de SUV de buen tamaño con formas elegantes, robustas, dinámicas y tecnológicamente sofisticadas, con especial mención para el frontal y las luces delanteras y los pilotos posteriores, tan eficaces y eficientes como singulares con su estética de estrella, el interior confirma las mejores expectativas. El protagonismo inicial lo captura la pantalla frontal (MBUX Hyperscreen) de 99,3 centímetros (39,1 pulgadas), la más grande instalada en un Mercedes, y se combina con los diferentes ambientes seleccionables (tranquilos, intensos, fríos, cálidos, técnicos, emocionales) que modifican el mundo físico y digital del habitáculo según nuestras preferencias.
Detalles como el techo panorámico estrellado (162 unidades) Sky Control, que admite regular su opacidad; la tapicería vegana certificada elaborada sin materiales de origen animal, el sistema de frenado regenerativo con cuatro niveles de trabajo, sus mecanismos de asistencia basados en la información que recopilan diez cámaras externas, cinco sensores de radar y doce sensores de ultrasonidos, las suspensión neumática con regulación de altura de la carrocería y diferentes programas operativos, el eje trasero direccional o el modo Todoterreno para conducción fuera de carretera (modifica la motricidad, dirección y frenos e incluye la función capó transparente), por citar lo más relevante, dibujan un entorno tan placentero como dinámico.
Con 489 CV, 210 km/h, más de 700 km de autonomía y toda la sofisticación tecnológica imaginable, es un SUV sobresaliente
En el plano mecánico, por el momento se ha comercializado la variante GLC 400 4Matic EQ, provista de dos motores eléctricos que reportan 489 CV y 800 Nm, además de tracción a las cuatro ruedas, con los que alcanza los 210 km/h de velocidad punta, acelera de 0 a 100 km/h en sólo 4,3 segundos y puede transportar remolques de hasta 2,4 toneladas. Con su tecnología de 800 voltios y la batería de 94 kWh de capacidad neta, anuncia una autonomía de 666 kilómetros, que llegan a 708 km en la versión Long Range, y admite carga (también bidireccional) en corriente alterna de 11 y 22 kW y en corriente continua de hasta 330 kW, con lo que pasa del 10 al 80 de su batería en apenas 22 minutos y recupera energía para 305 km en sólo diez minutos. A destacar que Mercedes anuncia un consumo combinado de entre 15,1 y 18,9 kWh/100 kilómetros, todo un logro para un vehículo de 2.535 kilogramos, y en el que a buen seguro tiene mucho que ver su excelente coeficiente de penetración aerodinámica, de sólo 0,26.
El precio de este sobresaliente SUV eléctrico parte de 77.167 euros, y como siempre en la marca alemana las posibilidades de personalización no son infinitas, pero casi. Es la grandeza de Mercedes.