londres. Los indignados británicos han rechazado desmantelar la acampada establecida en las proximidades de la catedral londinense de San Pablo, después de que responsables eclesiásticos denunciaran que se han visto obligados a cerrar el complejo por primera ocasión desde la Segunda Guerra Mundial. Los manifestantes, que permanecen desde hace una semana frente a la catedral, han negado que sus acciones "entren en conflicto" con el normal desarrollo de la vida de la ésta, y aseguran que no se moverán de allí salvo que haya una orden judicial. Foto: efe
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