murillo berroya. El matrimonio formado por Agustín Burguete y Socorro Iriarte, de 86 y 89 años, supone dos de los cuatro habitantes que residen a diario en Murillo Berroya (Romanzado), y dependen de una de sus hijas, vecina del cercano Arboniés. "Ella nos lleva al médico a Lumbier, nos trae la compra y nos ayuda". Aunque sólo vive otra pareja en el pueblo, dicen que no se aburren. "La casa se ha quedado vacía. Llegamos a vivir catorce personas", cuenta Agustín. Ahora están ellos solos y pasan muchas horas en el hogar. "La vida en el invierno se hace más de puertas para adentro. Pero nosotros preferimos estar aquí, mientras podamos y tengamos ayuda", apuntan.
Su hija María Jesús, de 51 años, vive a tres kilómetros, en Arboniés, y todos los días va a ayudar a sus padres. Los fines de semana se turna con una de sus hermanas. "Aunque tienen movilidad, dependen de mí para todo, si bien es cierto que mi madre, a sus 89 años, hace la comida para los dos". La ayuda solicitada a Bienestar Social les ha sido denegada hasta ahora, pero lo han vuelto a intentar. "Si nos corresponde, que nos la den", dice. Cuando sus padres no puedan valerse por sí mismos, está dispuesta a marcharse a vivir con ellos, todo menos la residencia. "Son mis padres. Ellos lo hicieron antes por nosotros, y ahora nos toca devolvérselo", sentencia.