tafalla. Con la tradicional feria de ganado caballar concluyeron ayer en Tafalla las Ferias de Febrero después de cuatro intensas jornadas que alcanzaron su punto álgido el fin de semana. También ayer fue muy numerosa la presencia de visitantes, pero la exposición y compraventa de ganado equino va a menos en los últimos años. Entraron al recinto 230 ejemplares, cerca de cien menos que el año pasado en esta misma feria, y se vendieron 114.

Miles de visitantes de la comarca, del resto de Navarra y de otras provincias del norte de España mantienen la costumbre de acudir a la Ciudad del Cidacos atraídos por la presencia del ganado equino. Muchos son tratantes y comerciantes de ganado caballar, pero otros muchos son curiosos que disfrutan de la visita a la feria y de la ocasión de pasar una buena mañana, almorzar y mantener los lazos de amistad. Este es uno de los aspectos que mantiene con vida a una feria ganadera que en los últimos años está decreciendo por la difícil comercialización del ganado equino.

Para las 6.30 de la mañana ya estaban esperando algunos camiones a que se abriesen las puertas. Después de pasar los controles de guías y del microchip, tarea de la que se encarga la Guardia Civil, los ganaderos accedían al interior del recinto ferial y colocaban al ganado en los corrales desmontables. Agentes de la Policía Municipal, que se encargaban del orden y de la distribución del ganado dentro del recinto, calculaban a media mañana que habían entrado unos 230 animales transportados en cerca de 40 camiones.

A pesar de la temperatura fría y la amenaza de lluvia, fue muy alto el número de visitantes que curioseaban sobre la calidad del ganado y observaban los habituales regateos entre vendedores y compradores. Al decir de la mayoría de ellos, las ferias de ganado están cada vez más flojas, la crianza cuesta cada vez más por el aumento del precio de los piensos y de los lugares de pasto, y el precio de la carne no aumenta en el mercado ni es muy demanda por los consumidores. Desde que el ganado caballar dejó de emplearse, hace décadas, para el trabajo agrícola, el principal destino de su crianza es el de engorde para consumo de carne.

A las dos de la tarde, los veterinarios del Gobierno de Navarra, Ana Serrano y Jesús Mari Razquin, que atendían el despacho de guías, llevaban contabilizada la compra-venta de 114 ejemplares. La mayor parte fueron potros, cerca de 70, otros 6 ponys, 7 burros, 18 caballos adultos y otros 5 de montura, todos ellos procedentes de Navarra, País Vasco, Cantabria, La Rioja y Castilla-León y su destino fue Valencia y Navarra, además de Cantabria, Vizcaya, Valladolid, La Rioja y únicamente 4 de exportación para Francia.

En el recinto ferial y en las calles adyacentes se colocaron una treintena de vendedores ambulantes que ofertaban toda una amplia gama de productos y materiales relacionados con el ganado, además de comestibles y utensilios. También se mantuvieron la mayor parte de los puestos de venta de flores, plantas y árboles, en la calle Recoletas, y el mercadillo, en el Paseo Padre Calatayud.