LA Asociación Astrolabio, un grupo de estudio centrado en el arte románico, organizó este encuentro en la ermita valdorbesa construida en 1160. También realizaron los consabidos auspicios de cara el nuevo ciclo solar y una experimentación del sonido en los espacios románicos. Con este tipo de iniciativas pretenden impulsar que el patrimonio sea conocido y valorado por los habitantes próximos al bien patrimonial, dado que, según ellos, "ésta es la única garantía de que estos elementos culturales se mantengan en un futuro".

Según explica Javier Intxusta, miembro de la asociación, "hace tres años un grupo de estudio se dio cuenta de que esta iglesia estaba orientada este-oeste y que la portada estaba orientada al norte, cosa poco habitual. Se llegó a la conclusión de que tenía que tener alguna función en cuanto a iluminación y lo cierto es que existe, y es muy depurada. En la construcción de una iglesia románica se combinan la arquitectura, el sonido, la escultura, la iluminación, la acústica y otros factores como el olor. Incluso el entorno es parte de la obra. A la vez que se observaba la luz se estudiaba cómo la arquitectura se había adaptado para conseguir efectos acústicos, de ahí que ayer también se experimentara con sonido", señaló Intxusta.

Para Jesús Pérez de Ciriza, de Astrolabio, "la convocatoria ha sido todo un éxito, más que por el número de gente por la concienciación de los vecinos de la zona, que no desean olvidar el arte románico". Pérez de Ciriza comenta que "muchos edificios románicos poseen juegos de luz; al mismo tiempo que los construían tenían en cuenta los movimientos solares, así como los estelares. La cripta de Orisoain y la cúpula de Catalain también tienen efectos en los equinocios". Javier recuerda que "en la portada de Echano aparece Jano vinculado con los cambios de solsticio, como recogen Ovidio y Varron".

Además, los miembros de la Asociación Astrolabio colaboran voluntariamente con la Asociación para el Desarrollo de la Valdorba y ejercen de guías en las tres rutas románicas del valle, donde explican los principales rasgos de los edificios. Cataláin, Orísoain, el hórreo de Iracheta, Eristáin, Echano y Olleta son algunos de los enclaves románicos más importantes de la zona. El año pasado se calcula que unas 3.500 personas se acercaron a conocer los 31 edificios románicos de la Valdorba.