hace siete años Alemania decidió implantar un depósito de 25 céntimos en los envases de un solo uso, una cantidad que abona el consumidor al adquirir el producto y que le es reembolsado cuando devuelve la botella o lata a ese o a otro establecimiento. La medida permitió duplicar el nivel de envases recuperados, alcanzando una tasa de reciclaje del 98,5%. Ahora, un conjunto de agrupaciones ambientales, agentes sociales y empresas se han unido en una asociación denominada Retorna que pretende impulsar en el Estado un cambio en el modelo de producción y gestión de los residuos de envases, para lo cual proponen la introducción de este sistema que, estiman, permitirá "triplicar" los niveles actuales de recuperación. Para que sea posible, lo deberá recoger la nueva Ley de Residuos que se está elaborando actualmente.

Gustavo Catalán, responsable de comunicación de Retorna, considera este sistema, que está implantado en 32 países o regiones, "más justo, eficiente, económico y ecológico". Esta semana un grupo formado por políticos, profesionales del mundo universitario, de los medios de comunicación y de movimientos sociales y ecologistas, entre los cuales estaba un representante de la Plataforma navarra 3R, Joseba Andoni Romeo, visitó Berlín para conocer de primera mano la experiencia. Maria Elander, de Deutsche Umwelthilfe (Ayuda Alemana al Medio Ambiente), expuso que con este sistema han conseguido "reciclar más y lograr materiales de más alta calidad, ya que están más limpios". Esto, a su vez, ha generado un incremento de los ingresos, además de que han subido las tasas de recolección y de reciclaje, han descendido los residuos que se incineran y tiran al vertedero, las calles están más limpias, hay menos emisiones de CO2 y se mejora la eficiencia de los materiales, explicó.

cómo funciona

Con máquinas y a mano

Es mediodía en el supermercado Real, situado en la calle Karl Marx, donde comprobamos el sistema de retorno automático. Mujeres y hombres suben por las escaleras mecánicas hasta el espacio habilitado en la primera planta, que está limpio y no desprende olor. Los ciudadanos acuden con sus bolsas, de donde sacan los envases que depositan en la máquina, que se utiliza tanto para recipientes de plástico, metal y vidrio de un solo uso, como retornables. En el caso de los primeros, la máquina (que cuesta entre 15.000 y 20.000 euros, según Wolfgang Ringel, de la empresa Tomra) identifica que el recipiente contiene el logotipo y el código de barras que acredita que es un envase de un solo uso de los que se pueden recuperar. A continuación, traslada el bote a la parte posterior, donde es comprimido y almacenado. El consumidor, por su parte, recibe un tícket que en la caja canjeará por los 0,25 céntimos que pagó como depósito. No obstante, las máquinas ofrecen la posibilidad de enviar ese dinero a una causa solidaria. En el caso de los envases de varios usos, además de que las fianzas son diferentes, la máquina traslada el envase a la parte posterior, donde varios operarios las meten en sus respectivas cajas para su posterior limpieza y reutilización.

Posteriormente, constatamos cómo funciona el servicio en pequeños establecimientos. Viajamos a GroBräscen, a 135 kilómetros de Berlín. A pesar de la nieve, el autobús no hace ni un extraño. Allí, en una gasolinera una persona entrega la botella y el dependiente, tras introducirla en una bolsa, le devuelve el dinero. Posteriormente, un empleado de Rhenus (empresa que gestiona este sistema) cuenta los envases junto al responsable del establecimiento. Tras cerrar la bolsa coloca una etiqueta con un código de barras. Otra se quedará la tienda y otra, el transportista. La mercancía es trasladada hasta el centro de conteo y depositada en una máquina que los vuelve a contar. Aquellos que no identifica se hacen manualmente. Después, separan los tipos de envase para reducirlos y volverlos a vender a los recicladores. En un centro como éste cuentan 700.000 envases al día. Cabe apuntar que de los 16.000 millones de envases que se recuperan en Alemania, el 80% se hace automáticamente.

introducción de una nueva vía

"El que contamina, paga"

Retorna señala que en el mercado español entran cada día 51 millones de envases de bebidas y sostiene que el Sistema Integrado de Gestión, que lleva a cabo Ecoembes, es "insuficiente" porque "seguimos estancados en el 30% de la recuperación". Critica que la Ley "establece que las empresas envasadoras deben financiar la diferencia que supone hacer una recogida selectiva", pero que el 70% de los envases que no van al contenedor amarillo son costes que afrontan los municipios y el ciudadano, lo que calificó de "injusto". Por ello, apuesta por introducir el sistema de depósito, devolución y retorno para envases de un solo uso de cerveza, refrescos, agua y zumos, tanto latas, como botellas, plástico, briks y vidrio. Eso sí, sin quitar los puntos verdes para el resto de envases.

La asociación propone que los fabricantes paguen al operador del sistema un depósito (0,25 euros) por cada envase que ponen en el mercado; que el comerciante, por su parte, pague a los productores el producto y el depósito de los envases; y que el consumidor abone el depósito al comercio al comprar el producto. Cuando el consumidor entregue el envase en un establecimiento recuperará el dinero y, de no hacerlo, éste se quedará en el circuito. Además, el operador devolverá a los comercios el depósito según va recibiendo los datos y se encargará de gestionar la correcta recuperación de los materiales, de su propiedad, siempre bajo la supervisión de la administración.

Entre las bondades del SDDR, destaca que está regido por el criterio de "quien contamina paga", así como que disminuye la basura en las calles y, por tanto, la factura de los gastos de limpieza que abonan los municipios. También indican que aumenta la conciencia ciudadana, conlleva un reparto más justo de los costes y es sostenible económicamente por el alto valor de la materia recuperada. Y es que mientras el PET recuperado en Alemania se paga a 250 euros; en España, sólo a 60 euros. Afirma que potencia el uso de los envases reutilizables, que sería el siguiente objetivo, ya que hoy en día se reducen al sector de la hostelería, cuando no hace mucho era normal devolver la botella de gaseosa a la tienda. Parece que, en ese sentido, hemos dado un paso atrás. Retorna lo tiene claro, el SDDR es "ineludible".