la Asociación Navarra de Atención a personas con TDAH consideraba que la respuesta de la Administración a las necesidades de los afectados por esta enfermedad era insuficiente en la Ribera. Por eso, responsables del colectivo marcaron el número de teléfono gratuito 900 702 900 o, lo que es lo mismo, establecieron contacto con el Defensor del Pueblo de Navarra. La institución que actualmente personifica Javier Enériz empezó a mover sus hilos y, meses después, el departamento de Salud del Gobierno Foral informó de la próxima puesta en marcha de un programa infanto-juvenil en salud mental y, en concreto, de un proyecto para la atención de chavales hiperactivos. Es uno de los ejemplos que ilustraron la charla ofrecida en Tudela por Enériz que se desplazó a la Ribera para poner sobre la mesa de qué se quejan los ciudadanos de la comarca. De su intervención, quizás la conclusión más destacada fue el toque de atención a una sociedad, la ribera, demasiado complaciente, un extremo que corroboran las cifras: Del total de las reclamaciones que recibe la institución a lo largo del año, sólo el 11,6% llegan de la Ribera, es decir, que si en los últimos tres años, el Defensor del Pueblo ha recepcionado 2.450 quejas, tan sólo 239 le han llegado del sur de Navarra. Y es más, el número ha decrecido con respecto a 2009. ¿No hay problemas, pues, en Tudela y los pueblos de alrededor o, quizás, no existe espíritu de mejora?
dónde está el descontento
Bienestar Social y urbanismo
La escasa utilización de la herramienta de queja que supone el Defensor del Pueblo por parte de riberos y riberas no puede justificarse por una falta de conocimiento de la institución. Javier Enériz dejó claro que este recurso es bien conocido por los habitantes de la comarca que saben cuál es el servicio público que presta y en qué puede serles útil. Es el caso de, por ejemplo, colectivos con discapacidades o de la Tercera Edad ya que la mayoría de las quejas presentadas se centran en temas relacionados con el Bienestar Social, principalmente con la necesidad de mejorar servicios y suprimir barreras arquitectónicas para mejorar la calidad de vida de estos sectores sociales.
En Tudela, por otro lado, el descontento se ceba en aspectos urbanísticos, destacando aquellas quejas y reclamaciones relativas a la intervención en la edificación, usos y disciplina urbanística. De todas formas, el bienestar social, las ayudas a la dependencia y la accesibilidad siguen en cabeza por delante de un tercer grupo, el de las consultas sobre función pública, especialmente relacionadas con el ingreso y provisión de puestos en la Administración. Para los riberos, que acuden en mayor número al Defensor del Pueblo desde Tudela (41% de las quejas), Cintruénigo y Castejón, también es necesaria una mano amiga en aspectos de educación, servicios públicos, tráfico y justicia. Además, en la villa ferroviaria, hay un porcentaje significativo de preocupación por el medio ambiente. Según Javier Enériz, no todo son quejas ya que, además de las consultas, también se reciben propuestas de mejora de los servicios públicos.