En 1912 la actual plaza del Castillo recibía el nombre de plaza de la Constitución. Había tenido antes otros variopintos títulos, como los de plaza del Chapitel y plaza de armas del Castillo (siglo XIV), Prado de la Procesión de los Padres Predicadores (siglo XV), y plaza del Castillo Viejo (siglos XVI y XVII), aunque ya para el siglo XVI se le llega a llamar en algunos documentos, simplemente, plaza del Castillo.

En 1812, con motivo de la proclamación de la Constitución de Cádiz (la célebre Pepa), se rebautizó la plaza con dicho nombre, que alternará según el momento político del país, rebautizándose como plaza Real en 1828, plaza de la Constitución en 1836, plaza de la República en 1873 y 1931... etc.

En 1936, al comenzar la Guerra Civil, el ayuntamiento franquista acordó recuperar su antiguo y tradicional nombre de plaza del Castillo.

La foto reproduce una escena cotidiana de la época, con un carruaje detenido junto a la acera y una tropa de niños que acuden como moscas al reclamo del fotógrafo. Detrás se aprecia el Hotel La Perla, que había sido fundado en 1881 y que por tanto contaba ya entonces con 31 años de existencia, y la casa que actualmente ocupa el Alkartetxe y que durante años albergó también la paragüería de Archanco, y se ve así mismo el inicio de la calle Chapitela, que se abre entre ambos edificios.

HOY EN DÍA parece ya difícil que, independientemente de los vaivenes que la política nos depare en el futuro, la castiza plaza del Castillo vuelva a cambiar de nombre. En la foto podemos apreciar que en los 100 años transcurridos entre ambas imágenes el viejo hotel, además de sufrir una renovación total de sus instalaciones, ha sido recrecido con dos alturas más, ganando en prestancia pero sin aplastar ni ningunear a los edificios vecinos. Tampoco ha cambiado demasiado la otra casa que citábamos antes, luciendo hoy también un magnífico aspecto, como la mayoría de los edificios que componen y limitan la propia plaza.

En cuanto a la calle Chapitela, que durante algún tiempo recibió el nombre de Héroes de Estella, para recordar ciertos sucesos acaecidos en 1873, en plena Guerra Carlista, añadiremos que durante años constituyó el tramo final del encierro, que de la calle Mercaderes giraba a la derecha, para ascender por Chapitela y terminar en los toriles de la Plaza del Castillo, que hasta que se construyó la primera plaza de toros fija de Pamplona (1844), hizo las veces de coso taurino. Aunque muchos pamplonicas lo desconozcan, el currículum de la vieja Chapitela dice que acogió el encierro durante nada menos que 459 años, mientras que la famosísima Estafeta, que le sustituyó al poco de construirse la primera plaza de toros, en concreto en 1853, solo ha formado parte del recorrido del encierro durante 157 años.