URROZ. El área recreativa del embalse de Leurtza, entre Urrotz y Beintza-Labaien, uno de los principales recursos turísticos de Malerreka, ha recibido más de 35.000 visitas, según los datos recogidos por los guardas. Concretamente se han recogido datos durante 203 días, y se han extrapolado las cifras al resto de los días del año. Según esa medición, este año han visitado Leurtza 1.500 personas menos que el año pasado, pero en los últimos años se mantienen bastante estables, con la meteorología como principal variable. Los embalses reciben una media de 140 visitas diarias y esa cifra está bastante compensada durante todo el año, aunque siempre destaca la época estival.
En el año 2009, se calculó una media de visitas de 145 personas, 120 en 2008, 158 en 2007 y 162 en 2006, por lo que parece que el ligero descenso, aunque no acusado, se mantiene en el tiempo. Próximamente se va a arreglar la carretera entre Urrotz y los embalses de Leurtza, para lo que ya se han marcado los baches y agujeros del camino.
Movilidad reducida Este verano, el Consorcio Turístico de Bertiz en colaboración con los ayuntamientos de Beintza-Labaien y Urrotz ha organizado visitas guiadas diarias, en sesiones de mañana y tarde y con un mínimo de 6 personas. En torno al embalse inferior se creó en primavera un sendero de dos kilómetros para personas con minusvalías e invidentes, con un carril de madera y señalización en braille, y personas con movilidad reducida (silla de ruedas), mediante rampas, zócalos y barandillas.
Precisamente, esta pasada primavera se realizaron también en los alrededores del embalse trabajos de acondicionamiento para permitir el acceso a personas con discapacidades visuales y motoras. Los trabajos, con un importe de 110.000 euros, fueron financiados por la Caixa en el marco de un convenio de colaboración que firmó con el Gobierno de Navarra. El objetivo de los trabajos era acondicionar el sendero que rodea los dos embalses. Para ello, se suprimieron las barreras arquitectónicas y se mejoró la accesibilidad del camino, al tiempo que se colocaron elementos de seguridad para personas con visibilidad reducida, actuación acometida con la colaboración de la ONCE.
Las obras se desarrollaron a lo largo de 2.208 metros. Además del acondicionamiento del firme, se colocó vallado de madera en zonas de riesgo y un pequeño puente de madera, y se acondicionaron aseos para personas con discapacidad.