pamplona. Lara Ubago no es demasiado partidaria de hacer pública la historia de su bisabuela, pero si lo ha hecho es por "intentar recomponer la historia, todos esos huecos sin completar; sólo con saber eso ya supondría un reconocimiento para Rosa Oteiza". A Lara le decían de pequeña que se parecía a ella, a una bisabuela de la que sólo queda una imagen, la de la estatua.
¿Qué le empujó a empezar a investigar la vida de tu bisabuela Rosa Oteiza?
La curiosidad por desvelar el misterio. Me inquietaba que mi madre no supiera nada de su abuela... ni siquiera su nombre. También la necesidad de saber de dónde vengo, porque hay un hueco que pide ser completado.
¿Y en el contexto familiar?
Pues el deber de dar un lugar dentro de la familia a Rosa Oteiza, de quien sólo se sabía que murió joven. Toda esta curiosidad se me acrecentaba porque mi abuelo me decía, con gesto triste, que yo me parecía mucho al recuerdo que tenía de ella.
¿Qué sientes al saber de una vida tan difícil y poco reconocido pese a ser una imagen tan querida por los navarros?
Me entristeció saber que, al parecer, vivió hasta los años 70 en Pamplona. Por una parte, significaba una vida al margen de su familia. Rosa tenía en esta década en San Sebastián, nietos y biznietos a quién nunca conoció. Esto avivó mi curiosidad, pues acrecentaba el misterio.
¿Por qué?
Si sus hijos sabían de su existencia, implicaba una ruptura difícil de entender. Si no lo sabían, implicaba dos opciones: o bien Rosa los abandonó, "por su propio bien", o le obligaron a hacerlo. Al saber que vivió en Rentería, cerca de sus hijos, dónde ejerció de comadrona durante diez años aún entendí menos. Sé lo improbable que es el que una madre abandone a sus hijos, por lo que sospecho que el alejamiento y la ruptura probablemente tuvieran que ver con presiones de importancia.
¿Merecería un reconocimiento a su persona como modelo e imagen de los Fueros, para que de alguna manera se recuperara su memoria y se le hiciera justicia?
A mí me parecería fantástico cualquier reconocimiento a Rosa Oteiza. Para mí, saber más de ella y ser capaz de recomponer los retazos de su historia ya significa un acto de reconocimiento. Un periodista con quién contacté, vecino suyo en sus últimos años, me dijo que merecía una calle como feminista adelantada a su tiempo. Por lo poco que sé de su vida, imagino que se refería al hecho de tener hijos sin pasar por el matrimonio y atreverse a reclamar al padre el cumplimiento de sus obligaciones con hechos tan concretos y valientes como parar una boda, apareciendo con sus hijos.
¿Por qué?
En este hecho representa algo así como el arquetipo de la reivindicación de los derechos de sus hijos, un arquetipo femenino de la lucha de clases. Es un interesante paralelismo para alguien cuya imagen ha venido a simbolizar los Fueros de Navarra. Encuentro que es una historia apasionante, que merece incluso una película, porque tiene todos los elementos del culebrón de época: Gamazada, fin de siglo, modernismo, Partido Radical de Lerroux, los hermanos ricos y la muchacha bella pero pobre, cuyo amor, al parecer, se disputan?
¿Os habéis planteado reunir a las dos ramas de la familia alrededor del monumento, a modo de reconocimiento mutuo?
No, no hace ninguna falta reunir a las dos ramas de la familia. De hecho, la vida ha normalizado la historia. Yo fui a clase con un tío mío, la dentista de todos nosotros es nuestra tía? incluso existe un grupo de Facebook de los Martínez de Ubago, dónde chateamos unos con otros, sin conocernos. Lo único que me interesa de todo esto es recomponer la historia.