tafalla. A pesar del intenso frío y de las bajas temperaturas, varios centenares de personas de todas las edades salieron a las calles de Tafalla para recibir y acompañar a Olentzero. El mítico carbonero vasco se mantuvo fiel a la cita que tiene el día 24 con los tafalleses desde hace ya 41 años, cuando los miembros de la Sociedad de Montaña Alaitz lo colocaron por primera vez en el balcón de su antigua sede, en el primer piso del nº 15 de la calle Mayor.
La numerosa y vistosa comitiva que acompañó a Olentzero en su recorrido, partió a las 18.30 horas desde el zaguán de la Casa de Cultura. En el cortejo participaron varios grupos musicales y folklóricos que llenaron de alegría y de colorido el singular desfile. Este cortejo lo abrían los joaldunak del zampantzar tafallés, con los sonidos acompasados y rítmicos de sus cencerros. Tras ellos se pudo ver a la comparsa de gigantes de la Ikastola, bandas de gaiteros y de txistularis; dos numerosos grupos de acordeonistas y de trikitixas y un nutrido grupo de dantzaris txikis, además de un pequeño carromato tirado por un burro desde donde se repartían vasos de vino y castañas asadas y por supuesto, un Oletzero txiki y por último el Olentzero aundi. Al final de la comitiva, un grupo de familiares y de amigos portaban una pancarta en la que reclamaban el acercamiento de los presos a Euskal Herria. Entre todos estos grupos, numerosos vecinos, los más pequeños acompañados de sus progenitores, ataviados con los típicos trajes caseros, chaquetas de kaikus y txapelas, todo ello dentro de un buen ambiente festivo.
El séquito festivo recorrió durante más de dos horas las calles más céntricas hasta terminar su itinerario en la plaza de Navarra, donde los más pequeños pudieron saludar al mítico personaje de cartón-piedra.