tudela. La población de Tudela amaneció sobresaltada la mañana del 11 de abril al conocer la noticia de que Javier Martínez Llort, de 32 años, se encontraba en coma como consecuencia de la brutal agresión sufrida en pleno centro de la ciudad. El joven tudelano, que acabaría falleciendo horas más tarde en el Hospital de Navarra donde se le ingresó con un traumatismo cranoencefálico grave, había aparecido a primera hora de la mañana tirado en el suelo del paseo del Queiles en estado inconsciente y con fuertes golpes en la cabeza y en el rostro.
En un primer momento, fue la Policía Municipal de Tudela la que se hizo cargo de la investigación que luego se trasladó a la Policía Foral que sólo dos días después del suceso detuvo a tres hombres argelinos por su supuesta relación con la agresión que desencadenó la muerte de Javier Martínez Llort. Dos días más tarde el Juzgado de Instrucción número tres de la capital ribera ordenó el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza de los tres arrestados. El juez consideró que Abdelkader Gueita, de 38 años, Mourad Kamia, de 20 años, y Khaled Houcine, de 19 años, intentaron robar el teléfono móvil a Martínez Llort y, ante la actitud defensiva de éste, el más joven de ellos le dio un cabezazo en la cara, que le produjo un fuerte golpe a la altura del labio y, posteriormente, el mayor de los tres le golpeó violentamente en la parte izquierda de la cabeza. Este último golpe, unido a la acción de caída hacia atrás, dio origen a la fractura craneal que le causó la muerte al joven tudelano.
Mientras se terminaban de esclarecer los hechos del suceso, más de un millar de personas asistían al funeral por Javier Martínez Llort. Los familiares, la novia y los amigos del joven tudelano no daban crédito a lo sucedido. Ramón Martínez Llort, hermano mayor del fallecido, se mostraba incrédulo y señaló que "lo de mi hermano ya no se puede evitar. Quizá tendría que haber más vigilancia policial". En esta misma línea se expresaba uno de sus amigos, Patxi Saso, que aseguró que "nadie está libre de un accidente, pero que te maten en el centro de Tudela no se entiende". La novia, por su parte, clamaba justicia y repetía una y otra vez: "Me lo han matado y me han matado a mí, a su madre y a sus hermanos. Nos han arruinado la vida a toda la familia". Además, tras conocer la detención de tres personas, lanzó un menjsaje muy directo. "Señor juez, piense en mí, piense en su hermano o en sus hijos; siéntese y lea todos los datos que tenga sobre la mesa como si hubieran matado a su hijo y luego, no les dejes salir en cinco, siete o veinte años. Que les metan 70 y que si salen de la cárcel sea muertos".
Durante los días posteriores al crimen se sucedieron distintas concentraciones para expresar la condena por la mortal agresión que sufrió Javier Martínez Llort. La más multitudinaria fue la convocada por los familiares, la novia y los amigos del joven tudelano, que reunió en la plaza de los Fueros de la capital ribera a 7.000 personas para reclamar Justicia por Javi. El acto se convirtió en un alegato a favor de la convivencia, de la tolerancia y de la integración como garantía de seguridad. Los asistentes, que dieron un ejemplo de civismo, guardaron un respetuoso silencio, sólo roto por la alocución de Ramón Martínez, quien defendió una "Tudela plural".
deuda del ayuntamiento Sólo unos días antes de la muerte de Javier Martínez Llort, salía a la luz que el Ayuntamiento de Tudela anunciaba que tenía previsto solicitar un préstamo de 12 millones de euros para hacer frente a los pagos de las inversiones que se acometieron en los años 2005 y 2006, por lo que se llegaría a una deuda de 45 millones de euros. Este mismo mes se pusieron en huelga los trabajadores de la sección de limpieza viaria de Cespa, ante la imposibilidad de alcanzar un "convenio digno" y se conocía que Tudela estaba a la cola de la Ribera en la proporción de agentes de Policía Municipal por habitante.
la cifra
8.231
l Parados. Por primera vez desde que se comenzó a hablar de la crisis económica la Ribera vio cómo descendía el paro en la merindad y, por extensión, en la mayoría de municipios. El número de desempleados se redujo en 39 personas con respecto a 2009.