Hoy se cumplen 50 años del incendio que devastó el Colegio de Lekaroz
el fuego empezó por un cortocircuito a medianoche Los excolegiales se reúnen mañana para recordar el suceso que aceleró el cierre del viejo centro capuchino
elizondo. El día 8 de diciembre de 1962, en la medianoche de un sábado como hoy pero de hace 50 años, un incendio originado por un cortocircuito eléctrico devastó gran parte del Colegio de Lekaroz, el edificio original que en 1898 promovió el padre Joaquín María de Llevaneras. Los excolegiales y especialmente los del curso 1962-63, que lo vivieron de forma directa, han sido invitados a participar mañana en una reunión con motivo del medio siglo del suceso, en la que aportarán sus recuerdos y vivencias de aquella noche.
El fuego se detectó por un fámulo, un sirviente de la comunidad que dormía con otros compañeros y que advirtió la presencia de humo y del resplandor de una llama y dio la voz de alarma. El padre Ambrosio de Lorca que dormía en un pabellón contiguo fue el primero en levantarse, avisó al padre Crisanto de Iturgoyen y entre los dos y los asistentes advirtieron de lo que ocurría a los 330 estudiantes y al medio centenar de capuchinos.
Por fortuna, el fuego todavía no había afectado a la línea telefónica y de inmediato se dio la alarma al servicio de bomberos que existía en Elizondo, a los de Pamplona (que estuvieron a punto de no acudir) y San Sebastián, a Cambó y Bayona, a las localidades del valle cercanas y a todos los puntos desde los que se pudiera prestar ayuda. Y con urgencia se dispuso el desalojo de las instalaciones y la puesta a salvo de los objetos de más valor, entre otros, los más de 30.000 volúmenes de la gran biblioteca, el Cristo de Alonso Cano y todo lo que fuera posible.
Los primeros en acudir fueron los bomberos voluntarios de Elizondo, con una motobomba que les causó algunos problemas, y mangueras en no muy buenas condiciones. Luego llegaron un grupo de soldados de Aviación de la Base de Gorramendi al mando del teniente coronel Del Saz-Orozco, otros del destacamento de Ingenieros de Elizondo, y poco después los bomberos de San Sebastián, los de Cambó y Senpere, los de Pamplona y los de la Diputación Foral de Navarra, además de muchísima gente de todo el Valle de Baztan.
Entre todos, consiguieron extinguir las llamas que llegaron a tal altura que "se podían ver desde todos los pueblos del valle", según testimonios de gente de la época. A las ocho de la mañana, todavía con los rescoldos humeantes, se daban por finalizados los trabajos de extinción y se intentaba poner orden en los montones de objetos acumulados por doquier.
Entretanto, los colegiales fueron trasladados a centros religiosos y casas particulares de Baztan, y al día siguiente partían con vacaciones de Navidad adelantadas. Aquel incendio supuso el principio del fin del colegio original, aunque siguió en funciones de convento, y se construyó el nuevo Lekaroz. Mañana, se recordará todo aquello.