Los Bolantes de Luzaide volvieron a revivir ayer uno de los momentos más mágicos del año rodeados de un conmovedor sonido a cascabeles y envueltos en un halo de llamativas cintas de seda de colores. Porque para los 358 habitantes de esta villa fronteriza, el Domingo de Pascua es sinónimo de emoción, nerviosismo, arraigo e identidad.

Como manda la tradición, desde primera hora de la mañana los más de 110 bolantes repusieron fuerzas con un almuerzo para comenzar la jornada bailando en los barrios de Pekotxeta y Bentas. Este año, debido a un trágico accidente acaecido en Arnegi hace tan sólo unos días, se decidió no bailar en esta localidad. A continuación, fue el turno de la fotografía oficial de grupo que, tal y como se viene haciendo cada cierto número de años, inmortalizó la variada representación del grupo de Bolantes, desde los más txikis hasta los más mayores. Esta instantánea provocó que el desfile comenzara con quince minutos de retraso, creando aún más expectación entre los visitantes. Desde el cruce de Ardandegia y bajo la atenta mirada de la nueva y recién estrenada estatua de acero de un bolante de más de 2 metros elaborado por el artista Félix Lizarraga, pareja de la luzaidarra Txaro Begué, la comitiva se abrió paso en dirección a la plaza de Santiago. Al son de la música de las acordeones, trompetas y clarinete, los zapurras (ataviados con barba, gorro y con hacha en mano), los zaldikos, las gigantillas y los gorris (con txapela roja y borlas) encabezaban la extensa fila seguidos de los bolantes con sus cintas de seda y sus cascabeles, las dantzaris con sus faldas y chalecos granates y verdes, y los makilaris, con pantalón blanco, casaca roja, espejo en el gorro y un bastón.

Una vez llegados a la plaza de Santiago, después de haber bailado Martxa, Bolant-Dan-tza y Erdizka Lauetan, continuaron deleitando al público con una veintena de sus dantzas más ancestrales, que desde 2012 son consideradas Bien de Interés Cultural Inmaterial de Navarra y que fueron bailadas en círculo por igual tanto por hombres como por mujeres. Entre ellas, los jauziak, las kontradantzak y los bailes de los makilaris, que causaron sensación lanzando al aire sus makilas (varas) y recogiéndolas entre los aplausos del público.

DE CARNAVALES A PASCUA Tradicionalmente, el origen de los Bolantes está vinculado a los carnavales, sin embargo, en esta edición, se celebraba el 50º aniversario del cambio de fecha al Domingo de Pascua. “Se cambió la fecha porque en febrero hacía peor tiempo y venía mucha menos gente a ver”, recordaban ayer Santi Garriz, de 59 años, y Peio Camino, de 61 años, dos de los más veteranos del grupo que llevan cada uno a sus espaldas más de 45 años bailando. Fue un cambio natural en el que no se recuerda que hubiera una votación específica. “Antes no había tantos bolantes como ahora, eran unos 20 ó 30. Uno de los motivos para cambiar de fecha era para animar a los vecinos a bailar en los Bolantes, ya que en Semana Santa siempre venía más gente al pueblo”, añadió Ion Arricaberri, de la Junta de los Bolantes. Desde entonces, con este nuevo calendario, se consiguió atraer a más visitantes y, sobre todo, aumentar el grupo en número de gente hasta llegar a los aproximadamente 120 dantzaris que lo componen hoy en día. Y es que un sentimiento de pertenencia que sólo ellos entienden hace que esta tradición se transmita de generación en generación. Es el caso de Marisol Zumárraga y María Madurga, que, a pesar de llevar unos años sin bailar, este año han querido retomar las dantzas por sus hijas. “Yo empecé de niña, aunque ahora hace 12 años que no bailaba. Pero me hacía mucha ilusión retomarlo cuando mi hija empezara a bailar”, confesaba Madurga, madre de Nahia Fuertes, de tan sólo seis años.

Como otros niños de su edad, Nahia debutó ayer por la tarde en el frontón, participando en la marcha final. Porque la fiesta no se quedó sólo en la mañana, sino que a la tarde continuó en el frontón Arretxe, donde los Bolantes interpretaron aún más bailes. Como novedad, las chicas participaron por primera vez con los chicos en las dantzas Iturxilo y Antxigorriak. Y, como colofón, el u?ltimo baile fue Atxo Ta Tupinak, en el que dos personas vestidas con harapos y piel de cordero son perseguidas por los jo?venes del pueblo.

Inicios. Tienen su origen en los carnavales, pero desde hace 50 años, el Bolant-Eguna se celebra en el Domingo de Pascua.

Bolantes. Las cintas de seda que cuelgan de sus espaldas dan nombre a los Bolantes de Valcarlos.

Bien de Interés. Desde 2012 son consideradas Bien de Interés Cultural Inmaterial de Navarra.

Estatua de acero. La recién inaugurada estatua de un bolante de 2,10 metros lució expuesta en su primera edición.

120

De los 20 ó 30 bolantes que constituían el grupo hace cincuenta años, han pasado a formar parte hoy en día aproximadamente 120 luzaidarras o vinculados a la localidad.