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Iruña desoye la denuncia de Belarria por el parking de la plaza de la Cruz

La propietaria dejó el local de la calle Sangüesa antes de que las obras se paralizasen

Iruña desoye la denuncia de Belarria por el parking de la plaza de la CruzOskar Montero

El Ayuntamiento de Pamplona ha desestimado por dos veces la denuncia interpuesta por Amanda Jiménez Holgado, del centro auditivo Belarria, en la que reclamaba una indemnización por los daños sufridos como consecuencia de las obras en la vía pública y sobre el proyecto del parking que se iba ubicar en la calle Sangüesa, intervención que comenzó y posteriormente se paralizó.

Con solo dos años y medio de su apertura en la calle Sangüesa, Amanda tomó la decisión de marcharse. No iba a poder realizar estudios audiológicos y audioprotésicos por culpa del ruido y las vibraciones que generarían las obras del parking. La propietaria del centro auditivo tuvo que buscar otra bajera para ubicar su negocio porque el proyecto del parking seguía adelante. Incluso empezaron las obras.

Un mes después, la entonces alcaldesa Cristina Ibarrola suspendió temporalmente la construcción del parking. Sin embargo, Amanda ya no podía dar marcha atrás; había alquilado la nueva bajera, firmado el alquiler, el préstamo para la nueva reforma y tenía ya el proyecto del arquitecto para adecuar el nuevo local. Quería hacerlo cuando antes porque en cuanto empezara la maquinaria pesada a realizar el zanjado subterráneo no podría trabajar. Además, la empresa constructora iba a trabajar de 8 a 19.00 horas, porque lo que no podría abrir su negocio en esas circunstancias.

Respuesta del consistorio

Casi un año después de la denuncia, exactamente el 28 de agosto, el Ayuntamiento respondió a la denuncia interpuesta por Amanda y desestimó la reclamación, alegando que no se hace responsable porque las obras solo duraron un mes, y durante ese periodo no hubo disminución de ingresos ni pérdida de clientela en el negocio. El Consistorio argumentó del mismo modo que el nivel de ruido percibido en el interior del local durante las catas, demolición, retirada de vallas y del dispensador de la zona azul, así como el picado de la acera, fuera superior al permitido en la normativa.

Ante el desistimiento por parte del Ayuntamiento, Amanda reclamó de nuevo. La respuesta llegó el pasado 10 de octubre y fue la misma que en la resolución anterior. Motivo por el que la propietaria ha decidido tomar medidas y recurrir el proceso.

El problema no es solo lo que pasara durante ese mes, esgrime la propietaria de Belarria. El problema es que si el parking hubiera seguido adelante ella no podría ejercer su actividad. “Si las obras del parking no hubieran empezado no me hubiera planteado cambiar de local, ya que me ha supuesto pérdidas económicas muy altas por el cambio de local y su adecuación, daño moral, estrés e incertidumbre por no poder trabajar. Además de la inversión en publicidad para que todas las personas se enteraran del cambio de ubicación, ya que muchas conocían la otra ubicación y no la nueva”, lamenta. “Es inaceptable que tenga que asumir pérdidas económicas por una mala gestión política del Ayuntamiento”, finaliza.