Cada médico de la Ribera debía atender, hasta 1986, a más de 1.300 pacientes. Si se tuviera en cuenta a todas las localidades menos a Tudela, esta cifra alcanzaba los 2.050 habitantes por cada facultativo, mientras que en el resto de Navarra, se cuantificaba en 640 personas por médico. Éste era el desolador panorama sanitario al que se enfrentaban los vecinos cuando, en mayo de 1977, decidieron poner en marcha la denominada Comisión Gestora Popular Pro Hospital Comarcal, con una reunión celebrada en los antiguos locales del Cine Club Muskaria. Al margen de gobiernos, diputaciones, alcaldes o directores, este órgano fue el auténtico germen del Hospital Reina Sofía que abrió sus puertas con la presencia de la monarca el 20 de febrero de 1986.
En aquella Tudela existían sólo tres centros médicos privados: Las clínicas San Francisco Javier (calle Fuente Canónigos, constituída en 1948. 20 camas), Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (calle Miguel Eza, constituído en 1960, con 18 camas) y la Milagrosa (calle plaza de Los Fueros, constituída en 1952, 40 camas y 29 en maternidad), a los que el Estado pagaba un canon por las atenciones. En esos años no existían ambulatorios en Tudela y en 1979 se llegó al acuerdo de adecuar la clínica La Milagrosa (denominada en Tudela el Hospital) como Urgencias.
Entre otras deficiencias sanitarias, entre las 17.00 y las 9.00 horas no había Urgencias, dado que no trabajaban laboratorios, radiología, pediatría ni urgencias no quirúrgicas. Es decir, de cada 7 casos sólo uno podía ser atendido. Además, durante 12 horas diarias y fines de semana no trabajaban los anestesistas, lo que hacía imposible la atención en casos graves. La situación era tal que en los centros hospitalarios de Pamplona “los enfermos que proceden de Tudela o vienen muertos o no tienen nada”, se decía.
El origen
Todas estas conclusiones pertenecen a un informe hecho público por esta comisión en junio de 1979 que se entregó a todos los colectivos, partidos y personas participantes así como al primer Ayuntamiento democrático de Tudela recién salido de las urnas. En el preámbulo se escribió una nota que retrataba el espíritu de aquella época de transición y que más parece una canción del grupo Jarcha: “La Gestora Popular Pro Hospital Comarcal de Tudela saluda a los nuevos ayuntamientos democráticos de la Ribera de Navarra que, después de la pesadilla de 43 años de antidemocracia, aislamiento y deriva, retoma el timón de nuestros municipios para conducirlos con vientos más populares por las rutas en las que el pueblo riberos trabaja, sufre, se alegra y vive”.
El trabajo de esta comisión se vio recompensado 7 años después con la construcción del hospital que cumple 40 años en 2026, si bien ninguno de sus integrantes fue invitado a la inauguración del 20 de febrero de 1986, un acto copado por altos cargos políticos que acompañaron la presencia de la Reina.
Como recordó hace años el que era alcalde en 1986, José Antonio Pérez Sola, “hay que reconocer que la iniciativa popular fue la que impulsó el proyecto; desde que yo entré a la alcaldía en 1983 hubo reuniones, viajes a Madrid, y una gestora en la que Milagros Rubio fue un elemento muy activo y reivindicativo”.
Rubio, la concejala que más años ha permanecido en el Ayuntamiento de Tudela (1979-2015) reivindicó hace años la labor de la gestora pro hospital que definió como “determinante porque realmente es a quien debemos que el proyecto viera la luz”. Pese a que ella fue concejala de Sanidad durante las gestiones para la creación del hospital tampoco se le invitó a los actos de inauguración y cuando irrumpió en el hospital aquel 20 de febrero no pudieron bajarla del estrado ni quitarle el papel del discurso por lo que decidieron apagar la megafonía. Por contra, algunos de los personajes que sí inauguraron aquel centro hospitalario han pasado ya a la historia del país por muy diferentes circunstancias.
En el acto de inauguración, en el que la reina escribió en el libro de honor “enhorabuena por lo que han logrado. Es un hospital magnífico para Navarra y para España”, también estuvieron presentes Luis Roldán (entonces delegado de Gobierno) y Gabriel Urralburu (entonces presidente de Navarra). Ambos serían juzgados años más tarde por el cobro de comisiones y malversación de fondos públicos, siendo ambos el paradigma de la cultura del pelotazo de las décadas de los 80 y 90 de los gobiernos socialistas de la época.
También asistió el que era ministro de Sanidad, Ernest Lluch, asesinado por ETA en el año 2000. De su pesencia queda una divertida imagen con los cocineros ante las ollas preparadas para las comidas.
Dos opciones
El coste de aquella obra, que nació con 321 trabajadores (hoy la plantilla supera las 1.125 personas, de ellas 202 médicos y más de 360 enfermeras), superó los 1.840 millones de pesetas (más de 11 millones de euros), de los que 740 millones se destinaron al equipamiento. De estas cantidades el Ministerio de Sanidad aportó 414 millones de pesetas y el resto corrió a cargo del Gobierno de Navarra.
Cuando abrió sus puertas daba servicio a 76.325 personas de la Merindad, una cifra que en la actualidad supera las 120.000 personas, a las que hay que añadir de comunidades autónomas vecinas que también son atendidas en virtud de diversos acuerdos sanitarios.
Antes de que el Ayuntamiento de Tudela tomara la decisión sobre cómo acometer la construcción del centro sanitario comarcal, existieron dos propuestas: Una respaldada por el Ministerio de Sanidad y otra por el Gobierno de Navarra. Según el informe, las diferencias se encontraban en que en el primero de los casos se exigía crear una mancomunidad para que también pudieran emplear este servicio vecinos de las provincias de Zaragoza, Soria y Logroño, con el problema añadido de la gestión interautonómica y que el déficit repercutiría sobre el Ayuntamiento. En el segundo caso, la gestión dependería del Ejecutivo foral y el déficit sería asumido por la Diputación.
En ambas circunstancias, el perfil de las instalaciones sería completamente distinto; dependiendo del Gobierno de Navarra contaría con 228 camas para una población estimada de 79.746 personas (en 1990). El proyecto del hospital del Ministerio de Sanidad contaría con 326 camas para 115.430 habitantes.
Tal y como sucedió en su origen, muchas de las mejoras sanitarias de este centro se han ido logrando gracias a la presión popular o la participación de los tudelanos. Así sucedió en 2001 y 2002, cuando la tenaz lucha de Arancha Añón, enferma de cáncer, consiguió, con la recogida de firmas y propuestas parlamentarias, la llegada del servicio de Oncología a la Ribera, eliminando los agotadores viajes en ambulancia para recibir la quimioterapia en Pamplona. Cinco años después, un grupo de jóvenes (Vanesa Gómez y Nerea Remón entre otros), consiguieron con sus quejas y reivindicaciones que se instalara la unidad de alergología, inaugurada en 2007. En 2006 se creó también el Servicio de Atención Domiciliaria. En esos años, también el último piso del edificio acogió durante un año las primeras clases de la facultad de Fisioterapia hasta que se terminó la construcción del campus de la UPNA en la carretera de Tarazona.
Las últimas grandes incorporaciones han sido los nuevos quirófanos y salas de partos (2015), la mejora y ampliación de la unidad de Oncología (2017) o la nueva unidad de Hemodiálisis (2023).
La llegada de la covid-19 unió al hosppital con la población que, los primeros días, llevaba comida a los profesionales. Las bajas fueron numerosas, pero eso no les retiró de su puesto.
Los obstáculos
Pero no todo fueron buenos momentos y ampliaciones. La crisis económica de 2008 tardó en llegar pero también tuvo su repercusión en el centro sanitario de la Ribera. El Gobierno de Navarra que presidía Yolanda Barcina y tenía a Marta Vera como consejera de Sanidad, quiso eliminar el laboratorio en 2011, sin poder hacerlo, y si consiguió anular el denominado Autobús de la Vida que se encargada de llevar a Pamplona a enfermos de la Ribera que no tenían tratamiento en el Reina Sofía.
En esa crisis, UPN apostó por eliminar el laboratorio que había en el Hospital Reina Sofía, centralizarlo en Pamplona y privatizarlo. Además de la périda de servicios del centro suponía también el despido de muchos trabajadores y trabajadoras. Se recogieron 20.000 firmas y toda la Ribera se movilizó con distintas iniciativas, como la de abrazar al hospital. En una de las protestas se señaló “hace años, la movilización, la lucha y la unidad sirvieron para construir el hospital Reina Sofía, toca ahora hacer lo mismo para mantener, mejorar y ampliar, por qué no, los servicios y personal que tenemos y que dan garantía de una sanidad pública de calidad”.
El ahorro del Autobús de la Vida suponía unos exiguos 80.000 euros que tuvo que asumir la Mancomunidad de Residuos de la Ribera y, con el Gobierno de Uxue Barkos, en 2017 volvió a pasar a manos de Salud. La protesta ciudadana fue tal que una década después la historia pasó a las pantallas de cine.
Ahora, 40 años después, el centro afronta el futuro con importantes problemas de difícil solución como las listas de espera, la ausencia de especialistas que quieran trabajar en la Ribera o la saturación de los centros de Primaria.
CURIOSIDADES
1979. En la comarca (sólo pueblos) había 4,87 médicos por cada 10.000 habitantes, es decir, uno por cada 2.052 habitantes. En Tudela eran 7,65 médicos por cada 10.000 habitantes, es decir, 1.306 por médico. La media de Navarra era de 15,6 médicos por cada 10.000, es decir un facultativo se ocupaba de 640 personas. En la capital, Pamplona, las cifras eran de uno para 327 habitantes.
Directores/as. Álvaro Díaz de Liaño, Ignacio Iribarren, Faustino García, Pablo Recalde, Luis Otermin, Fernando Escolar, José Ramón Ayestarán, Enrique Martín, Regino Sola, Miguel Ángel Gil, Juan Ramón Rábade, Benigno Pérez, José Ramón Mora, Ana Beamonte y Ana Campillo.
Nacimientos. En 1986, llegaron al mundo 489 niños y niñas. La última cifra, la de 2024 fueron 770, aunque se han dado años de más de 1.000 nacidos..
Camas en 2026. De hospitalización 182 (30 de ellas domiciliaria). No están incluidas las camas de Cirugía Mayor Ambulatoria, ni de corta estancia Hay 25 con consultas externas y además otras especialidades: medicina intensiva, neurofisiología, urgencias... y servicios centrales como laboratorio o radiología.
Atenciones. En 2025 hubo a actividad de consultas externas fue de 137.621 consultas. La estancia media de hospitalización estándar fue de 4,51 días. A lo largo del año se registraron 32.049 estancias hospitalarias (en 2024 fueron 31.301). En cuanto al número total de ingresos hospitalarios en 2025 fueron 7.381 (en 2024 fueron 7.664).
Médicos. La plantilla media en diciembre era de 1.125 profesionales (empresas externas no incluidas). En 2024 era de 1.094. En cuanto a médicos en 2025 era de 202, por los 185 de 2024. Además 15 pediatras en Primaria y 7 en el HRS.