San Gregorio y la bruja Usotxa han vuelto a Urraúl Alto. En realidad, nunca se fueron del valle, porque permanecieron en la memoria de quienes vivieron las tradiciones en su infancia y practicaron la transmisión oral. De aquellos días a estos, el recuerdo de la ronda de San Gregorio y la leyenda de la bruja Usotxa estaba en cada pueblo, y la juventud los ha rescatado con la ayuda vecinal y el afán de preservar el patrimonio inmaterial del valle. 

Lo celebraron el sábado, adelantándose al santoral (12 de marzo) para facilitar la participación. Fue una jornada que combinó tradición, participación comunitaria y creación artística en la que el valle revivió la fiesta diurna de San Gregorio y la escenificación nocturna del espectáculo La llamada de Usotxa, basado en la leyenda de la bruja de Urraúl.

Danza alrededor del fuego en el que se encontraron el santo y la bruja. Cedida

La jornada comenzó con la tradicional ronda del obispillo, una de las expresiones culturales más singulares del valle. Joel Miguéliz, el niño vestido de obispo, recorrió con su séquito Ayechu, Ongoz, Eparoz, Imirizaldu e Irurozqui, cantando las coplas de San Gregorio en la tradicional cuestación. 

“Esta costumbre, en la que antiguamente los niños y niñas tenían un papel protagonista, formaba parte de la vida cotidiana de los pueblos del valle y estuvo durante décadas ligada a las escuelas rurales, donde las maestras ayudaban a recordar las coplas y a mantener viva la tradición. Con la desaparición de las escuelas, celebraciones como esta fueron perdiéndose poco a poco. Sin embargo, a comienzos de la década de 2000, la juventud del valle impulsó su recuperación y desde entonces se celebra anualmente gracias a su compromiso y a la vecindad adulta”, relata Rakel Suescun, de Eparoz. 

Usotxa

El sábado prometía hasta el anochecer en Irurozqui, uno de los concejos del municipio habitado por 60 personas. La lluvia no restó expectación ni emoción. El valle estaba llamado a la representación La llamada de Usotxa, una propuesta escénica creada íntegramente por esa juventud activa que combina música, danza y una cuidada puesta en escena en varios rincones del pueblo evocadora de antiguos oficios.

El espectáculo se inspira en la leyenda de la bruja Usotxa, un relato transmitido entre generaciones. Según la tradición oral, recuerda, en el pueblo de Imirizaldu vivió hace muchos años una mujer conocida como Usotxa, de quien se decía que por las noches se transformaba en gato. Cuando los niños y niñas veían aparecer un gato negro después del anochecer, gritaban asustados: “¡Que viene la bruja!”.

El obispillo, Joel Miguéliz, recorrió el valle durante el día. Cedida

“La creación del espectáculo ha sido fruto de un trabajo colectivo organizado en distintas comisiones: comunicación, atrezzo, coreografía, audiovisuales y vestuario. En dichas comisiones, la juventud ayudada por vecinos y vecinas ha desarrollado todos los aspectos de la propuesta artística, que culminó tras semanas de ensayos, con una representación simbólica y emocionante”, expresa Rakel Suescun. 

La colaboración popular imprescindible, ha sido capitaneada por la diseñadora y vecina de Irurozqui, Edurne Ibáñez, reconocida diseñadora de moda y vestuario escénico, ha vestido y dotado de singular caracterización al proyecto. 

Para mí, la inmersión en Usotxa ha supuesto conectar aún más con la gente del valle, aportar toda mi experiencia y recibir el compromiso y la energía de todas las personas participantes que afianzan mi sentimiento de pertenencia al valle. Estoy muy agradecida”, confiesa la diseñadora.

Traje de la bruja Usotxa. Redacción DNN

Su casa, abierta, ha sido un taller popular, una vez que ella hizo suya la idea transmitida por el joven ganadero de Elcoaz, Santi Iriguibel. “La leyenda estaba aquí, solo faltaba sacarla a la luz”, decía. Lo compartió con la juventud y el sábado, él mismo dio vida a la leyenda que le contaba su abuelo. Lo hizo con poderío, Irrintzi, emoción y satisfacción a partes iguales. Otros nombres propios de la implicación colectiva fueron: Oihane Aramendia (coreografía) Irene Mendioroz, Lorena Mendioroz, Adrián Gorriz, Ramón Gorriz, Jon Iriarte, Iker Unanua, Oihan Oria, Leyre Pérez, Leire Aramendia, Idurre Zugazagasti, Mikel Monreal, Soraya Monreal, Ainhoa Lázaro, Aroa Ardanaz, Ekhiñe Aristu, Javier Miguéliz, Saray Azpilicueta y Sergio Muñoz

Bocetos de los personajes en el taller de Edurne Ibáñez. Cedida

Esta celebración forma parte este año del proyecto Tradiciones vivas, comunidad en escena. San Gregorio y la Bruja Usotxa: raíces cuturales y creación colectiva, impulsado por el Ayuntamiento de Urraúl Alto. Cuenta con la ayuda del Gobierno de Navarra (fomento de la actividad cultural en el medio rural). En esta iniciativa trabajan Aitor Ortiz y la propia Rakel Suescun. “Gracias a ella podemos investigar, recuperar y proyectar hacia el futuro el patrimonio cultural inmaterial de nuestro valle, la transmisión intergeneracional de saberes y la implicción de toda la comunidad, especialmente de la juventud, como motor para mantener vivas las tradiciones. Estas pueden recuperarse, reinterpretarse y revitalizarse con la participación colectiva, fortaleciendo así la identidad cultural y la cohesión social del valle”, afirma Rakel convencida. San Gregorio y Usotxa son dos buenos ejemplos de ello.