A partir del diagnóstico del ecosistema industrial de Sakana, presentado en diciembre, se ha comenzado a dar los primeros pasos para elaborar el plan de acción que guiará las actuaciones de los próximos años. Para ello, la Mesa de revitalización industrial de Sakana se reunió en Irurtzun para iniciar la segunda fase de definición de dicho plan. En el encuentro participaron representantes del Departamento de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra, Sodena, la Oficina de Análisis y Prospectiva de Navarra, la Asociación de Empresas de Sakana (AES) y representantes de Sakana y de Sakanako Garapen Agentzia. 

“Se contrastó la propuesta de acciones y se dio inicio al debate que nos permitirá llegar a un consenso de acciones prioritarias. Los recursos son limitados por lo que resulta centrar la apuesta en aquellas acciones que sean alcanzables y realistas”, señala Iker Manterola, gerente de la Agencia de Desarrollo de Sakana.

El proceso se articula en tres fases complementarias: el diagnóstico, la definición de una visión estratégica a 10 años y la elaboración de un plan de acción a corto plazo.

Análisis del tejido empresarial y sectorial de Sakana

El diagnóstico constituye una respuesta estratégica y coordinada, basada en un modelo de gobernanza compartida, con el objetivo de reforzar la competitividad del territorio y orientar su transformación en un contexto especialmente exigente. El diagnóstico, elaborado a partir de datos de 2023, ofrece un análisis del tejido empresarial y sectorial de la comarca. Entre sus principales conclusiones destaca el peso de una industria sólida, aunque en proceso de transición, que alcanzó una facturación récord de 1.250 millones de euros, con un crecimiento del 6%. Los sectores más relevantes: metalurgia, alimentación y componentes eléctricos, concentran más del 70% de la facturación industrial de la zona. Asimismo, identifica varios retos clave, como la dificultad para retener talento, la fragmentación del tejido empresarial, el limitado nivel de digitalización en las pymes y la insuficiente capacidad eléctrica disponible en algunos polígonos.