Arqueología y tecnología, de la mano en la Ribera
Consorcio EDER ha instalado paneles y creado una web donde se explican con reproducciones en 3D cuatro yacimientos de la Ribera
La puesta en marcha por el Consorcio EDER del proyecto Patrimonio Virtual 3D Ribera de Navarra permite a los visitantes la inmersión, física y virtual, en una experiencia accesible para todas las personas; significando, para los ayuntamientos, la puesta en valor, incremento de la comprensión y conocimiento del patrimonio histórico-arqueológico de la Ribera, así como la creación de un servicio gratuito didáctico y funcional que mejora la oferta turística de la comarca.
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Con las nuevas tecnologías, se ha logrado la reconstrucción virtual en 3D de ocho de los principales yacimientos arqueológicos de la Ribera (Alta y Baja), permitiendo visualizar y adentrase en el funcionamiento, imagen, aspecto y dimensiones reales de los vestigios en el lugar del descubrimiento. Los yacimientos cuentan con paneles interpretativos en los que se contextualiza y documenta cada yacimiento, dando acceso a través de códigos QR a recorridos virtuales, vídeos inmersivos y objetos interactivos 3D que permiten apreciar cada detalle del yacimiento, así como a juegos didácticos con los que ampliar y comprobar el conocimiento adquirido sobre los mismos.
La selección de los yacimientos arqueológicos responde a criterios científicos, posibilidad de acceso, capacidad de apertura al público y preexistencia de un estado de adecuación óptimo para su visita.
La inversión, de cerca de 150.000 €, forma parte de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino, gestionados por Consorcio EDER y financiados con fondos europeos Next Generation EU. Igualmente, el proyecto ha contado con la colaboración y apoyo de Príncipe de Viana. La autoría científica corresponde al personal investigador que ha dirigido las excavaciones arqueológicas como Óscar Sola, Juanjo Bienes, Marta Gómara, Nerea Soto Úriz, Iosu Barragán Cidrian, Txaro Mateo y Aitor Alzueta Chivite.
Conservación
El proyecto ha consistido en un previo reconocimiento y recopilación de la documentación histórica y arqueológica de cada uno de los yacimientos a reconstruir, así como labores de limpieza, toma de fotografías, planimetrías y modelado 3D de los mismos. Además se han llevado a cabo reconstrucción virtual en 3D; dotación de soporte y contenido web para su visita virtual en abierto; creación e instalación de elementos, físicos y virtuales, museísticos e interpretativos incluyendo la elaboración de contenidos textuales y visuales.
Las reconstrucciones virtuales contienen detalle y explicación de las construcciones y espacios inmuebles, incluyendo objetos muebles o piezas emblemáticas, rigurosos, propios de la época y contexto histórico de cada yacimiento. Todos los contenidos están disponibles en español, inglés y francés, son accesibles y se acompañan de videos. Igualmente, el proyecto pretende ser referente a nivel científico.
Los yacimientos sobre los que se ha trabajado en la Ribera Alta y Baja son la villa romana El Villar de Ablitas, el cerro de Santa Bárbara en Tudela, el horno romano de San Gregorio en Ribaforada, las canteras romanas de Cascante, el Castillo de los Moros y villa romana de San Esteban en Falces, la bodega romana de Funes y la ermita de la Virgen del Pero en Peralta.
Villa de Ablitas
Ubicado a 4 km de Ablitas, el yacimiento de El Villar corresponde a una villa hispanorromana articulada en tomo a un gran patio central rodeado de un peristilo-pasillo desde el que se accedía a sus diferentes estancias, entre las que se encuentran las termas y mosaico. El área de las termas de El Villar, datadas en el siglo IV d.C., tiene 195 m2, incluyendo el apodyterium, tepidarium, frigidarium, sudatio, letrinae, caldarium, el canal de desagüe y primera estancia, pasillo, y la estancia del mosaico. Algunos autores apuntan que la existencia de la villa ya era conocida desde 1925, aunque no fue hasta décadas más tarde cuando se iniciaron los trabajos arqueológicos sistemáticos. Desde 2010, el Ayuntamiento de Ablitas ha impulsado cada año campañas arqueológicas que combinan métodos de prospección (exploración del terreno sin necesidad de excavar), excavaciones y trabajos de restauración.
Cerro Santa Bárbara
El Cerro de Santa Bárbara alberga los primeros vestigios arqueológicos conocidos de la actual Tudela. Ocupado desde el Bronce Final; en el s. IX los musulmanes construyeron una alcazaba que fue sustituida en el s. XII, tras la conquista cristiana, por un castillo amurallado que albergó a la Judería Nueva bajo privilegios. Tras la expulsión de los judíos a finales del s. XV y la anexión del reino de Navarra por Castilla en 1512, comenzó el desmantelamiento de la fortaleza y judería; quedando en la actualidad únicamente restos del perímetro exterior de la muralla, muros de viviendas judías y materiales cerámicos. Junto a ello, en el alto, un fortín militar del s. XIX eleva el Corazón de Jesús, de mediados del s. XX.
El cerro ha sido escenario de múltiples vidas en sus más de 3.000 años de habitación ininterrumpida. El primer sector marca el inicio del poblamiento en el espacio de la actual Tudela. Las sociedades indígenas escogieron este emplazamiento por sus ventajas defensivas y de control sobre el territorio circundante y el paso del Ebro. En torno al año 802, el emir de Córdoba, Al-Hakam I, encomienda a Amrús-ben-Yusuf, el gobierno de la frontera superior de sus dominios, repoblación y reconstrucción. Tal fue su importancia que la medina llegó a convertirse en una de las principales ciudades de la Marca Superior de Al-Ándalus, llegando incluso a ser, brevemente, un reino de taifa independiente en el siglo XI. Tras la reconquista, en 1119, Tudela pasó a ser la segunda ciudad en relevancia de Navarra, posición que ha mantenido hasta la actualidad.
En este proyecto, cuenta con dos zonas bien definidas que muestran la cronología de su ocupación. Por un lado el sector 7, donde se documentan restos urbanísticos de la Judería Nueva (siglos XII al XV), de dos fases correspondientes a la Tudela andalusí (siglos VIII al XII) y niveles de ocupación de I Edad del Hierro (siglos IX al IV a. C.). Por otro, el Sector de los Pozos, o el conjunto de lagar más antiguo de Tudela; consta de varias estructuras entre las que destacan dos depósitos cuadrangulares para el pisado de la uva y recogida del mosto, así como del fondo de un pozo de piedra que tuvo su origen a más altura que la conservada hoy en día. Las estructuras de los depósitos se abandonaron a principios del siglo XIII.
En la reconstrucción en 3D del primero de ellos muestra explicación y contextualización histórica de los distintos estratos y espacios en sus diferentes fases de ocupación; y en la del segundo, explicación de su funcionamiento como lagar, contenido y uso de cada espacio en la época de su uso como tal.
Ribaforada y Cascante
El yacimiento romano denominado horno de San Gregorio, se encuentra ubicado en pleno casco urbano de Ribaforada. Su uso como horno de producción cerámica data de la primera mitad del siglo I d. C.; presentado una planta trapezoidal y alargada. En el espacio en torno al horno, se realizaban tareas de pisado y preparado del barro, encontrando junto al mismo una zona de alfarería y otra de secado. La reconstrucción virtual contiene explicación y contextualización histórica del horno, explicación de su funcionamiento. Este lugar permite adentrarse en el proceso productivo del barro, el fuego y la vida rural en época romana.
Las canteras romanas de Cascante, entonces Cascantum, fueron empleadas por los romanos hace 2.000 años para extraer piedra arenisca que abasteciese la construcción de sus villas motor de la producción agrícola y económica de la época. La ocupación de las canteras se extendía por más de 2 km del territorio de Cascante. En el entorno se atisban marcas de picos, canales de extracción de la piedra, puntos de apoyo de grúas y sillares abandonados. La reconstrucción en 3D corresponde con el punto de inicio y fin de la ruta de las tres canteras y muestran el proceso de extracción, el transporte de los bloques y su uso en edificios monumentales, técnicas y herramientas de extracción que utilizaban. Estos recursos digitales ayudan a entender cómo estas canteras cambiaron el paisaje y la historia del territorio.
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