La Fiesta Romana de Azcona fue un éxito de participación y llenó la zona de historia y tradición, y es que la cita, respaldada por más de 3.000 personas, se ha consolidado, tal y como valoran desde la organización, como “una experiencia cultural y turística de referencia en torno al legado romano y vascón del territorio”.

El concejo se transformó por completo y quienes pasearon por sus calles se contagiaron del espíritu que infundieron y no dudaron en participar en las diversas actividades que organizaron y que hicieron que las calles se convirtieran en un espacio vivo con música, danzas, artesanía y gastronomía.

El programa comenzó el sábado con una visita teatralizada al sendero del Viaducto Romano y Pasada de los Carboneros. La teatralización, a cargo de Navalarp, “fue especialmente valorada por las personas asistentes que, al finalizar, cataron sales y vinos de Tierras de Iranzu.

Decenas de actos

El domingo fue la gran fiesta en la que los grupos histórica Cohors Prima Gallica, Lobos Negros y Navalarp acercaron al público al mundo romano y vascón a través de campamentos, combates, luchas escénicas, talleres y escenas de vida cotidiana.

Demostración de lucha romana bajo la atenta mirada de los y las allí presentes. cedida

Las recreaciones “despertaron un enorme interés” y, uno de los momentos más especiales de la jornada fue la actuación de Jare Dantza Taldea, “con la fuerza escénica y simbólica de la ezpata-dantza de Amaya, que emocionó a los allí presentes”. También tuvo una gran acogida la música de Lizarrara Txalaparta Elkartea.

La feria de artesanía fue otro de los grandes atractivos, con demostraciones de oficios tradicionales, forja, hilado de lana, talleres infantiles y productos vinculados a la cultura local, y la gastronomía tuvo un papel protagonista con la participación del Restaurante Topero.

Consolidación

Desde la asociación Tierras de Iranzu “agradecemos la implicación de todas las entidades, grupos participantes, artesanos, vecinos y vecinas de Azcona, así como de las instituciones colaboradoras. Estamos muy satisfechos con la acogida de esta edición. La Fiesta Romana ha demostrado que nuestro patrimonio puede convertirse en una experiencia viva, emocionante y participativa, capaz de atraer visitantes y reforzar el orgullo por nuestra historia”.