Se hacen llamar Orbako Haizea porque, según explican, “somos movimiento, somos el aire que recorre nuestros pueblos”. Con esa carta de presentación, este colectivo impulsado vecinos y vecinas de la Valdorba se dio a conocer de forma oficial el pasado febrero con la organización del primer carnaval comarcal unificado en Barásoain. Sin embargo, el grupo surge como una evolución natural de la histórica comisión del valle, con el objetivo de reforzar la vida social, conectar a los pueblos y dar respuesta a nuevas inquietudes que han ido emergiendo en los últimos años.
Iñigo Aizpura (Unzué), Verónica Arregui y Ainara Esain (ambas de Garínoain) son tres de las (muchas) personas que están detrás de este impulso. Jóvenes que, en un contexto en el que muchos optan por marcharse, han decidido quedarse y apostar por su entorno. Según explican, en el Valle siempre ha habido una comisión de la Valdorba que se encargaba de dinamizar lo que se organizaba, como la Orba Jaia, el día de la Korrika o alguna actividad entre pueblos. Con el tiempo empezó a entrar gente joven y vieron que tenían ganas de ampliar lo que ya existía, “ya que empezaron a surgir nuevas necesidades e intereses”. Así nace Orbako Haizea, con el objetivo de ser una comisión de valle que una todos los movimientos populares, que conecte a los pueblos y, sobre todo, que refuerce la idea de que “conocernos es hacer valle. Al final, tener valle es tener fuerza”.
“En resumen, hemos cogido lo que había, lo hemos mantenido —también a las personas—, pero intentando multiplicarlo, no solo en cantidad sino también en calidad. Queremos abordar temas más sociales, como lo que pasó con la BSH o el tema de Palestina, además de trabajar la inclusión y la comunidad. La idea de fondo es reactivar la vida en la Valdorba desde el movimiento popular, promover que se pueda vivir aquí, trabajar aquí y, en definitiva, que sea un valle activo que pueda hacer frente a la despoblación”, cuentan los jóvenes.
Para llevar a cabo su actividad, han divido su trabajo en cuatro áreas: feminismo, cultura y euskera, infantojuvenil y comunicación. “El grupo de feminismo se centrará en la lucha feminista en el Valle, en generar conciencia y trabajar desde ahí. Luego está el grupo de Cultura y Euskera, que se encarga de todo lo relacionado con ese ámbito. En tercer lugar, estaría el infantojuvenil, que trabaja con chavales de entre 10 y 16 años para que también se sientan parte de la comunidad de la Valdorba, entiendan lo que es el auzolan y ese sentido de comunidad. Y, por último, el grupo de comunicación, que se encarga de redes sociales, carteles, difusión y contacto con la gente”.
La Orba del futuro
Siguiendo con la explicación de los cuatro grupos de trabajo, desde Orbako Haizea tienen claro cuáles son los siguientes pasos que tiene que dar el grupo: “Ahora mismo estamos trabajando mucho el ámbito infantojuvenil, definiéndolo mejor. La idea es que haya un movimiento juvenil dentro de esta comunidad que se autoorganice y garantice que el valle tenga futuro. Nos gustaría que existiera una estructura juvenil que uniera a toda la juventud, aunque Orbako Haizea va más allá de eso. También queremos trabajar más la parte social. Es un valle con características diferentes a pueblos más grandes, y temas como la inmigración están teniendo impacto. Queremos hacer frente a discursos reaccionarios y apostar por un valle inclusivo, donde las personas migrantes se sientan parte. En el ámbito feminista, queremos dar pasos que hasta ahora no se habían dado de forma colectiva en el Valle. Que haya espacios seguros, sobre todo en fiestas, y que exista un respaldo claro. Este verano ya se empezarán a ver cosas”, adelantan.
“A nivel popular también queremos impulsar cualquier dinámica que surja del propio valle. Ha habido ejemplos claros: plataformas en contra de los molinos, el yacimiento encontrado en Garínoain con las obras del TAV, o lo que pasó con Aupa Garínoain. La idea es darles una dimensión de valle, reforzando esa colectividad. Otro tema importante es la vivienda. Es un problema serio: hay pocas casas disponibles, están muy ligadas a las familias y cada vez son más caras. Si en un futuro tenemos capacidad, nos gustaría poder abordarlo”, dicen.
“En resumidas cuentas, hasta ahora, la actividad cultural ha sido el eje principal y es el talde con más carga de trabajo. Además, se coordina con los demás: comunicación difunde, feminismo trabaja protocolos y espacios seguros, infantojuvenil crea alternativas sin alcohol… También hemos integrado el euskera dentro de este ámbito, manteniendo relación con iniciativas como la Euskal Jaia de Tafalla o el Interpueblos de la Zona Media”, finalizan.