El euskera está vivo y vivirá en el Valle de Roncal a través de las generaciones si se mantiene y se usa en la vida cotidiana. Es la esencia del mensaje del Uskararen Eguna, la fiesta del euskera que se celebra cada año de pueblo en pueblo en los siete que lo forman y que ayer tuvo lugar en Uztárroz.

Uztárroz pasa el lekuko a las y los txikis de Vidángoz, el futuro del euskera. CEDIDA

Como itinerante que es, la localidad pasó el testigo a Vidángoz, que acogerá la edición en 2027. Y lo puso en las manos de las y los txikis, el futuro.

La cuarta vuelta en la pequeña localidad roncalesa, desde la primera edición, tuvo precisamente agradecimiento sincero para quienes impulsaron y han empujado el euskera en el valle hasta la actualidad: padres y madres que apostaron por mantenerlo vivo y especial reconocimiento a: Koldo Artola, etnolingüista e investigador que recogió y documentó entre otras voces la de Fidela Bernat, última hablante nativa del uskara roncalés. A Susana Luxar por impulsar el Modelo D (euskera) en el valle, a Fermín Galé (AEK) y Dabid Lalana, por el papel desarrollado en el servicio de euskera.

Conscientes del esfuerzo y la constancia necesaria para transmitir y mantener, Aintzane Fayanás y Leire Alastuei dirigieron sus palabras hacia la continuidad. “Y para que esto no pare, debemos continuar, que la primera palabra sea en uskera, en la casa, en la calle en el monte...en todos los sitios. Que no sea algo de un solo día. ¡Vivamos y disfrutemos en euskera! así conseguiremos que la primavera de nuestro valle tenga más colorido, diferentes colores, pero el futuro será euskaldun”.

Tres décadas

De esta manera pasaron el testigo a Vidángoz, que organizará la próxima edición, siempre con el apoyo de Kebenko, asociación que promueve el euskera en el valle.

Lo hicieron a través de un acto simbólico de recogida por las y los más txikis del pueblo, para que las nuevas generaciones tomen conciencia de la importancia “de que el euskera no es una lengua más; es la nuestra y la tenemos que mantener para seguir construyendo historia y acontecimientos, para que la impulsen y la usen”, expresaron.

Año a año la jornada preparada con trabajo e ilusión ayuda a valorar la trayectoria en favor de la lengua que se encamina hacia la 30ª edición. Y será a partir de esta, la de Uztárroz, cuando se repita el lema en cada una de ellas Uskara Bizirik, un mismo mensaje que da idea de unidad, claro y permanente, siempre con la misma motivación y reivindicación de mantener vivo el euskera, recalcaron desde la organización.

En la presente edición se ha insistido en la necesaria reflexión sobre la lengua, hacer de su uso una costumbre; sobre el cuidado y la labor de mantenimiento. En este sentido, la jornada de ayer estuvo precedida de charlas: Gotzon Pérez Artuch y Mikel Belasko Ortega; toponimia y costumbres en el valle; documental de Josu Martínez sobre las vicisitudes del euskera en la historia, y mesa redonda ( Luxar, Galé y Lalana) sobre la recuperación del euskera en valle al final del siglo XX. Demostrar que el euskera está vivo y seguirá vivo en Roncal, con trabajo y uso diario. Para celebrarlo, 233 comensales compartieron la mesa de un día grande que une a Roncal y a quienes habitan los valles vecinos.