Hay caminos que dejaron de utilizarse hace décadas, pero sus huellas permanecen intactas, especialmente en el recuerdo de quienes los transitaban años atrás. Uno de ellos es la antigua cañada (altxubidea en euskera local) P-26 del valle de Aezkoa, una vía pecuaria histórica utilizada tradicionalmente para el movimiento de ganado y que hoy, gracias a la labor desinteresada de personas voluntarias del proyecto Rutas Navarra-Napar Bideak, ha sido recuperada para el disfrute de locales y visitantes.
Se trata de una vía centenaria que recorría unos 17 kilómetros a su paso por el valle de Aezkoa, desde Abaurregaina/ Abaurrea Alta hasta Arrobi, de los cuales se han recuperado 11,85 km, y que tenía conexión con la principal cañada real Aezkoa-Milagro y la cañada de Erroibar y Esteribar. Precisamente, hoy sábado se conmemorará esta reapertura con una jornada festiva que incluye un paseo de 3 horas y media por este trazado ganadero con aperitivo y obsequio de una mochila, una presentación de la renovada página web rutasnavarra.com (plataforma digital referente en el senderismo navarro impulsada por los mismos voluntarios) y una comida en el Errotaberri de Garralda. Paralelamente, el colectivo AKE ha organizado una vuelta circular de Trail de 30 km. “Aprovechando el centenario de las cañadas y el 25 aniversario de Rutas Navarra, hemos organizado este día para redescubrir nuestro pasado pastoril y degustar el magnífico paisaje aezkoano, con ayuda de colectivos y empresas”, dicen Daniel Iriarte y José Etxegoien, dos de los impulsores y voluntarios del proyecto.
36 piedras halladas
El origen de la recuperación se remonta a 2011, cuando varios miembros de Rutas Navarra buscaban el antiguo camino entre Garralda y Aribe. Durante aquellos trabajos coincidieron con ya difunto Carlos Elizondo, vecino de Aribe, que estaba localizando antiguas mugas y,en ese proceso, comenzaron a aparecer piedras grabadas con las siglas “CDA”, utilizadas históricamente para delimitar la altxubidea. “A partir de ahí, nos dimos cuenta de que estábamos ante una cañada transversal muy curiosa, pero prácticamente olvidada”, explica Etxegoien. De hecho, las 36 piedras centenarias que hallaron en la misma posición que hace un siglo (curiosamente, una de hierro) permitieron confirmar la existencia de la P-26 y, tras un trabajo exhaustivo de localización, limpieza y señalización de 15 piedras nuevas, se recuperó parte del trazado original.
En cuanto a la fecha de apertura, no es casualidad, y es que hace ahora 100 años Daniel Nagore, el entonces director de Agricultura y Ganadería de la Diputación Foral, impulsó la señalización de este tipo de vías. Su fin era delimitar oficialmente los caminos ganaderos y reducir los conflictos históricos entre agricultores y pastores por el paso de los rebaños. “En Aezkoa, este altxubide no se usaba para trashumancia porque aquí había poco ganado de oveja rasa y la latxa iba a Iparralde, pero sí que se aprovechaba para el movimiento interno de vacas, yeguas, cabras y ovejas. También se sabe que hasta los años 60 se usaba, al menos el tramo entre Garralda y Aribe, para bajar a por agua al balneario o para ir al mercado quincenal”, manifiesta Etxegoien.
Sendero turístico
La recuperación de la cañada P26 supone no sólo la reapertura de un antiguo camino ganadero, sino también la salvaguarda de una parte de la memoria y del patrimonio histórico del valle de Aezkoa. De hecho, esta iniciativa pretende ser un reconocimiento al papel que tuvieron durante siglos la trashumancia, el pastoreo y la ganadería en la economía y el paisaje aezkoano, un papel que hoy va perdiendo peso, especialmente en el sector ovino, que hoy se encuentra en un momento delicado: hace apenas dos décadas había en el valle más de una decena de queserías y hoy sólo dos permanecen en activo. “Esto es un micro-homenaje a cómo vivíamos antes y a cómo vivimos ahora. Aquí había cañadas, había movimiento de ganado, igual que hubo almadías. Hemos perdido parte de esa memoria y muchas veces sólo recordamos lo ocurrido hace 20 o 40 años”, reflexionan.
Con esa idea de seguir preservando la identidad pastoril del valle, desde la asociación apelan a las entidades locales para convertir este itinerario en un eje senderista complementario a rutas como la GR-11 o la GR-12. “Es una excusa perfecta para recuperar un camino muy bonito y poner en valor el pastoreo y la ganadería que se está perdiendo en nuestro valle. Que los Ayuntamientos sean altavoz y aprovechen este recurso de turismo cultural que fue tan importante hasta principios del siglo XX”, concluyen.