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Hórreo de Zabalza, un minimuseo etnográfico

Mari Fe Isturiz, de casa Estoki en Urraúl Alto, y su marido Javier Urbiola guardan el hórreo de Zabalza con más de 200 piezas etnográficas

Hórreo de Zabalza, un minimuseo etnográficoMarian Zozaya

Adentrarse en el Valle de Urraúl Alto/Urraulgoiti es llenarse de belleza natural y de paz. Situado en la Merindad de Sangüesa, en la Comarca de Lumbier, su recorrido parte de amplios horizontes y se cierra hacia el norte por una estrecha carretera que lo atraviesa y conduce a sus cuatro concejos: Ayechu, Imirizaldu, Irurozqui (sede del ayuntamiento) y Ongoz; y los lugares habitados de: Adoáin, Arielz, Aristu, Elcóaz, Epároz, Ezcániz, Jacoisti, Larequi, Larráun, Ozcoidi, Santa Fe, Zabalza y Artanga. Entre todos, suman 136 empadronamientos (INE 2025) pero no más de 60 habitantes. Es el valle más despoblado de Navarra. Su envejecimiento y regresión no le han restado belleza e identidad.

Además del paisaje sosegado, cada pueblo ofrece su atractivo de casas de piedra, fuentes, iglesias...De ellos, destaca Santa Fe, el conjunto monumental compuesto por la iglesia (siglos XIII al XIV), el claustro (siglo XVII) y su conocido hórreo (sigloXV).

En el cercano Zabalza se levanta otro hórreo, en este caso privado. Pertenece a la casa Estoki, hogar de los Isturiz, en el que vivieron los antepasados de Mari Fe Isturiz Eseberri (77 años) y el suyo propio hasta los dieciocho años. Hija de padre agricultor y ganadero, lo conoció activo y dice que se conserva tal cual era. Se mantiene igual gracias también a su marido, Javier Urbiola Goñi, de 82 años.

Orgullosos de conservar la construcción que tuvo por misión almacenar y conservar el grano de las cosechas, abren su casa para enseñar el tesoro que guarda su puerta principal sobre la que está tallado en piedra el año 1614 o 1674, se confunde...

Javier Urbiola y Mari Fe Isturiz en el patio de casa Estoki en Zabalza, donde se ubica y conserva el hórreo familiar repleto de piezas recopiladas.

El hórreo contiene una colección etnográfica, un minimuseo que se creó a hace cerca de veinte años La pareja reunió más de 200 piezas utilizadas en las antiguas labores de la casa y del valle: herramientas de labranza, yugos, enseres domésticos, planchas, calentadores de cama, viejas radios... Huellas de un tiempo desaparecido recopiladas con sentimiento.

“Todo estaba por la casa y el hórreo vacío y se me ocurrió llenarlo”, cuenta Javier. Dedicaron tiempo a la descripción de cada objeto. El museo se dio a conocer en 2019 en las Jornadas Europeas del Patrimonio. Rezuma sentido familiar; trabajo a piñón para transformar y cuidar la casa adornada con cariño. Con el repaso de las piezas, Mari Fe y Javier desgranan sus recuerdos. Con vitalidad y amabilidad desbordante, describen los elementos mientras rememoran vivencias del pasado. La pareja abre el minimuseo etnográfico “al valle, siempre” recalcan, y al público, cuando están en Zabalza. Viven en Arazuri, donde se instalaron en los años sesenta. A ambos les gusta combinar la vida urbana y la rural.

El hórreo convive ahora con piscina y frontón, en una casa de 400 metros cuadrados de tejado y habla por sí solo. El libro de casa Estoki recoge las impresiones del visitante. “La gente viene y escribe”, apuntan con satisfacción.