La Única sopla 60 velas en Lodosa
La peña de la localidad ribera, situada en la calle El Aire, en el barrio San Juan, está este 2026 de aniversario. Con la tercera generación al frente de la misma, la idea que tienen es la de salir más a la calle y modernizarse
En la calle El Peso, en pleno barrio de San Juan de Lodosa, hay un pequeño local que podría pasar desapercibido para quien camine con prisa y sin fijarse en el cartel que luce justo encima de una entrada de madera. Sin embargo, tras sus puertas se esconde una parte importante de la historia reciente del municipio, y es que entre sus paredes se han compartido celebraciones, conversaciones interminables, partidas de mus, proyectos colectivos y vivencias personales que han ido pasando de padres a hijos y de hijos, a nietos. Y es que La Peña La Única cumple 60 años de vida.
Seis décadas después de que 36 vecinos, todos hombres, decidieran adquirir este lugar, la entidad, con la fuerza de la juventud que viene empujando, mantiene aquel espíritu fundacional que han adaptado a los nuevos tiempos, con una mentalidad más abierta y con el mismo deseo de participar activamente en la vida social y cultural de Lodosa.
Los orígenes
Jesús Abadía, es el presidente de la entidad desde el año 2021 aunque es socio desde 2018. Él, tercera generación en la peña, explica con las actas en la mano que “aunque en el año 1964 se empezó a mover todo, La Única no se constituyó hasta el 28 de marzo de 1966”.
El primer presidente, recalca, fue José María Ruiz Cristóbal y junto a él se consolidó una junta que dio forma a la entidad con figuras como el vicepresidente, tesorero, secretario y vocales; roles que mantienen en la actualidad.
La finalidad del espacio, apunta Abadía, estaba claro: “Querían tener un lugar de reunión, un local en el que juntarse, tomar café y, en aquellos años, sobre todo, hablar del campo entre cigarrillos y puros; de ahí que las paredes estuvieran de un color amarillento”, recuerda como anécdota. Funcionaba, reitera, “como una peña normal. Y es que, aunque en un primer momento la gente no se podía hacer socia, luego sí, y estaban por un lado los socios fundacionales y, por el otro, los que se podían sumar Tenían los mismos derechos, pero no tenían propiedad”.
Cambio generacional
Tras la pandemia, y después de solventar los momentos más bajos de la entidad, uno de los primeros cambios que introdujeron, tras la renovación de la junta y los estatutos, fue la opción de las mujeres a formar parte de la peña, algo que antes más no era viable. “Solo podían ir una vez al año; cuando los socios se marchaban en fiestas a comer a un restaurante del pueblo”.
De momento, insiste, no hay ninguna lodosana que sea socia, pero las puertas de la peña están abiertas a quien quiera.
Aunque llegaron a ser en torno a 60, en la actualidad están unos 20 que pagan la cuota anual de 50 euros, algunos, como apunta Jesús, “mantienen a raja tabla la tradición de ir a tomar café allí todos los días de la semana”.
Nuevas ideas
En el caso de los más jóvenes, la peña tiene un cariz de reunión gastronómica, y es que los fines de semana con las cuadrillas o cuando tienen alguna celebración se juntan allí. Para ello, basta con reservar o avisar del plan que hay. “Tener un local en el centro del pueblo es una gozada. Es, además, un lugar al que le tenemos un gran apego sentimental”.
Y es que en La Única se juntan personas de muy diversas edades en torno a una mesa, sobre todo cuando celebran el Día del Socio en el mes de marzo porque es cuando se terminaba de sembrar las patatas y, aunque todavía está quien es algo más reacio a los cambios, la idea que tienen es la de mejorar el propio local, posiblemente con la incorporación de una cocina y con la reestructuración de los espacios, y “saliendo a la calle y, por ejemplo, participando con otras peñas o entidades en alguna actividad de fiestas”, algo que, por el momento, nunca han hecho.
Sesenta años después de su fundación, La Única, sigue siendo mucho más que un local; es un espacio de encuentro, memoria y convivencia que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia. Entre las conversaciones de ayer y los proyectos del mañana, la peña continúa escribiendo su historia de la mano de nuevas generaciones que mantienen vivo el legado de quienes, hace ya seis décadas, decidieron crear un lugar para compartir vida y comunidad en Lodosa.